Quién es quién en la cosmética orgánica

¿Cómo es la cosmética natural?

"Natural" y "bio" son ya sinónimos de lujo en la cosmética. A la eficiencia de las fórmulas vegetales se une el refinamiento de sus texturas y perfumes.

Yvette Moya
Yvette Moya-Angeler

Periosista especializada en salud

La cosmética natural vive su mejor momento. De los estantes de las herboristerías ha saltado a las boutiques más selectas y las revistas de moda más prestigiosas, a menudo de la mano de actrices de Hollywood, modelos concienciadas y gurús del maquillaje y la peluquería.

Nunca lo natural había gozado de tanto glamour. Se sabía de sus bondades para la piel y su respeto por la naturaleza, pero lo novedoso es el éxito de su asociación con el lujo y la sensualidad.

"El producto se ha reubicado, afortunadamente", comentan Jordi Cabezas y Àngels Pijuan, propietarios de la boutique de cosmética de vanguardia JC Apotecari, en Barcelona.

"Los laboratorios de cosmética natural usan métodos tecnológicos tan o más sofisticados que los de la cosmética convencional, y han logrado fórmulas muy efectivas, ya lejos de las recetas caseras, que tienen en cuenta que el producto ha de resultar placentero a los sentidos".

¿Qué es un cosmético natural?

  • Excipiente. La calidad de un producto de belleza se encuentra sobre todo en el excipiente (agua y aceite), que constituye hasta el 80% de su peso.
    • En los cosméticos clásicos se suelen emplear agua, aceites de siliconas y aceites minerales derivados del petróleo, como la parafina, que resultan baratos pero impiden la respiración de la piel.
    • En la cosmética natural, en cambio, se privilegian las aguas florales y los aceites y grasas vegetales, con ácidos grasos parecidos a los de la piel.
  • Ingredientes activos. Al usar materias primas vegetales, un cosmético natural puede contener hasta un 30% de principios activos, mientras que la mayoría de productos clásicos no supera el 1%.
  • Aditivos. En la cosmética natural se limitan y controlan los colorantes, perfumes y conservantes, ya que en la tradicional a menudo son sintéticos (parabenes, etc.).

Aquí tienes una guia para identificar la buena cosmética natural.

Quién es quién: las marcas de cosmética orgánica

El panorama habla por sí solo: en poco tiempo muchas marcas han presentado líneas con certificación bio, demás de haber desembarcado en España marcas exclusivamente orgánicas.

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Sin certificación bio pero igualmente cuidadosos en la elección de sus ingredientes activos, han llegado asimismo las firmas estadounidenses Aveda y John Masters Organics; las francesas Caudalie, Anne Et Vous y Dayna, de inspiración ayurvédica; la inglesa Ren o la neozelandesa Trilogy.

Sin contar con que otras marcas naturales ya contaban con una larga trayectoria y mucho prestigio en España: es el caso de Annemarie Börlind, Dr. Hauschka, Alqvimia, Weleda, Primavera, Logona o Sante.

"El mercado de la cosmética bio es básicamente anglosajón, con Estados Unidos, Inglaterra y Alemania a la cabeza -explica Pijuan-. Viene del norte de Europa y avanza hacia el sur, aunque también esta muy desarrollado en Australia o Japón."

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Concienciados y sibaritas: productos certificados

El consumidor que se interesa por estos productos, según Jordi Cabezas, "busca algo más" que lo que puede ofrecerle un cosmético convencional: "está bastante informado y se preocupa por el medio ambiente y su salud".

En este sentido, las embarazadas se muestran las más sensibilizadas. Pero también se acercan a la cosmética natural personas sibaritas atraídas por la calidad de sus materias primas, su distribución reducida y la cuidadosa puesta en escena de los productos.

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Sobre la utilidad de los diferentes sellos bio, Cabezas comparte el escepticismo de algunos fabricantes que cuentan con una buena trayectoria en el sector natural pero que se resisten a adherirse a los sistemas de certificación privados: encarecen el precio final y contribuyen por ahora a la confusión reinante en este campo.

Aunque en España un número creciente de firmas opta por certificar sus productos biológicos, sobre todo con el sello francés Ecocert, para Cabezas, farmacéutico con más de 25 años de experiencia, lo orgánico o bio no es en sí mismo sinónimo de "bueno".

Es posible encontrar productos de la máxima calidad y seguros pero sin aval en la etiqueta. La garantía última es la lista de ingredientes.

"Un producto certificado bio puede tener un exceso de alcohol o muchos aceites esenciales que hagan que su fórmula no esté bien equilibrada, por ejemplo". Sin contar que también las sustancias naturales pueden irritar la piel o provocar alergias.

Cabezas concluye que "lo mejor es dejarse aconsejar por un profesional para encontrar el producto que mejor se adapta a las necesidades y gustos personales".

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