cuidado de la piel

Cosmética natural

Plan completo para entender tu piel y cuidarla

Te explicamos un programa completo de atenciones para uno de los órganos más importantes de tu cuerpo y, a la vez, más olvidados y peor tratados.

Soraya García

Cuando leemos "pautas para cuidar la piel", de un modo automático nos imaginamos que nos van a dar consejos para lucir un rostro radiante y joven, pero antes de continuar leyendo reflexionemos un momento sobre esta pregunta: ¿qué sabes de tu piel?

Funciones de la piel

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Tiene una superficie aproximadamente de dos metros cuadrados y su espesor varía en función de la zona. El párpado, que es el área más fina, puede mostrar un grosor de 0,5 mm; sin embargo, el talón puede alcanzar los 4 mm. Su peso aproximado es de 5 kg.

Es muy importante cuidarla, ya que actúa como barrera protectora aislando el organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener sus estructuras íntegras, a la vez que actúa como sistema de comunicación con el entorno.

No se le da toda la importancia que tiene y es el órgano que menos cuidado recibe. En los bebés es el órgano más desarrollado y ya en el vientre busca el contacto a través del movimiento.

Cómo dañamos nuestra piel

Hay múltiples factores que pueden interferir negativamente en el bienestar de nuestra piel:

  1. Hábitos alimenticios inadecuados.
  2. Abuso de tabaco y alcohol, que suponen un obstáculo en la correcta asimilación de vitaminas y minerales.
  3. Cambios bruscos de peso.
  4. Exceso de exposición a los rayos solares.
  5. Falta de hidratación. La piel necesita de la ingesta regular de agua para mantenerse sana.
  6. Hábitos cosméticos inadecuados.
  7. Contaminación atmosférica.
  8. Estrés, ansiedad y otros desequilibrios emocionales.

Según la Medicina Tradicional China las emociones más básicas tienen una influencia directa sobre nuestro organismo y nuestra piel.

  • El exceso de preocupación disminuye la energía vital del bazo y el estómago, lo que se traduce en digestiones lentas, almacenamiento de tóxicos en la sangre, mala asimilación y distribución de los alimentos. En consecuencia la piel se vuelve flácida y adquiere un tono amarillento.
  • La rabia está directamente relacionada con el hígado. Cuando sentimos rabia, el organo depurador se comprime y acumula bilis. Cuando está sobrecargado, la piel segrega más grasa, acné, alergias y su tono es más verdoso.
  • La tristeza ataca al pulmón y se relaciona directamente con la defesa de la piel y su vitalidad. Un exceso de tristeza puede interferir en el tamaño de los poros y aportarle un tono blanquecino.
  • El miedo conecta con el riñón y hace descender la energía y las defensas del organismo. Los problemas que genera en la piel son sequedad, sensibilidad y la vuelve de una tonalidad más oscura.

Necesidades que presenta nuestra piel

Comprendiendo un poco mejor la piel, sus funciones y los factores que le influyen, es más fácil centrarnos en sus necesidades y los cuidados necesarios. Es básico para gozar de una piel saludable nutrirla desde el interior y cuidarla desde el exterior.

¿Cómo nutrirla desde el interior?

Los principales nutrientes que necesita la piel a nivel interior son:

  • Vitamina A
  • Vitamina C
  • Ácidos grasos esenciales (omega-3 y 6)
  • Alimentación saludable y preferiblemente ecológica
  • Emociones positivas

¿Cómo cuidarla desde el exterior?

Los cuidados que necesita la piel podrían compararse a una dieta sana y equilibrada. Todos los productos que usemos deben ser asimilables por el organismo y de procedencia ecológica para evitar sustancias nocivas para nuestra salud.

La calidad de los productos que usamos es de vital importancia en el cuidado diario. Actualmente existen tres tipos de cosmética en el mercado: química, natural y ecológica.

Si bien las grandes marcas nos prometen efectos milagrosos con sus archimágicas fórmulas de nombres impronunciables, sus efectos son nocivos para nuestra piel por contener sustancias no reconocibles por nuestro organismo y, por lo tanto, no asimilables.

Muchas de esas marcas se han unido a la moda verde en la que parece que solo con la premisa de “libre de parabenos y siliconas” están libres de pecado, pero, en realidad, no son más que pequeños disfraces.

La cosmética ecológica es la mejor elección. Sus beneficios son visibles sobre la piel y sobre la salud. Los productos cosméticos que utilizamos entran en un contacto tan profundo como puede hacer un alimento.

