Grasa, seca, mixta o sensible

¿Cómo es tu piel? Estos son los cuidados que necesita

Elena Herraiz y José Manuel Fernández

Para cuidar el cutis, el primer paso es conocer tu piel y saber cómo se comporta en este momento de tu vida. Así podrás decidir qué tratamientos naturales te convienen más.

Aunque cada persona posee sus características propias, se distinguen en principio cuatro tipos de piel: grasa, seca, mixta y sensible. Ahora bien, el tipo de piel que se tiene no es algo definitivo, depende de cada momento. Existen determinadas predisposiciones genéticas, pero algunos factores pueden influir en su estado y conviene tenerlo en cuenta para elegir los cuidados naturales más adecuados en cada caso.

Entre los factores que influyen en el estado de la piel encontramos:

  • Factores internos como el momento vital, la alimentación, la ingesta de agua, etc.
  • Factores externos o ambientales como el clima, el estrés, el empleo de productos químicos en determinados trabajos o el de cosméticos con detergentes que alteran la piel.

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En general, la secreción sebácea disminuye con el paso de los años, pero en todos los casos, empleando los cuidados adecuados, se puede conseguir mantener el cutis en un estado de equilibrio, salud, belleza y luminosidad. Siempre es muy recomendable regalarle a la piel cosméticos con ingredientes totalmente naturales, biológicamente mucho más afines a ella, y que logran una mejor absorción y acción.

Tan importante es seguir una alimentación adecuada para tu tipo de piel como brindarte cuidados naturales específicos para tu caso y momento concretos:

Piel grasa: limpiar y no sobrecargar

Suele presentar aspecto brillante, con poros dilatados y grasa sobre la superficie o pequeños granitos bajo ella, y es más frecuente en jóvenes. Estos son los cuidados naturales imprescindibles para la piel grasa:

  • Este tipo de piel pide una limpieza profunda pero no agresiva. Conviene evitar los jabones alcalinos, que podrían producir un efecto rebote, y sustituir las leches limpiadoras por cremas limpiadoras con menos grasa o por lociones limpiadoras suaves.
  • La tonificación es importante ya que cierra los poros dilatados típicos de esta piel y deja el cutis preparado para la hidratación. Algunos tónicos ejercen, además, un efecto antiséptico.
  • Al menos una vez por semana se aconseja una mascarilla purificante con arcilla.
  • En muchos casos no es necesaria una crema hidratante noctura. Sería más adecuado utilizar sérums, pero si se opta por la crema nocturna, lo mejor es elegir productos ligeros no comedogénicos ni oclusivos.

Piel seca: hidratar y nutrir sin resecar

La sequedad puede ser consecuencia de la edad, alguna patología, las condiciones climáticas o una exposición a compuestos como disolventes o detergentes agresivos.

  • Para la limpieza se pueden emplear leches o cremas limpiadoras.
  • Para la tonificación, elige aguas florales como la de hamamelis o la de rosa, que no resecan.
  • La hidratación y nutrición de este tipo de piel es muy necesaria. Se debe llevar a cabo con sustancias no oclusivas, que no tapen el poro como lo hacen las parafinas y otros derivados del petróleo. Lo ideal es que sean ácidos grasos vegetales y sustancias hidratantes como la glicerina o el ácido hialurónico.
  • Se recomienda realizar algún tratamiento intensivo al menos una vez por semana, aplicando ampollas o mascarillas nutritivas.

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Piel mixta: equilibrar los extremos

Es una piel polarizada: lo que se conoce como zona T (nariz y frente) se comporta como piel grasa, y el resto, en cambio, como piel seca. Ya existen en el mercado productos para este tipo de piel sin agentes oclusivos.

  • En la limpieza se aconsejan leches limpiadoras o aguas micelares.
  • Los tónicos eliminarán los brillos.
  • Para la hidratación, es preferible optar por fluidos hidratantes.

Una de las ventajas de la cosmética natural es su capacidad para despertar el poder autorregenerador de la piel, que puede llevar al equilibrio de ambos extremos.

Piel sensible: suavidad por encima de todo

Este cutis presenta un umbral de tolerancia muy bajo: reacciona fácilmente con enrojecimiento, picor, tirantez… Suele ser una piel muy permeable y por ello la cosmética natural con ingredientes 100% naturales se recomienda especialmente.

  • Conviene evitar productos alergénicos y, por supuesto, oclusivos.
  • En la limpieza es mejor prescindir de los jabones.
  • En la tonificación, elegir aguas florales.
  • Para la hidratación se recomienda no usar aceites esenciales ni rosa mosqueta, que podrían irritarla.

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¿Qué tipo de piel tengo?

Para identificar tu tipo de piel, obsérvala delante de un espejo:

  • Si aparece brillante y con los poros abiertos por toda la cara, la piel se puede considerar como grasa.
  • Si ese brillo solo aparece en la frente y en la nariz (formando la llamada "T"), mientras que las mejillas se muestran tirantes y secas, estás ante la llamada piel mixta.
  • Si se encuentra sin brillo, se muestra tirante y presenta poros diminutos se la debería tratar como piel seca o deshidratada.
  • Si se pone roja ante cualquier estímulo o si aparecen con facilidad irritaciones, picor, tirantez… se está probablemente ante una piel sensible. Si la piel parece sana y no presenta patologías ni molestias, la piel probablemente sea normal.

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