Despierta tu olfato

¡Prepara tu propio perfume!

Eva Mimbrero

El poder de los olores para evocar vivencias y sentimientos es sorprendente. ¿Sabías que puedes elaborar todo tipo de fragancias en casa de forma sencilla? ¡Te explicamos cómo!

"En el recuerdo, todos los perfumes son imperecederos", escribió Patrick Süskind en su célebre novela El perfume. No le falta razón. ¿Quién no ha viajado al pasado tras respirar un aroma concreto?

Las fragancias pueden aportar ese toque sutil que hace del hogar un lugar más confortable para vivir; o convertirse en seña de identidad si se usan como perfume personal.

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¿Pero resulta factible elaborar colonias en casa? Depende en buena medida de las materias y los métodos de elaboración elegidos.

  • Agua aromática: mezcla de agua destilada con diferentes aceites esenciales. Fragancia delicada.
  • Agua de colonia: mezcla de agua destilada, aceites esenciales y alcohol. La fragancia es más intensa y duradera.
  • Tintura: mezcla de aceite esencial con alcohol. Por su fragancia de gran intensidad pueden usarse a modo de perfume.

Los aceites esenciales no solo se obtienen de los pétalos florales: pueden emplearse raíces (como jengibre), hojas (por ejemplo las de geranio o violeta), frutos (mandarina, pomelo...) o incluso maderas (cedro, abedul...). Como hacerlos en casa no es sencillo, suelen adquirirse ya elaborados.

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Destilación casera de pétalos de flores

Ciertas flores pueden destilarse en casa en pequeña cantidad sin usar un alambique. Se obtiene así un agua que puede usarse como fragancia natural o en perfumes más complejos.

Material:

  • Pétalos de la flor elegida (rosa, jazmín, azahar, caléndula...)
  • Una olla con tapa
  • Un bol de vidrio
  • Agua destilada
  • Hielo
  • Papel de aluminio

Preparación:

  1. Disponer el bol en el centro de la olla.
  2. Esparcir los pétalos alrededor del bol y verter agua destilada sobre ellos hasta cubrirlos, sin que el agua penetre en el bol.
  3. Cubrir la olla con su tapa puesta al revés. Para que no se escape vapor, se recomienda sellar bien la tapa con papel de aluminio.
  4. Poner la olla al fuego y, cuando empiece a hervir, se llena la concavidad de la tapa con hielo las veces que haga falta hasta que se consuma el agua destilada. El hielo enfría el vapor y eso condensa el aceite esencial, que cae en el bol y flota sobre agua, también condensada.
  5. Retirar con un cuentagotas el aceite esencial o utilizar esta mezcla de aceite y agua. El resultado es más aromático que el que se obtiene hirviendo la planta.

Las infusiones de plantas aromáticas o especias (romero, cardamomo, canela, clavo...) también ofrecen una buena base para elaborar fragancias caseras añadiendo aceites esenciales.

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Preparación de tinturas sencillas

Los amantes de la lavanda pueden prepararla en tintura o, si quieren una aroma más dulce, emplear vainas de vainilla.

Material:

  • 250 g de flores (lavanda u otra flor) o 6 vainas de vainilla cortadas a trocitos
  • Bote de vidrio
  • Alcohol de 96º
  • Colador
  • Frasco hermético

Preparación:

  1. Introducir 250 g de las flores o las 6 vainas de vainilla en un bote de vidrio bien limpio.
  2. Añadir un litro de alcohol de 96º (de venta en farmacias), tapar y dejar macerar un mes, agitando con frecuencia.
  3. Pasado este tiempo, colar el líquido y guardar en un frasco hermético.

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El arte de las mezclas

"Crear un perfume es un arte similar al de componer una sinfonía", afirma Anne Foumalhaut en su libro Perfumes y aceites esenciales (Ed. Océano). Pero el perfumista no recurre a instrumentos musicales, sino a aceites esenciales y a la variedad de emociones y sensaciones que despiertan. Una fragancia puede ser floral y delicada, refrescante y cítrica, leñosa y penetrante...

Para ir despertando la sensibilidad aromática es recomendable comenzar utilizando materias primas conocidas y que, además, sean versátiles y puedan combinarse con un buen número de aceites esenciales, como por ejemplo la rosa, el limón o la lavanda. Hacerse con un buen manual que incluya fórmulas para elaborar fragancias también es de gran ayuda al inicio.

Una vez se dominen las técnicas y se haya despertado la "nariz" de perfumista, probar combinaciones propias, ya sea para uno mismo o para amigos y familiares, puede convertirse en una búsqueda muy gratificante.

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