Oxigénala

Tu piel necesita una exfoliación natural

Elena Herraiz y José Fernández

Elimina las impurezas y las células muertas de la epidermis, permite una mejor oxigenación celular y devuelve a la piel su luminosidad.

La epidermis es la capa más externa y visible de la piel. Está formada, en un 95%, por células denominadas queratinocitos. Estos nacen en su interior y a medida que van madurando se desplazan hasta llegar a la capa córnea –la más externa, que se puede ver y tocar– ya como células muertas.

Posteriormente se desprenden de la piel en forma de escamas. En una piel joven este proceso dura unos 28 días. Con la exfoliación se acelera la eliminación de células muertas y se mejora el aspecto de la piel, se afinan los poros y se eliminan pequeñas arrugas y algunas manchas, especialmente en las pieles dañadas por el sol, el acné o las cicatrices.

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Al arrastrar esta primera barrera, la piel se oxigena y el peeling actúa como un masaje que aumenta la irrigación sanguínea y la nutrición.

Existen dos tipos de exfoliación: la química, con productos y sistemas aplicados por profesionales, alejados de la cosmética natural, y la exfoliación mecánica, consistente en la eliminación de las células muertas mediante productos naturales de puntas redondeadas.

Para esto se emplean microesferas de cera, diminutos fragmentos de huesos de frutas (aguacate o melocotón), raíces leñosas (lirio), azúcar triturado, miel o partículas minerales.

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Tipo de exfoliación según tu piel

No todos los cutis requieren el mismo cuidado ni la misma composición de exfoliante, aunque en cualquier caso siempre se debe aplicar sobre una piel perfectamente limpia. El límite de la exfoliación está en una vez a la semana para pieles grasas, y una vez al mes para pieles sensibles.

Un exceso de exfoliación es perjudicial, ya que retira la capa protectora de la piel.

  • Las pieles sensibles deben ser tratadas con mimo, con plantas que cuiden la epidermis, como el aloe, y elementos exfoliantes que sean microesferas suaves, como las de cera.
  • En el caso de la piel seca, al descamarse con facilidad, se puede aprovechar el tratamiento exfoliante para nutrir e hidratar la piel, por lo que el producto deberá contener como base aceite natural (oliva o argán, por ejemplo). Puede complementarse regularmente también con avena, creando una pasta que se puede aplicar con masajes. Este tratamiento no se ha de repetir más de una vez por semana o cada 15 días.
  • En las pieles grasas y acneicas es donde la exfoliación da mejores resultados.

Los productos suelen contar con arcillas que arrastran impurezas, eliminan el exceso de sebo y dejan la piel más mate y limpia. También se pueden añadir aceites esenciales (salvia o romero) para eliminar infecciones.

  • El tratamiento exfoliante de una piel madura incorpora sustancias nutritivas y antioxidantes como zumos de frutas y miel, rica en oligoelementos.
  • La piel masculina, más gruesa y con muchos folículos pilosos y sebáceos, agradece una exfoliación semanal.

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Exfoliantes naturales

Además de mejorar el aspecto de la piel del cuerpo, los peelings corporales contribuyen a mejorar el aspecto de la piel, ya que los productos con fines específicos (antiestrías o anticelulíticos) penetran en mayor profundidad.

Se suelen formular en jabón, con el fin de aprovechar el momento de la ducha para llevar a cabo la exfoliación.

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