Control de la COVID-19

¿Por qué no aumenta el número de infecciones con la desescalada?

Claudina Navarro

Gracias a la obligatoriedad de usar mascarillas y la distancia social se está manteniendo el virus a raya. Pero no sabemos lo que pasará cuando las medidas se vayan relajando.

Aunque las cifras oficiales en España de infectados y fallecimientos reconocidos siembran confusión en las personas más clarividentes, todo parece indicar que de momento la desescalada no está provocando un aumento significativo de las infecciones pese a que el virus sigue ahí fuera.

Fiestas en la playa, reuniones en las casas, personas muy juntas en las terrazas, y una creciente confianza entre muchas personas que les lleva a abandonar la mascarilla o a utilizarla de cualquier manera hacían presagiar un aumento de casos que no se está produciendo.

Distancia, mascarillas y sin multitudes

La situación de control actual se explica porque se están manteniendo las distancias entre personas en lugares como los transportes públicos, los centros de trabajo y todos los espacios cerrados. Aunque en la calle vemos a las personas juntas, el riesgo de infección es mucho menor que en los lugares cerrados.

La mayoría de personas está siendo prudente y este cambio de actitud individual se aprecia a gran escala, explica la viróloga Melanie Brinkmann, del Centro Helmholtz para la Investigación de Infecciones. "El comportamiento de las personas ya ha cambiado. Muchas personas se mueven menos por miedo a la infección", afirma.

Según Brinkmann, la obligación de usar mascarilla también ha tenido un efecto, algo que se ha apreciado en el número RO, la variable que los variablemiólogos utilizan para medir la situación de una epidemia. Cuando el valor RO está por debajo de 1 el número de nuevas infecciones es bajo.

El virólogo Jonas Schmidt-Chanasit añade otra razón para el número bajo de infecciones: la ausencia de eventos importantes donde se reúnen muchas personas, como competiciones deportivas o conciertos musicales.

Todo ello ha servido para que en España, en la primera semana de junio, la cifra de fallecimientos se haya mantenido en los 6 diarios con tendencia a bajar. A modo de comparación, el 2 de abril se alcanzó el pico de fallemientos fue de 950, según las cifras del Ministerio de Sanidad.

Los rastreadores se ocuparán de los brotes inevitables

Las autoridades sanitarias han detectado pequeños brotes que no se han descontrolado, pero Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, advierte que cualquier reunión social puede convertirse en el punto de partida de una nueva ola epidémica. Esto ya se ha comprobado en países como Corea del Sur o Irán, que ahora mismo atraviesa una grave segunda ola.

La mala suerte de que una persona portadora del virus sea supercontagiadora y asista a una concentración de personas –por ejemplo, una fiesta de cumpleaños– puede dar lugar a un foco en poco tiempo. Los investigadores han descubierto que la pandemia se propaga sobre todo con la ayuda de supercontagiadores que además pueden ser asintomáticos. Se estima que el 20 por ciento de los infectados son responsables del 80 por ciento de las nuevas infecciones.

Para evitar estos brotes las comunidades autónomas están creando equipos de rastreadores que seguirán la pista de cada caso. Si este rastreo tiene éxito se podrá evitar una segunda ola.

Aunque el desconfinamiento está coincidiendo con un aumento de las temperaturas, no se puede afirmar que el calor sea un factor decisivo, tal como ha probado un estudio realizado por investigadores canadienses y suizos, publicado en la revista Cmaj. El calor nada puede hacer ante un brote, como se está demostrando con el actual aumento de la incidencia en países como Irán, Brasil o México.

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