Belleza natural

Cómo proteger la piel frente al frío

E. Herraiz y J.M. Fernández

Cuando el termómetro desciende, la piel se protege del frío contrayendo sus vasos capilares, lo que provoca que se deshidrate progresivamente, pierda elasticidad y brillo. Pero con sencillos cuidados puedes mantenerla sana y luminosa.

Durante el invierno la piel se resiente a causa del viento seco, la calefacción o los cambios bruscos de temperatura. Además, el frío provoca una gran deshidratación cutánea, porque la vasoconstricción de sus capilares ralentiza la renovación celular.

Las glándulas sebáceas, al disminuir la secreción de su manto hidrolipídico, nutren menos la epidermis. Estos factores favorecen que la piel se deshidrate, pierda brillo, elasticidad y se vuelva más sensible. Cuidándola convenientemente, se pueden reducir los daños y mantenerla sana y radiante.

Cómo cuidar el cutis cuando hace frío

El cutis es una de las zonas más sensibles a las inclemencias del tiempo. Para cuidarlo y protegerlo se deben emplear cremas más densas, untuosas y de mayor porción grasa con karité o aguacate; o ceras naturales como las de carnauba, candelilla o membrillo, que actúan de barrera protectora y que refuerzan el manto hidrolípico.

Se les pueden añadir aceites esenciales como los de romero o tomillo, de alto poder calorífico y siempre se deben aplicar antes de una exposición al frío.

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Puedes utilizar cremas de noche por la mañana, ya que son más nutritivas y suelen tener mayor proporción lipídica.

Y en las pieles más finas y secas, se puede recurrir a mascarillas hidratantes y nutritivas.

En invierno es especialmente importante renunciar a las parafinas y las vaselinas que dan sensación falsa de hidratación y suavidad, pero que, a menudo, poseen un efecto rebote, que hace que el cutis se seque más tras su aplicación.

En todos los casos, se tiene que restaurar la crema al mediodía para aportar más protección y nutrientes a la piel.

Cómo limpiar el cutis

Especial atención se debe prestar también a la limpieza del cutis, empleando leches, que son más protectoras que los jabones y las lociones.

Los labios, con su fina piel, no cuentan con glándulas sebáceas que los nutran. Por eso conviene cuidarlos con mantecas vegetales (cacao o karité), protectores (cera de abeja), o distintos extractos vegetales, como los de la caléndula o la manzanilla

Por último, tampoco se debe descuidar la protección solar. Conviene utilizar, al igual que en verano, productos con filtros minerales ecológicos, aunque con factores más bajos.

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Cómo cuidar la piel de las manos

Las manos también sufren las agresiones del frío al estar más desprotegidas. Su perfusión sanguínea es menor, dado que quedan alejadas del corazón y se mojan a menudo.

Se aconseja emplear guantes y cremas grasas, que las hidraten y las protejan. Son recomendables cremas reparadoras que posean mayor porción oleosa, especialmente cuando la piel está más dañada. Es conveniente aplicarlas regularmente y siempre después de cada lavado y al finalizar el día.

La piel del resto del cuerpo

En cuanto al cuerpo, es aconsejable aplicar un aceite corporal vegetal tras la ducha, para crear una película protectora que cuide la piel, la mantenga hidratada y la abrigue. Mediante el masaje que se realiza para extenderlo se mejora la circulación sanguínea y el retorno venoso.

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