Hidratantes y regenerativos

Los 4 aloes: grandes amigos de tu piel

Jordi Cebrián y J. M. Teixé

El aloe vera es sin duda la especie más conocida y apreciada por sus usos medicinales. Sin embargo, otros aloes comparten con él algunas de sus excelentes virtudes regenerativas, hidratantes y antiinflamatorias.

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El popular aloe vera

El Aloe vera o barbadensis es el más utilizado medicinalmente y el menos irritante por poseer menos aloína. Posee hojas alargadas de color verde azulado y flores amarillas o anaranjadas. Es digestivo, laxante, purgante, colagogo, regenerador, demulcente e hidratante. A quién conviene:

  • Por vía tópica, se emplea el gel de parénquima para regenerar la piel. Sus mucílagos, de gran poder hidratante, lo hacen eficaz en la piel irritada, quemaduras solares, picaduras, acné, estrías, eccemas secos, dermatitis, herpes y heridas superficiales, y para proteger las encías.
  • Por vía interna, el acíbar se usa en el estreñimiento y la gastritis –repara la mucosa gástrica–, y para la tensión arterial y el dolor reumático.
  • Cómo se utiliza: el gel sobre la piel o en leche corporal, champú, crema de manos, colutorio, dentífrico, etc. El acíbar, en polvo, tintura, jugo o cápsulas.

 

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Aloe arborescente, decorativo y protector

El aloe arborescente o candelabro (Aloe arborescens) se usa más en jardinería que en fitoterapia, pero es dermoprotector, demulcente e hidratante. Puede medir dos metros y entre sus hojas enormes, de color verde claro, crecen unas flores tubulares rojas. A quién conviene:

  • El gel, como el del aloe vera, es útil para reparar la piel dañada y en dermatitis, estrías, manchas, quemaduras, eccemas, granos, desgarros o heridas; sin embargo, puede causar irritación en personas alérgicas.
  • Cómo se aplica: el gel directamente sobre el área afectada.

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Aloe manchado, un jabón natural

El Aloe maculata o saponaria, de menor tamaño y flores amarillas o naranjas, posee hojas agudas con manchitas blancas y se utiliza mucho en jardinería. Se considera dermoprotector, demulcente, hidrante, regenerador, antiséptico, bactericida y antiinflamatorio. Como el aloe vera, contiene poca aloína, y también se aprovecha el gel. A quién conviene:

  • Tradicionalmente se emplea como jabón y, aunque poco, como reparador dérmico y para desinflamar en caso de dolor reumático o muscular.
  • Por vía interna se indica en trastornos digestivos, parásitos intestinales e inflamación gástrica. 

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Aloe del cabo, laxante

El Aloe ferox, de color verde grisáceo y mayor tamaño, es laxante, digestivo, colagogo, antiinflamatorio, antiviral, bactericida, demulcente, dermoprotector, regenerador e hidratante. A quién conviene:

  • Sus aloínas y aloerresinas aumentan el peristaltismo intestinal. Es eficaz en estreñimientos puntuales y desórdenes digestivos y hepáticos leves.
  • Por vía externa regenera la piel dañada por quemadura solar, heridas, tratamientos oncológicos, herpes o infecciones por hongos.
  • Cómo se toma: el jugo de aloe puro y en polvo, tintura o cápsulas; la parénquima se aplica directamente sobre la piel y con muy variados cosméticos.

 

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Muchas personas tienen un aloe en casa y también es habitual verlo en jardines, taludes y parterres. Esta planta, originaria del África austral, se cultiva en muchos lugares de clima subtropical, como México, el Caribe y las islas atlánticas, ya que soporta mal las heladas.

La especie más popular es el aloe vera, con el que se elaboran variados productos de cosmética, salud, higiene o alimentación. Con fines medicinales se usan dos componentes. Por una parte, el acíbar, un jugo que se obtiene por incisión de la corteza de las hojas, que se somete a condensación y secado, y que contiene aloína y sustancias que varían de una especie a otra.

Y, por otra parte, la parénquima, un gel viscoso del interior de la hoja, transparente o amarillento, formado en un 99% por agua y rico en mucílagos y polisacáridos de gran poder regenerador. El acíbar suele usarse por vía interna y la parénquima, por vía tópica.

Es una buena idea cultivar aloe. Precisa pocos cuidados y se puede cosechar y aplicar de inmediato. Como precaución, el acíbar no debe ingerirse en el embarazo, la lactancia ni en caso de insuficiencia cardíaca, renal o hemorroides, y tampoco darse a menores de 12 años. La aloína puede irritar la piel sensible o alérgica y la mucosa gástrica.

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