Relajarse con sales

La sal marina también cuida tu piel

Ana Isabel de Andrés

Cuando se aprovecha en un baño relajante con esencias, para una exfoliación corporal o absorbida por la respiración en un espacio salino es una gran aliada.

La sal es uno de los compuestos más abundantes en la naturaleza y también está presente en nuestro organismo.

Se encuentra en dos estados, disuelta en las aguas de los mares y algunos lagos, y en forma mineral, más o menos pura –la sal gema–, allí donde mares de otras eras geológicas se secaron por completo.

La sal marina se obtiene por evaporación del agua del mar y está compuesta en un 86% de cloruro sódico, aunque contiene también oligoelementos como calcio, magnesio, manganeso o yodo.

La sal es necesaria para mantener un equilibrio fisiológico entre el cloro y el sodio en nuestro organismo, y a través de estos y otros iones como el calcio y el yodo participa en la regulación del equilibrio del pH entre ácido y alcalino.

La piel es uno de los órganos que mejor refleja el desequilibrio en este sistema de regulación, ya que el aumento de cloruro sódico en los fluidos corporales implica un aumento en la deshidratación de la piel que deberá corregirse aumentando la ingesta de agua.

Beneficios para la salud de las sales marinas: talasoterapia y haloterapia

El aprovechamiento de los elementos marinos, como el agua, la sal, las algas, los fangos y los minerales para el cuidado de la salud y la belleza de la piel es el fundamento de la talasoterapia.

Estos tratamientos se aplican en balnearios y centros termales, donde se usan productos como los peloides, formados por la mezcla de aguas mineromedicinales o agua de mar con materia orgánica e inorgánica, que permiten la aplicación de calor sobre el organismo y provocan vasodilatación y sudoración.

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Por otra parte, respirar en un ambiente marino y usar en casa o la oficina sal de roca cristalina como ionizador natural que potencia la calidad del aire (mediante la producción de iones negativos), comporta notables beneficios para la salud: disminuye el estrés, alivia las crisis asmáticas y además aporta una sensación muy agradable de frescura.

La haloterapia, una técnica que consiste en respirar en un ambiente saturado por aerosoles de sal, depura y fortalece el tracto respiratorio, estimula el sistema inmunitario, protege la piel y también ofrece una buena relajación

Para quien no tiene la posibilidad de dar un paseo por la orilla del mar, existe la alternativa de los salariums, muy de moda en centros de belleza y spas. Se trata de unas estancias similares a una sauna, formadas por placas de sal cristalizada que imitan las condiciones dentro de una mina de sal.

Las primeras cámaras de sal se crearon para tratar enfermedades alérgicas pero han quedado demostrados los beneficios que el ambiente salino aporta al cuidado de la piel.

Las sesiones duran unos 30 minutos y van acompañadas de una iluminación suave, aire fresco y seco, y una música tranquilizante, ¿a quién no le apetece probar?

Baños de sal en casa

Cuando tomamos un baño en agua salada, sea en el mar o en la bañera de casa, los minerales de la sal penetran en la piel en forma de iones y estimulan el cuerpo, activando los mecanismos de curación.

Para llevarlo a cabo se llena la bañera a 37 ºC y se añade una concentración de sal cercana a los fluidos corporales, es decir, del 1%. Para una bañera normal de 100 o 120 litros, habrá que utilizar por tanto 1 kilo de sal marina.

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El baño debe durar de 20 a 30 minutos y tras secarse bien, se permanece en reposo durante media hora.

Estos baños se aconsejan para tratar problemas de piel como acné, psoriasis, neurodermatitis o bien para trastornos reumáticos y contracturas musculares, pero están contraindicados en caso de enfermedad circulatoria grave.

Te proponemos tres baños de sal muy recomendables con diferentes beneficios:

Baño de sal exfoliante para pies

  1. Llenar una palangana con:
    • Tres litros de agua fría
    • Un puñado de sal de romero
    • 10 gotas esenciales de naranja
    • 10 gotas de aceite esencial de ciprés
  2. Hacer un baño de pies durante 15 minutos.
  3. Aplicar luego una solución exfoliante con:
    • Media cucharada de sal marina
    • Media cucharada de harina de avena
    • Dos cucharadas de gel de aloe
    • 5 gotas de esencia de pomelo

Baño reparador para pieles sensibles

Añadir a la bañera:

  • Tres puñados de sal de lavanda
  • Dos puñados de copos de avena
  • Un litro de infusión de manzanilla.

Permanecer 20 minutos.

Baño de sales para relajarse

Añadir al agua de la bañera:

  • Tres puñados de sales de azahar
  • Un litro de infusión de hierba luisa
  • 20 gotas de esencia de lavanda.

Permanecer durante 20 minutos.

La sal marina como exfoliante

Una de las aplicaciones más antiguas de la sal marina en tratamientos de belleza fue como exfoliante de la piel del rostro y el cuerpo.

Por su especial forma de cristalización la sal produce un ligero efecto abrasivo que elimina las células muertas de la capa más superficial de la piel.

  • Para una exfoliación suave del rostro se puede emplear sal marina fina mezclada con una leche limpiadora fluida y aplicarla con movimientos circulares durante un par de minutos.
  • Para una exfoliación corporal se utiliza sal marina gruesa mezclada con un aceite vegetal de almendras o aguacate y se frota enérgicamente por todo el cuerpo, sobre todo en rodillas, codos y plantas de los pies.

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