Trata tus manos con mimo

Rutina de belleza para unas manos bien cuidadas

Cuidar manos y uñas, manteniéndolas hidratadas y arregladas, no solo mejora su aspecto: también es una manera de mostrarles nuestro agradecimiento por su labor.

La ductilidad, textura y apariencia de nuestras manos dicen mucho de quiénes somos, del trabajo que desempeñamos, nuestra edad y autoestima.

Prueba de su importancia es cuánto las utilizamos: no solo para trabajar o cocinar, sino también para comer, acariciar, cuidar y consolar, o en la esfera social para saludar, mostrando nuestra confianza en multitud de situaciones.

Cuidar las manos y las uñas es, por tanto, tan básico como cuidar de la cara, ya que también nos representan.

Unas manos descuidadas y sucias dan la apariencia de una persona desorganizada, y añaden años a cualquiera, mientras que unas manos pulidas muestran a alguien organizado y aseado que cuida las apariencias.

La piel de las manos no es tan delicada como la que rodea los ojos. Sin embargo, sufre un maltrato diario.

Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos la sometemos al sol, al agua caliente y los detergentes o al contacto con todo tipo de superficies. Pasatiempos como la jardinería o el bricolaje acentúan el maltrato.

Además, las manos se estropean enseguida de forma natural. Si no se les presta atención, las cutículas invaden las uñas y estas por su parte no dejan de crecer y acumular suciedad debajo.

¿Cómo limpiar e hidratar bien las manos?

Cuidar manos y uñas no requiere mucho tiempo, y resulta muy agradecido.

Los problemas más comunes son sequedad o aspereza, arrugas prematuras, manchas del sol, cutículas secas y uñas sucias y amarillentas que se rompen fácilmente.

Ahora nos lavamos las manos muy a menudo, sobre todo en lugares públicos, después de estornudar, al usar el aseo... Si es necesario, antes de acostarse, se puden lavar de nuevo usando un cepillo de uñas suave, con cerdas naturales, para eliminar la suciedad.

El truco para no resecar las manos tras tanta limpieza es usar un jabón suave e hidratante y darse crema o aceite tras cada lavado. Se puede dejar un bote de hidratante de manos en cada pila de casa para no olvidarse y llevar en el bolso un bote pequeño de aceite de almendras o crema.

Si se va a permanecer al sol conviene emplear un protector solar para prevenir las manchas.

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Los padrastros –pieles secas dolorosas que crecen en los bordes de las uñas– surgen más en invierno, al realizar tareas que resecan las manos, tras cortar las cutículas o morderse las uñas.

Los guantes son tus grandes aliados

Si se tienen las manos muy secas se puede recurrir al truco de las abuelas de hidratarse las manos por la noche y dormir con guantes de algodón.

Bajo los guantes se crea un microclima que ayuda a absorber los principios activos del producto y que favorece la hidratación.

En vez de vaselina, que deriva del petróleo y es tan densa que puede saturar los poros, se recomienda emplear una crema o un aceite hidratantes.

Úntate manos y muñecas, haciendo hincapié en las puntas de los dedos, las cutículas y cualquier otra zona seca. Ponte los guantes y acuéstate con ellos.

Por la mañana, quítate los guantes y cumple con tu rutina diaria, incluidas la limpieza e hidratación.

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¿Cómo hacerse una manicura casera?

Cada semana puede realizarse una sencilla manicura en casa, que se empieza quitando el esmalte que se lleve y lavando las manos.

Se puede seguir con una exfoliación muy suave, utilizando un exfoliante a base de avena, con cuidado de no tirar de la piel ni frotar con mucha fuerza.

Después se sumergen las puntas de los dedos, hasta cubrir las cutículas, en aceite de oliva, jojoba u otro aceite especial para cutículas durante 20 o 30 minutos.

Las cutículas no es recomendable cortarlas ya que ejercen de protección entre la piel y la uña; basta con empujarlas hacia atrás con un palillo de naranjo y mantenerlas hidratadas.

Con las manos secas, se cortan o liman las uñas hasta conseguir el tamaño y la forma deseados (las cuadradas o redondas requieren menos mantenimiento que las terminadas en punta). Finalmente se hidratan manos y uñas con aceite de almendras.

A veces, las uñas y los dedos se amarillean por diferentes razones. La primera es fumar –la nicotina tiñe la piel y las uñas–, pero la edad, la dieta y la higiene también afectan.

Para que recuperen un color más blanco se pueden frotar con un algodón empapado en una mezcla hecha con el zumo de medio limón y tres cucharadas de agua de azahar. Se dejan secar y se repite varias veces.

No obstante, la mejor forma de evitar el amarilleo es rectificar los malos hábitos que lo provocan.

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Proteger las uñas desde dentro

Si las uñas se rompen con mucha facilidad se puede recurrir a cuidados específicos para mejorar su aspecto y salud, pero nada tópico mejorará problemas causados por una mala dieta o estado general.

Para fortalecer las uñas, conviene equilibrar la dieta y añadir un complejo vitamínico-mineral; los hay específicos para uñas y pelo, pero cualquier multivitamínico de calidad dará fuerza a las uñas.

Si las uñas son secas y no solo frágiles, y el tratamiento tópico no da muy buen resultado, puede tomarse aceite de lino, que hidrata el cuerpo desde dentro.

Seguir una rutina sencilla y diaria para el cuidado de manos y uñas permite mantenerlas bonitas más fácilmente, ya que incluso los tratamientos intensivos requerirán menos tiempo.

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