Hazlo tú mismo

3 pasos para elaborar tus propios jabones artesanos

Nuestros antepasados hacían jabón mezclando viejos aceites y agua de ceniza. Mejorando este proceso puedes elaborar todo tipo de jabones artesanos.

Eva Mimbrero

Paso 1: Incorporar la sosa

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Paso 1: Incorporar la sosa

Hacer jabón no es complicado (¡muchas abuelas podrían atestiguarlo!): basta contar con una receta apropiada y seguirla al pie de la letra. Además de los ingredientes propios para elaborar el jabón, se requieren guantes de goma, una mascarilla y unas gafas de plástico a fin de protegerse de los vapores generados por la sosa cáustica cuando se mezcla con el agua. 

Los aceites sólidos (aceite de coco, manteca de karité...) se pesan en tarros de vidrio diferentes y se deshacen al baño maría. Entre tanto se pesa el agua en un bote de plástico duro y se vierte en ella la sosa cáustica indicada en la receta, siempre poco a poco, en un lugar ventilado y removiendo bien. 
 

Paso 2: Añadir los aceites

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Paso 2: Añadir los aceites

Se deja enfriar la sosa una media hora. Se pesan los aceites líquidos (de oliva o de almendras por ejemplo) y se introducen en un barreño de plástico, añadiendo también los aceites sólidos ya fundidos.

Se incorpora poco a poco el agua con la sosa cáustica y se mezcla bien con una batidora.

 

Paso 3: Llenar los moldes

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Paso 3: Llenar los moldes

Cuando la mezcla tenga una textura similar a la de unas natillas se vierte en los moldes elegidos y, si se desea, se añaden unas gotas de aceites esenciales o elementos decorativos (pétalos, semillas, especias...).

Se tapa con un trapo y se deja reposar durante un mes en un lugar seco y ventilado. 

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Jabones de confianza

Lavar y refrescar nuestras manos es un gesto común que puede recordarnos la fragancia que los jabones "de antes" dejaban en nuestra piel. Crear jabones artesanales permite recuperar esas texturas y suaves esencias.

Los tres componentes básicos del jabón son: agua, uno o más elementos grasos (como por ejemplo el aceite de oliva o la manteca de karité) e hidróxido de sodio (más conocido como sosa cáustica, de gran poder corrosivo).

¿Cómo es posible que mezclando estos tres ingredientes se obtenga una delicada pastilla de jabón? El secreto está en el proceso de saponificación.

"Al mezclar sosa con agua se produce una reacción química que rompe las moléculas de agua. Cuando están "abiertas" se aprovecha para echar el aceite. Con el proceso de saponificación la sosa desaparece poco a poco y las moléculas de agua se unen de nuevo, conservando en su interior las propiedades de los aceites utilizados", explica Núria Sorribes, una de las responsables de Sabonaire, empresa de jabones artesanales.

Ingredientes exactos para hacer jabón casero

Pero para que el resultado sea el esperado hay que emplear las cantidades precisas de estos tres ingredientes. "Si queda en el jabón demasiado hidróxido de sodio, puede irritar la piel; mientras que un exceso de grasa dará como resultado un jabón blando y pastoso, que puede enranciarse", advierte Melinda Coss en su manual 'El libro del jabón artesanal' (Ed. Paidotribo).

Si se tiene en cuenta que cada tipo de aceite precisa una cantidad específica de sosa cáustica, no es una cuestión banal. Por eso, para empezar a elaborar jabón natural, es muy recomendable utilizar un buen manual y seguir las recetas y proporciones que se indican en él.

Una herramienta de internet (calc. mendrulandia.es) indica las cantidades de agua y de sosa cáustica en función de las cantidades y tipos de aceite. Se suele comenzar por preparaciones sencillas, como el jabón de Castilla, elaborado con aceite de oliva, agua destilada y sosa cáustica, al que se puede añadir aceite de coco para que la pastilla haga algo más de espuma.

Una vez mezclados los ingredientes hay que dejarlo reposar al menos un mes para que la sosa cáustica se elimine por entero. "Es crucial respetar este tiempo porque, si no, al usarlo te podrías quemar", advierte Núria Sorribes. Cuando se domine un poco la técnica se pueden aprovechar las propiedades de diferentes tipos de aceite (sésamo, girasol, jojoba...) para elaborar jabones hidratantes, emolientes, regeneradores, nutritivos, antisépticos...

La forma de la pastilla

Una vez se obtiene la mezcla toca dar forma a la pastilla de jabón. Se puede elegir entre una gran variedad de moldes: los de silicona (como los de hornear magdalenas) y las fiambreras de plástico son una buena opción. También pueden reciclarse tetrabriks cortados por la mitad o una caja de madera forrada en su interior con un plástico.

El jabón puede adornarse con flores secas, plantas aromáticas, ralladuras de naranja o limón, café molido, arcillas, semillas de amapola... Esa pequeña obra artesanal puede transformarse en un bonito regalo personalizado o un elemento decorativo en el baño.

Si se emplea un molde grande para cortar las pastillas de jabón conviene tener en cuenta que el momento óptimo para hacerlo es dos días después de elaborar la mezcla: entonces ha ganado algo de consistencia pero, al mismo tiempo, puede ser cortada con facilidad. Es vital utilizar guantes de goma para protegerse de la sosa cáustica que aún quede en el jabón.

Jabones de glicerina

Otra forma más sencilla es derretir glicerina al baño María y añadir los ingredientes deseados (aceites esenciales, colorantes como curry o cacao en polvo...).

Estos jabones traslúcidos se pueden utilizar una vez se enfrían (no es necesario esperar un mes). Pero como las bases suelen ser fórmulas industriales el resultado no es tan natural.

Etiquetas:  Hogar Ecológico Higiene

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