Hazlos tú misma

Cómo hacer un exfoliante y un bálsamo caseros para tener los pies bonitos

Si nos descuidamos la piel de los pies se reseca y agrieta. Para evitarlo solo necesitamos exfoliar, hidratar y nutrir la piel con fórmulas naturales que podemos preparar en casa.

Marcela Burgos
Marcela Burgos

Experta en cosmética y belleza natural

Un día nos damos cuenta de que los pies aparecen resecos y poco cuidados. Los pies agradecen que les prestemos atención con regularidad y podemos hacerlo con productos que podemos elaborar y aplicar en casa.

Si nuestros pies muestran durezas, grietas en los talones, quizás alguna ampolla y las uñas con pieles crecidas y sin forma, es el momento de dedicarles unas horas y ponerlos en forma con un cuidado básico que implica higiene, hidratación y una pedicura adecuada.

Las grietas en los talones quizás es lo más antiestéticos en los pies y pueden ser difíciles de quitar. Son muy frecuentes después de cierta edad, pues la piel envejece, deshidrata, engrosa y agrieta. Además pueden llegar a lastimar la piel, ser dolorosas y llegar a infectarse.

Hay que evitar que aparezcan durante el invierno hidratando a diario los pies. Pero si ya han aparecido, podemos hacer una pedicura intensa con un profesional para que arregle nuestros pies y quite las asperezas más importantes; luego nosotros mismos podemos seguir una rutina de mantenimiento.

Cómo exfoliar los pies

Si las durezas no son gruesas, puedes hacer una buena exfoliación, es decir, decapar la piel con piedra pómez o lijas podales y recuperar la hidratación de los talones con cremas ricas en urea.

Puedes exfoliar tus pies al menos una vez a la semana, esto hará que la piel muerta que engrosa la epidermis se desprenda y deje paso a la piel nueva y suave.

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El bienestar y la salud comienzan por los pies

Lo ideal es exfoliar tras un baño caliente de 20 minutos, así se puede quitar la piel muerta más fácilmente. Puedes también hacer un baño solo a tus pies y poner en el agua sales descongestionantes o refrescantes.

Para la primer sesión y si es necesario, pasados los 20 minutos, cuando la piel esté blanda, utiliza una lima podal o piedra pómez en las zonas más duras para quitar la mayor cantidad de piel inerte.

Para mantener los pies con sesiones semanales, utiliza un scrub que es menos agresivo y, además, puedes masajear los pies para restaurar la elasticidad y activar la circulación. Seca muy bien tus pies y aplica una crema hidratante con urea.

Scrub casero para los pies

Esta receta es simple y superfácil; no hay excusas para que no hagas una exfoliación un par de veces a la semana.

Mezcla en una taza 2 cucharadas de azúcar y 4 cucharadas de aceite de oliva. Si tienes aceite esencial de menta y romero alcanfor, utilízalos, será el mejor masaje para tus pies que te puedas regalar; con 2 gotas de cada aceite esencial basta.

Aplica el scrub y masajea todo el tiempo que quieras, luego lavas, secas bien y aplicas una crema con urea. No utilices aceites esenciales si estas embarazada o en lactancia.

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Bálsamo reparador para pies agrietados

El aceite de caléndula hace que este bálsamo sea reparador, cicatrizante y desinflamatorio. Restaura tus pies cuando los sientas cansados, deshidratados y ásperos.

Ingredientes

  • 30 g de aceite de caléndula
  • 30 g de manteca de karité
  • 4 gota de vitamina E
  • 10 gotas de tintura de propóleo
  • 15 gotas de aceite esencial de lavanda (opcional)

Preparación

  • Coloca el aceite y la manteca en una jarrita y agrega la vitamina E, llévalos a baño de maría y apenas se derritan los retiras del calor.
  • Espera a que se enfríen, agrega el aceite esencial de lavanda si deseas utilizarlo y bate con un batidor de alambre.
  • Vierte en un tarro con boca ancha desinfectado.

Uso y conservación

  • Después de una buena higiene, toma una almendra de bálsamo y masajea tus pies cada noche hasta que sea absorbido totalmente.
  • Utilízalo mientras sientas asperezas y se reparan tus pies.
  • Mantén la suavidad e hidratación de tus pies con crema hidratante. No utilices aceites esenciales si estás embarazada o en lactancia.

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