Cuidados todo el año

5 pasos para cuidar la piel cuando hace frío

Con la llegada del frío la piel del rostro puede perder luminosidad e hidratación. Con sencillos cuidados y productos naturales puede volver a estar radiante.

En los meses fríos, cuando la piel tiende a mostrarse más apagada, es cuando también tienen lugar algunas de las fiestas más celebradas del año. Cuidarla a diario de forma muy sencilla ayuda a prepararla para sacarle el máximo partido y que luzca en todo su esplendor natural.

1. Limpiar

La limpieza facial diaria es imprescindible, ya que se acumulan sobre la piel polvo y otras partículas de la contaminación.

Además, a través del sudor se excretan sustancias de desecho que, al evaporarse la humedad, quedan depositadas en la superficie. Para eliminar todas estas impurezas puede ser útil un producto jabonoso (gel o espuma).

Si se desea eliminar maquillaje, se puede usar un producto oleoso (leche, crema o aceite): es importante utilizar cosméticos que no resulten agresivos para evitar posibles desequilibrios del pH natural. Se han de aplicar asimismo con suavidad.

La avena, la caléndula, las almendras, el hipérico o la flor de azahar limpian a la vez que suavizan y aportan tersura.

2. Exfoliar

La piel es un órgano vivo que produce continuamente nuevas células que reemplazan a las que mueren. Como consecuencia de esta regeneración constante se acumula en la capa superior una barrera de células muertas que esconde la suavidad de la piel. La exfoliación limpia en profundidad.

El beneficio inmediato de la exfoliación es la suavidad y el aspecto renovado del cutis pero además tras ella los cosméticos surten mayor efecto ya que penetran más fácilmente.

Los ácidos de las frutas han demostrado ser eficaces como exfoliantes. Principios activos procedentes de la manzana, la uva, el limón, la naranja, la caña de azúcar, los arándanos, los melocotones y los albaricoques son capaces de actuar en sinergia con el proceso de renovación celular natural, contribuyendo a mejorar la respiración celular esencial.

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Generalmente, los exfoliantes han de aplicarse friccionando con la yema de los dedos mediante suaves movimientos rotatorios, sin desplazar bruscamente la piel de un lado hacia otro.

Se ha de insistir en las zonas más conflictivas, como aletas de la nariz, frente y barbilla. En las zonas más delicadas, como son los pómulos, se ha de procurar que los movimientos sean aún más delicados.

3. Hidratar

La hidratación de la piel resulta esencial para mantenerla tersa y flexible.

Las cremas (más o menos untuosas) son el producto más tradicional pero también existen emulsiones fluidas, en forma de gel o gel-crema, que penetran de inmediato en la piel sin dejar sensación grasa.

Usando a diario una crema hidratante se ayuda a que las arrugas, las líneas de expresión y la flacidez no se instalen antes de tiempo.

Aplicar una crema de tratamiento adaptada a las necesidades de cada piel es elemental (cremas regeneradoras, antidespigmentantes, para el contorno de ojos, etc.).

4. Maquillar de forma natural

Un maquillaje discreto realza los rasgos sin que se perciba apenas que el rostro está "retocado". Por el contrario, uno estridente da una imagen artificial, delata los defectos y empobrece las facciones.

  • La base. La clave es utilizar una base de fondo muy similar al tono de la piel, a lo sumo un más oscuro. La cosmética natural ofrece bases (fond de teint) que se funden con la piel.
  • ¿Ojos o labios? Si se destacan los ojos, entonces mejor maquillar los labios de forma natural y transparente. Por el contrario, si se quiere que los labios sean los protagonistas, es preferible que los ojos lleven un maquillaje discreto. Si se resaltan ambas partes el resultado suele ser recargado.
  • Día y noche. Usa colores suaves de día y reserva los atrevidos para la noche.

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5. Usar extractos vegetales antioxidación

El aspecto del cutis y el proceso de envejecimiento cutáneo dependen en buena medida del código genético de cada persona pero existen condicionantes que estimulan la aparición de radicales libres, como una alimentación poco natural, las radiaciones solares, el ritmo de vida acelerado, el consumo de tabaco u otras sustancias tóxicas y la contaminación ambiental, por ejemplo.

La falta de oxigenación y una alteración del equilibrio metabólico ocasionan la degeneración prematura de la piel, que paulatinamente se va volviendo más apagada, frágil, arrugada y falta de luminosidad y tonicidad.

La naturaleza brinda antioxidantes capaces de proteger de la oxidación que envejece la piel.

Extractos vegetales procedentes del té verde, la uva, el aguacate, el melocotón, la soja o el arroz pueden ayudar a retrasar el estrés oxidativo cutáneo.

  • Los aceites de semillas, ricos en ácidos grasos insaturados, son componentes habituales de innumerables formulaciones "antiedad" por su vitamina E, que actúa bloqueando los radicales libres.
  • Los carotenos, muy presentes en las zanahorias, son también excelentes antioxidantes.
  • La uva aporta agentes hidratantes, vitalizantes, energetizantes y regeneradores y en sus pepitas se encuentra un aceite rico en ácidos grasos esenciales con propiedades suavizantes e hidratantes.
  • La vitamina C, por su parte, neutraliza el proceso de envejecimiento.

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