Tratamiento natural

4 medidas para conseguir una piel sana y bien cuidada

Dr. Daniel Bonet

La piel y el modo en que reacciona dice mucho del estado de salud de la persona. Comprender qué le afecta ayuda a corregir costumbres dietéticas e higiénicas, y a abordar problemas emocionales.

La piel es la parte exterior del cuerpo, en contacto con el medio ambiente. Ejerce diversas funciones, principalmente de protección, sensibilidad y regulación térmica. Para cuidarla y prevenir enfermedades, las terapias naturales intentan favorecer su equilibrio o bien ayudar a depurarla y mantenerla en buenas condiciones mediante dietética, hidroterapia, masajes, plantas medicinales, cosmética natural…

Sin olvidar la estrecha relación que hay entre la piel y las emociones. No en vano, la piel deriva –al igual que el sistema nervioso– del ectodermo del embrión. Por eso determinadas patologías pueden considerarse psicosomáticas y casi todas ellas mejoran cultivando la tranquilidad y las emociones positivas.

1. Higiene óptima de la piel

Para proteger la piel es necesaria su limpieza cotidiana. Profunda pero suave, es fundamental para liberar la superficie cutánea de residuos e impurezas, como las que desprenden los automóviles y las industrias.

Leches, lociones y geles con ingredientes suaves y calmantes son los más indicados. Con el rostro completamente limpio, puedes aplicarte una crema de noche a base de complejos vitamínicos, extractos de plantas o antioxidantes naturales.

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2. La mejor alimentación para la piel

Además de los consejos dietéticos generales, hay nutrientes concretos especialmente importantes para la piel:

  • Ácidos grasos esenciales. Suele haber deficiencia de ellos o una dificultad para sintetizarlos. En consecuencia, disminuyen las prostaglandinas, con propiedades antiinflamatorias. La dosis terapéutica de aceite de pescado o de aceites vegetales como los de onagra o linaza es de 3-4 g al día durante un mes, que se reduce luego a 1 g diario.
  • La hidratación de la piel es importante. Por eso se recomienda beber agua durante el día, alrededor de unos 2 litros, lo que también evita el estreñimiento.
  • Es preferible abstenerse en lo posible de alimentos industriales: bollería, refrescos, patatas fritas…
  • El azufre es un mineral importante para la piel y el cabello, además de que colabora en la depuración hepática, interesante frente a problemas dermatológicos. Lo contienen: huevo, ajo, cebolla, nabo, puerro, col, coliflor…
  • El cinc también es de interés para el buen estado de la piel. Participa como enzima en numerosos procesos metabólicos, protege el hígado, forma parte del sistema inmunitario y favorece la conversión de los ácidos grasos en prostaglandinas que reducen las inflamaciones cutáneas. También estimula la cicatrización de las heridas. Son alimentos ricos en este mineral: carne, germen de trigo, cereales integrales, piñones, harina de soja… Como complemente dietético en el caso de eccemas y psoriasis pueden tomarse unos 50 mg al día.

3. Plantas medicinales para la piel

Hay que escoger las que reducen la liberación de histamina, en especial las que contienen flavonoides como la quercitina.

La bardana (Arctium lappa) tiene un largo historial en el tratamiento de los eccemas. Su principio activo, la inulina (un prebiótico beneficioso para la flora intestinal) corrige la tendencia inflamatoria y los trastornos inmunitarios. También ayuda a controlar las infecciones por estafilococos, a las que son propensos quienes padecen estas dermatitis.

Por otra parte, las plantas que depuran la piel son:

  • Saúco. 20 g de flores por litro de agua. Se deja en infusión hasta que se enfría y se bebe.
  • Fumaria. Una cucharada por litro de agua. Se deja en infusión y se toman dos o tres tazas al día.
  • Saponaria. Se hierven 50 g de hojas o de raíz en un litro de agua, se cuela y se toman tres tazas al día antes de las comidas.
  • Ortiga mayor. Decocción de 30-40 g de raíz por litro de agua. Se bebe a lo largo de dos días.

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4. Calor y humedad para estimular la piel

Además de seguir una dieta saludable, se puede cuidar la piel tomando regularmente una sauna o un baño con sales de Epson, para estimular la eliminación de toxinas y activan la circulación sanguínea.

Baños para abrir los poros

He aquí un ejemplo de baño para reactivar el intercambio cutáneo. Tiene por finalidad dilatar los poros y provocar una abundante transpiración que ayude a eliminar los residuos que se acumulan en la piel.

Se aconseja en caso de sufrir dermatitis y psoriasis. Antes del baño es conveniente beber un vaso de agua para facilitar la sudoración. Se disolverá un kilo de sales de Epson (cloruro magnésico), que puede adquirirse en droguerías, en la bañera ya preparada, llena de agua caliente en sus dos terceras partes.

  • Sin enjabonarse, primero hay que frotarse enérgicamente la piel.
  • Después sumergirse en el agua durante unos veinte minutos.
  • Al salir de la bañera, tras secarse bien, conviene meterse en la cama bien abrigado para provocar el sudor.
  • Transcurrida media hora, hay que secarse nuevamente y aplicar sobre la piel aceite de almendras realizando un masaje suave.

Sauna para eliminar toxinas

Es una buena manera de estimular la eliminación de toxinas. El objetivo es provocar la transpiración, lo que se consigue por medio de un calor elevado y muy seco para que se soporte mejor (tirar agua sobre las piedras aumenta la sensación de calor).

A fin de aumentar la estimulación de la piel y la circulación de la sangre, en los países nórdicos se fustigan con ramas de abedul. Este detalle puede sustituirse entre nosotros por un masaje.

En la sauna, al mismo tiempo que se activa la circulación, se logra una sedación del sistema nervioso. Es muy importante no tener prisa y abstenerse de todo movimiento inútil, puesto que si no se toma la sauna correctamente puede provocar algún desmayo.

También es importante tomarla completamente desnudos. Si no existe contraindicación médica –cardiopatías, por ejemplo–, la periodicidad de las sesiones puede ser semanal, quincenal o mensual.

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