Cuidados específicos

Cómo cuidar la piel de cada zona del cuerpo

Elena Herraiz

Experta en cosmética natural

José Manuel Fernández

Experto en cosmética natural

¿Cómo se pueden cuidar los talones agrietados, prevenir los codos ásperos o eliminar los granitos de la espalda? Descubre fórmulas muy fáciles de aplicar.

Con el frío cubrimos determinadas zonas del cuerpo (espalda, pies, brazos y rodillas, glúteos...) y eso hace que abandonemos su cuidado. Sin embargo, no debemos olvidar que para mejorar su aspecto durante todo el año debemos dedicarles unos pocos y sencillos cuidados también durante los meses fríos.

Te damos algunos consejos para cuidar la piel de las diferentes zonas del cuerpo. Verás como, desde las primeras atenciones, responderán de manera espectacular, lo que te motivará a seguir prestándoles atención.

Cuidar la piel de la espalda

Es el área corporal que más tensiones acumula y, por no ser vista, con frecuencia queda relegada.

Al tener numerosas glándulas sebáceas, conviene extremar la atención en su higiene. Ayudarse con un cepillo suave en la limpieza posibilita el acceso a zonas difíciles a la vez que estimula la piel.

Los cosméticos naturales ayudan a regular su equilibrio lipídico, sin alterar la secreción grasa:

  • Para pieles con impurezas se recomienda emplear un jabón tradicional como el de Alepo a diario y un exfoliante corporal suave una vez a la semana.
  • Para pieles no demasiado grasas basta con un jabón natural suave.

A continuación se aplica una leche hidratante.

Mantener firmes los brazos

Con el paso del tiempo algunas zonas corporales se dejan vencer por la gravedad. Eso ocurre a veces con la parte superior de los brazos, que en su parte trasera (tríceps) incrementan su flacidez para acabar descolgándose.

Las cremas y los aceites anticelulíticos son muy útiles para atacar estas llamadas "alas de murciélago", ya que aumentan la firmeza y reducen la bolsa de grasa que causa este trastorno.

Pero, sobre todo, conviene realizar a diario ejercicios que mejoren el tono muscular de los tríceps.

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Codos y rodillas suaves

Estas articulaciones están recubiertas por una piel áspera, que sufre un continuo roce y que posee pocas glándulas sebáceas que la protejan, por lo que tiende a engrosarse y a deshidratarse. A veces su sequedad se manifiesta en forma de "piel de lagarto".

Da buenos resultados aplicar un exfoliante natural suave una vez a la semana e hidratar codos y rodillas siempre tras la ducha con cremas o con aceites naturales.

Podemos aprovechar la rutina de darse crema de manos para hidratarlas para aplicarla también en los codos. Conviene evitar las vaselinas y las parafinas, ya que obstruyen los poros y pueden provocar más problemas.

Glúteos firmes: mejora la circulación y evita los granitos

Los glúteos se ven sometidos a un exceso de presión si se pasa mucho tiempo sentado. Esto, unido a la gran cantidad de glándulas sebáceas y folículos pilosos que poseen, irrita la piel y, en ocasiones, provoca la aparición de granitos.

Masajearlos con un cepillo, un guante de crin o de lufa o el propio chorro de la ducha para mejorar la circulación de la sangre y el drenaje.

Contraer los glúteos de vez en cuando, apretándolos contra la silla, permite tonificar los músculos durante el tiempo que pasamos sin levantarnos.

Pies y talones: cuidar la higiene y evitar grietas y durezas

A pesar de que nos mantienen erguidos, no siempre reciben los cuidados que se merecen y, a veces, solo se les atiende cuando dan problemas.

En la ducha se les debe prestar atención enjabonándolos y haciendo hincapié en los espacios interdigitales. Al acabar se deben secar bien con una toalla.

Si los talones están agrietados se les debe aplicar una crema a diario. Para eliminar las durezas se mezcla en la cuenca de la mano algo de sal en aceite de oliva hasta obtener una pasta y se emplea como exfoliante.

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Escote protegido e hidratado todo el año

La piel del cuello y el escote es muy fina, frágil y se deshidrata con rapidez al contar con menos glándulas sebáceas que otras zonas. Eso hace que deba cuidarse tanto o más que el cutis.

Además, es una de las zonas más expuestas al sol y posee pocos melanocitos, por lo que resulta imprescindible usar un buen protector solar, sin confiarnos en los meses del año donde las temperaturas bajan..

En el cuello se aplica un producto específico para cuello y escote o la crema facial diaria con masajes descendentes. En el escote se aplica hacia las clavículas.

Para un efecto rápido se puede realizar una cura reafirmante de emergencia, aplicando un aceite de almendra, argán o jojoba y luego unas compresas mojadas en agua tibia, que se dejan entre 20 y 30 minutos hasta la total absorción del aceite.

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