El cuidado de la salud humana y ambiental es uno de los pilares del cultivo ecológico. Siendo coherente con esta premisa, corresponde que prestes especial atención al cuidado de tu cuerpo al realizar las labores en el huerto.

Con cuidados sencillos, además de ir adquiriendo destreza y habilidad en el manejo de las herramientas, no solo evitarás posibles lesiones al trabajar en el huerto, sino que disfrutarás mucho más y sin riesgos para tu salud.

1. cómo utilizar bien las herramientas 

Las herramientas son aliadas muy valiosas, pero mal usadas podrían acarrear dolores y lesiones. Ajusta sus largos y peso a tu altura y contextura física. No adaptes tu cuerpo a los mangos y cabos estándar: recuerda que la herramienta es tu asistente. Personas muy altas o muy bajas no pueden utilizar la misma herramienta con eficacia.

  • Para saber si una la pala o una horca tiene la altura indicada para ti, la empuñadura no debería quedarte ni más arriba de la boca del estómago ni por debajo del ombligo.
  • Al agarrarla con las dos manos debes sentir los hombros relajados.
  • El largo del cabo de la azada o el rastrillo se determina parando delante de ti en forma vertical la herramienta, ésta debe llegar a la altura de los ojos. 

2. no luches contra la gravedad, sobre todo al agacharte

La fuerza de gravedad es fundamental, si luchas contra ella solo lograras agotar tus fuerzas antes de terminar la labor. Por lo tanto, aprovéchate de ella adoptando una buena postura corporal con el tronco recto.

Si debes agacharte, hazlo bajando el centro de gravedad de tu cuerpo con la flexión de rodillas y no inclinando el tronco hacia delante con las rodillas extendidas.

3. Evita lesiones al levantar peso

Para levantar macetas con plantas, ladrillos o piedras, recurre a la fuerza de las piernas, no a la de los brazos:

  • Flexiona las piernas hasta llegar con los glúteos casi hasta el suelo, sin levantar las plantas de los pies.
  • Desde esta posición, acerca el peso a levantar lo más posible a tu eje central, junto al pecho.
  • Haz el esfuerzo con los fuertes músculos de las piernas y levanta el cuerpo y el objeto a elevar sin exigir un esfuerzo a tu cintura.
  • La estrategia de dividir para triunfar es saludable si el peso es exagerado para tu capacidad. Pide ayuda a otra persona o divide el objeto a trasladar o elevar.

4 . protege tus LUmbares y tu columna al trabajar en el huerto

Para proteger bien tu columna y tus lumbares, es importante que tengas en cuenta algunas medidas:

No adelantar la cabeza

Como medida de protección y cuidado de tu columna vertebral, recuerda no adelantar la cabeza más allá del pie que está al frente: todo lo que pasa de esta línea imaginaria podría dañar tu cintura lumbar.

No golpees la tierra con las herramientas

Al usar herramientas como la pala, la horca o la horca de doble mango, deja que caiga al suelo y no golpees la tierra con ella. Esta simple acción te evitará el dolor o cansancio de hombros, trapecio y columna dorsal.

utiliza bien el rastrillo o la azada 

Cuando realices las labores con estas herramientas u otras con cabos largos, ejecútalas desplazándote con pasos cortos, el tronco recto y valiéndote del largo del cabo sin apoyarte sobre él. Hazlo deslizar por la palma de la mano que va por delante, sin aferrarte fuertemente al cabo con las dos manos. Debe ser un movimiento fluido.

haz Bancales a tu medida

Para facilitar los cálculos de producción, puedes encontrar en libros y publicaciones medidas muy estrictas en relación al largo y al ancho de los bancales. Esto está muy bien si eres alto y con una cintura flexible. Pero si éste no es tu caso, determina tu propio ancho del bancal, a tu medida.

Deberías llegar cómodamente al centro sin extender en exceso el tronco. Recuerda que es muy importante que para llegar al centro no pises ni compactes el suelo ya preparado para el cultivo. Por lo tanto, el ancho de tu bancal a medida podría ser de 0.70 a 1.20 m si eres alto.

5. Evitar las rodillas cansadas en el huerto

Trasplantes, desherbado, recolecciones y otras muchas tareas se realizan agachados. Si tus rodillas se cansan de estar flexionadas, puedes recurrir a un pequeño banco. Si te animas al bricolaje hay modelos clásicos que han acompañado históricamente a los abuelos y bisabuelos. Actualmente el mercado ofrece múltiples modelos prácticos y ligeros.

Otra solución es apoyar una rodilla en el suelo y la planta del pie de la otra pierna. Algunos pueblos orientales más acostumbrados a estas posturas y en consecuencia con mayor flexibilidad, realizan estas tareas en posición de cuclillas.

6. Consejos para adultos mayores en el huerto

Los trabajos en el huerto traen muchos beneficios a las personas mayores, no sólo por lo productivo sino también los relacionados con la actividad física moderada y su autoestima.  

Con la edad no sólo se reduce la agilidad corporal, sino que también el balance y la fuerza. Si se adaptan las herramientas a sus limitaciones se les facilitará mucho el trabajo. Cabos largos, livianos y ergonómicos que les permitan realizar las labores con el mínimo esfuerzo son la clave para evitar el cansancio y la frustración por la tarea inconclusa.

Las dificultades en la visión que se presentan con el paso de los años dificultan encontrar las herramientas. Al pintarlas de colores llamativos como amarillo, rojo o anaranjado se les facilitará localizarlas entre las plantas al finalizar el trabajo.

Los bancales elevados y con sustratos sueltos son ideales ya que pueden realizar los trabajos inclusive sentados. Estas últimas premisas son también válidas para personas en sillas de ruedas.

Por último, recuerda, el cuidado de las herramientas se relaciona directamente con la salud y seguridad de quien trabaja en un huerto. Dolores lumbares, llagas en las manos, contracturas musculares en general son evitables con una buena elección de herramientas y su mantenimiento posterior.