Aliados invisibles de la vida

Por qué las bacterias son amigas de la tierra y de tu salud

Aunque no puedas detectarlo a simple vista, las diminutas bacterias son grandes son amigas de la tierra y de tu salud.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

Es agradable el olor de la tierra mojada. La humedad hace proliferar a bacterias que le dan fertilidad y ese olor característico que denota para nosotros la afinidad y bondad de dichas bacterias.

También resulta agradable la tierra labrada con el tempero adecuado: las bacterias están contentas porque se alimentan y captan el nitrógeno del aire, y nosotros sentimos ese contento al saber que estamos ante una tierra fértil.

¿Qué función tienen las bacterias en la naturaleza?

Sus funciones en la naturaleza son infinitas: purifican el agua, degradan las sustancias tóxicas y reciclan los productos de desecho, reponen el dióxido de carbono y convierten el nitrógeno de la atmósfera en disponible para las plantas.

Las bacterias de la tierra no solo crean fertilidad, sino que son la base de la vida.

¿Tenemos bacterias dentro del cuerpo?

Las bacterias irculan por nuestra piel, nuestro intestino y se alojan en múltiples lugares del organismo creando un equilibrio ecológico del que depende en gran parte la salud: son diez veces más abundantes que las células.

Nuestra adaptación al medio y a los microbios ambientales comienza en la concepción. Partículas virales son las responsables de la placentación y la inmunosupresión materna durante el embarazo.

En el genoma humano se han identificado entre 90.000 y 300.0000 secuencias derivadas de virus.

Y en el nacimiento irrumpe una nueva oleada de bacterias transmitidas por los abrazos, besos, caricias y el pecho de la madre, que entran a formar parte de nuestra flora y equilibrio.

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¿Por qué las bacterias son necesarias?

Los descubrimientos de Pasteur o de Koch significaron un gran paso para la medicina, pero nos han dejado imágenes demoniacas del mundo bacteriano en la literatura, la prensa y la televisión, donde bacterias y virus se presentan como los "malos".

Pero el equilibro también es obra de las bacterias buenas: ellas generan y producen antibióticos y antisépticos que controlan a las bacterias patógenas de forma natural.

Muchos antibióticos usados en medicina se obtienen de bacterias de la tierra (la terramicina o el cloranfenicol), los hongos (la penicilina) o las algas (la cefalosporina).

Es preciso cambiar la mentalidad. La vida en la Tierra es básicamente microbiana y la salud se basa en una delicada interacción con muchos microbios ambientales.

Las bacterias trabajan en el suelo, la tierra, el agua, la fertilidad y la fermentación, en quesos, olivas, panes, yogures... Intervienen y forman parte de nuestra alimentación.

A través del intestino recibimos, transportamos y extendemos cantidades enormes de bacterias y virus que ayudan a nuestra integración medioambiental y a mantener la salud.

Recibimos bacterias que nos protegen y repartimos bacterias que fertilizan el suelo y mejoran la nutrición de las plantas.

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¿Existen las bacterias buenas?

Es importante tomar conciencia de que existe una microbiología positiva, mucho más numerosa que la patológica y de la que se ha escrito muy poco comparado con la gran literatura que tienen las pocas bacterias que alguna vez nos hacen daño.

Debemos comenzar a pensar en bacterias y virus como grandes aliados para equilibrar y mejorar la salud.

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