Consejos de prevención y tratamiento

Cómo conseguir una piel sin manchas de forma natural

Las manchas en las zonas del cuerpo más expuestas al sol –rostro, cuello, escote y dorso de las manos– son un signo de envejecimiento. ¿Cómo evitarlas?

Muchas personas querrían tener la piel de un bebé: suave, tersa, de textura y color homogéneos. Pero la realidad es que el paso del tiempo y los efectos del sol la deterioran, a veces de forma notable, definitiva e incluso peligrosa. De ahí que sea importante cuidarla y protegerla.

Una sobreexposición solar da lugar a arrugas, sequedad y manchas que suelen aparecer en las zonas más expuestas: rostro, cuello, dorso de la manos y parte alta de la espalda y los hombros.

Aunque la exposición al sol es necesaria, hay que tener en cuenta siempre su efecto acumulativo: el tiempo total que se pasa al sol y su intensidad.

Es importante ser prudente con el sol y recordar que todos tenemos un capital solar diferente: una vez se agota, aparecen las manchas, que delatan la edad.

Ni pecas ni lunares: ¿qué es el lentigo solar?

Los lentigos solares son manchas de color pardo, planas y de bordes irregulares.

Pueden aparecer en todo tipo de pieles, pero las personas de tez blanca y ojos claros suelen ser más proclives a desarrollarlos.

Algunos medicamentos con efectos fotosensibilizantes, así como ciertos perfumes, incrementan las posibilidades de que aparezcan tras una exposición al sol.

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Como explica Paz Cerdá Escar, vocal de la Asociación Española de Dermatología, las manchas de la piel causadas por el sol, denominadas lentigos solares, "se producen por una hiperpigmentación de las células de la epidermis, la parte superior de la piel, debido a un aumento de la melanina por sobreexposición a los rayos solares".

Las pecas o lunares, por el contrario, son de nacimiento. Otras pecas, denominadas efélides, aparecen después de tomar el sol pero desaparecen. Si la exposición solar continúa se pueden convertir en lentigos, que solo desaparecen con tratamientos externos.

Si las manchas no son malignas no hay por qué eliminarlas pero si se diagnostican como melanomas o carcinomas sí es necesaria la intervención de un médico.

Cloasmas y melasmas: el "velo" de las embarazadas

Las mujeres embarazadas y las que reciben tratamiento hormonal, así como las que toman la píldora o siguen una terapia hormonal sustitutoria, pueden ver aparecer en su piel manchas similares a las que se asocia con la vejez.

Estas manchas, explica Cerdá, se denominan cloasmas o melasmas y constituyen una hiperpigmentación de las células de la piel por efecto de la exposición solar agravada por tres hormonas: el estrógeno, la progesterona y la hormona MSH.

El cloasma suele mejorar o incluso desaparecer al término del embarazo o del tratamiento hormonal, aunque algunas de las manchas, que aparecen generalmente en los pómulos, la nariz y alrededor del labio superior, pueden acabar siendo permanentes.

Las pieles blancas pero que se broncean con facilidad son más propensas a los cloasmas.

En ocasiones las lesiones cancerígenas tienen un aspecto parecido al de los cloasmas, por lo que es mejor asegurarse de que ninguno es un melanoma o carcinoma (lesiones de piel cancerígenas).

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Prevenir manchas en la piel

Aunque existen algunos tratamientos para eliminar o mejorar la apariencia de las manchas producidas por la edad y el sol e incluso los cloasmas, y algunas se atenúan al dejar de exponerse al sol, lo mejor es prevenir su aparición.

Las cremas de protección solar físicas o químicas, la ropa protectora, la cautela al pasar tiempo al sol y una dieta equilibrada rica en alimentos con betacarotenos y otros antioxidantes constituyen la mejor forma de hacer que la piel se mantenga fuerte, joven y sana.

Para el día a día es recomendable usar cremas protectoras en las zonas expuestas al sol, como rostro, cuello y manos. Si se prefiere, se puede utilizar en la cara una base de maquillaje con factor de protección solar, pero teniendo en cuenta que el roce al tocarse la cara o saludarse acaba llevándose ese maquillaje superficial.

  • A diario. Utiliza cada día un factor de protección adecuado a la época del año, tu tipo de piel y el tiempo que pases al sol. Durante el embarazo, o si se sigue un tratamiento hormonal, se aconseja usar protección solar de factor alto.
  • Buenos hábitos. Durante las horas de sol más fuerte, mantente a la sombra. Utiliza ropa y cremas protectoras en la montaña y no pases todo el día en la playa o la piscina.
  • Cuidado con el reflejo. Si vas en barco o te tumbas cerca de una piscina o a la orilla del mar, recuerda que los rayos del sol se multiplican al reflejarse en superficies reflectantes como el agua o la arena. Desconfía de los cielos nublados.
  • Después del sol. No olvides hidratarte bien por dentro y por fuera si has estado al sol. Bebe agua y utiliza lociones con aloe vera. Evita las camas solares. No están libres de producir efectos envejecedores.

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¿Cómo eliminar las manchas de la piel?

Las cremas despigmentantes con hidroquinona pueden atenuar la apariencia de las manchas. Sin embargo, "no todas pueden ser eliminadas de esta manera –dice Cerdá– y algunas personas pueden notar que la piel de alrededor de la mancha también queda más pálida que el resto de la cara por el mismo efecto blanqueante."

Tratamientos como la crioterapia, que congela la lesión para eliminarla, o el láser, pueden eliminar las manchas con éxito, pero siempre ha de llevarlos a cabo un dermatólogo experto.

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