En muchas ocasiones no es viable poder adquirir toda una línea de cosméticos ecológicos, en este caso es importante priorizar aquellos cosméticos que están más tiempo en contacto con la piel o las mucosas, como, por ejemplo, crema hidratante, desodorante, crema corporal, crema de manos y pasta de dientes. También aquellos cosméticos que puedan estar en contacto con heridas, ya que a través de la sangre tardarán tres segundos en penetrar al interior, como espuma de afeitar, after shave y cremas post depilatorias.

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Rutina diaria para una piel sana

Muchos nos enfrentamos a un ritmo frenético de vida y nos falta tiempo, pero me alegra decirte que cuidarse puede ser fácil.

Nos han hecho creer que para tener una piel bonita hay que usar miles de productos, dedicarle mucho tiempo e invertir una buena cantidad de dinero, y eso nos hace rendirnos antes de siquiera intentarlo. Nada más lejos de la realidad. Cuidarse es sencillo si se hace bien.

Resumamos las necesidades básicas para el cuidado exterior de la piel en tres sencillos pasos.

1. Limpieza

La piel del rostro está especialmente expuesta a factores ambientales como polvo, contaminación y otros agentes tóxicos que la llenan de impurezas y favorecen su envejecimiento. Es por ello que es el paso más importante de todos. Gracias a este gesto la piel puede respirar, regenerarse y absorber mejor los nutrientes que apliquemos a posteriori.

Hay que escoger el producto más adecuado para nuestras necesidades. Si es jabón, busca que sea ecológico para que no reseque la piel y de saponificación en frío para mantener los nutrientes y la calidad de los aceites.

Las leches virginales son también fáciles de usar ya que no necesitan retirarse y aportan micronutrientes.

Para el cuerpo optaremos de la misma manera por un jabón orgánico que limpie sin resecar.

2. Exfoliación

La piel tiene una función de emuntorio que permite la eliminación de distintas sustancias a través del sudor y la secreción sebácea. Es necesario eliminar las células muertas que quedan acumuladas en la superficie. Suele ser un paso que causa mucha pereza, pero una vez se incluye en la rutina se notan mejoras en la acción de los tratamientos utilizados y una mejoría en los desequilibrios existentes.

Es importante que los peelings no sean químicos ni agresivos, ya que dañan la piel. Su uso se recomienda entre una y dos veces por semana en el rostro y cada 15 días en el cuerpo.

3. Hidratación

La piel cuenta con su propio mecanismo de hidratación, que con el paso del tiempo y los malos hábitos de cuidado va perdiendo su eficacia. Es importante ayudarla aportándole nutrientes de buena calidad y no sobrecargarla con exceso de productos.

La piel, como el estómago, tiene una capacidad limitada de ingesta, por lo que aplicarle demasiados productos la satura, impidiendo su respiración celular.

Podemos jugar con las texturas para adaptarnos a la necesidad que tengamos e ir alternando los productos para aportar una buena dieta cosmética.

Aceites y mantecas son una buena opción para la piel que siempre está tapada por ropas y tejidos que la ahogan.

Un ejemplo de rutina cosmética para no tener excusas

Por la mañana:

  • Es muy importante limpiarla al levantarse, ya que exuda toxinas durante la noche.
  • A continuación se usa una crema hidratante a modo de desayuno cosmético que le aportará reservas para aguantar la jornada.
  • Si se usan maquillajes, optaremos siempre por una opción ecológica, para que no se forme una película oclusiva que impida la respiración cutánea.
  • Recuerda que las emociones influyen positivamente en nuestra piel, así que un buen pensamiento positivo es también clave antes de salir de casa.

Por la noche:

  • Todo lo acumulado durante el día pesa sobre nuestra piel al acabar la jornada. Igual que al llegar a casa nos quitamos zapatos y ropa, nuestra piel necesita liberarse de la capa de suciedad que se ha formado en ella. Limpia con un producto adecuado y usa un aceite o sérum para aportar nutrición. Para desmaquillar los ojos, un buen truco consiste en mezclar algún agua floral o hidrolato con unas gotitas de aceite.
  • Antes de acostarte haz un ejercicio de meditación de por lo menos dos minutos donde puedas respirar y liberar las emociones acumuladas. La piel se regenera mientras dormimos y de esta manera la ayudamos a que realice bien sus funciones.

Semanalmente:

  • Realiza una exfoliación suave para ayudar a la piel a retirar las células muertas. El peeling es como el “fin de semana” para la piel. Permite liberarse de lo acumulado para seguir haciendo bien su trabajo.

Y para concluir, recuerda que la mayor necesidad que tiene nuestra piel es de felicidad. Personas felices siempre tienen pieles saludables. “Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma”, decía el doctor Albert Schweitzer

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