animo

Llénate de vitalidad

Levanta tu ánimo y disfruta

Hay días en los que todo nos cuesta y estamos desconectados del entorno. Conocer qué nos deja en este estado es importante para recuperar la energía. Además, algunos ejercicios sencillos te ayudarán a volver a sonreír.

Gerard Arlandes

Hay días que prometen y comienzan bien, pero luego se tuercen: llegamos tarde al trabajo, el buzón del correo está a tope, una reunión inesperada, problemas administrativos que resolver, nuestro hijo tiene gripe… El día se acaba convirtiendo en una carrera de salto de obstáculos que acaba minando tu energía.

El ánimo se resiente y miramos con añoranza la foto de las vacaciones que nos llena el cuerpo de sonrisas. Pero hoy no hay manera de cambiar esa nube que nos acecha. Para esos días hemos preparado este artículo, porque no hay problemas grandes si se cambia de actitud.

Establecer el punto de cambio es vital para avanzar

Para cualquier cambio de actitud lo primero es saber dónde y en qué momento sucedió nuestro cambio de ánimo. Hay que situar el principio en el tiempo y en el espacio:

  • El espacio. Si estábamos en casa o sucedió estando en la estación para tomar el tren, qué había en ese lugar, si hacía sol o estaba nublado, qué color predominaba, si teníamos compañía o no, si era agradable el espacio, teníamos a mano todo lo que precisábamos o supimos sacar partido de lo que teníamos.
  • El tiempo. ¿Comenzó el descenso en un momento determinado o fuimos entrando en él paulatinamente y sin darnos cuenta? Démonos cuenta ahora, advirtamos hasta el detalle más pequeño. Lo interesante está en los detalles, en aquellos que recordamos.

Después deberemos ponerle voluntad y ganas de salir del atolladero, que es la segunda condición para que el ánimo vuelva al corazón y a la mente. A continuación observaremos los participantes en el proceso de vivir que nos acompañan cada día y de los cuales dependemos: la respiración y la organización del cuerpo con respecto a la tierra.

Observa tu respiración

Experimenta las influencias que actúan sobre la respiración, sin tratar de manipularla. Nos interesa tal como es en el momento de la percepción, lo cual requiere confianza y dejar de conducirla; si no, perderemos la posibilidad de que la actitud cambie. Al observarla, mejora. Sigue las siguientes pautas:

  • Nos sentamos o nos tumbamos en el suelo e intentamos observar la amplitud de la respiración.
  • Cuál de sus tres partes es más larga, la inspiración, la espiración o las pausas.
  • Dónde percibimos que expande el tronco y cómo es: silenciosa, ansiosa, tranquila…

La respiración mejorará por el simple hecho de observarla.

Tu vientre influye en tu estado de ánimo

La microbiota es la clave

Tu vientre influye en tu estado de ánimo

Del suelo al cielo

Sentir cómo está distribuido nuestro peso con respecto a la tierra nos ayudará a que la respiración nos acompañe. Comenzaremos sintiendo dónde nos apoyamos:

  • De pie, sentiremos la planta; sentados, percibiremos los isquiones y las plantas de los pies.
  • Tumbados, observaremos las superficies del cuerpo que se apoyan en el suelo.
  • Después de escuchar detenidamente, realizamos un movimiento lo más pequeño posible en el que las superficies del cuerpo que se apoyan en el suelo se mueven poco a poco como un péndulo de un lado a otro o adelante y atrás.

Y advertiremos las partes del cuerpo que desde los apoyos se proyectan hacia el cielo. ¡Respira! Con este ejercicio el cuerpo y la mente entablan una relación que nos abre hacia el infinito y nos hace reconocer instintivamente nuestro lugar en la naturaleza.

Con el espacio que ganamos y nos pertenece abrimos las puertas al ánimo y el día cambiará para bien.

Pequeños hábitos reparadores

Hay muchos otros hábitos que te pueden ayudar a mejorar el ánimo:

  • Canta una canción, recita un poema, escucha música relajante, provoca un bostezo, haz ejercicio, mira un libro de pinturas de algún artista que te guste, medita sobre un mándala.
  • Ventila la habitación por la mañana.
  • Aromatiza el aire con aceite esencial de lavanda o flor de azahar.
  • Cuida tus plantas o compra unas flores.
  • Envuélvete con objetos de color verde, el color que se asocia a la felicidad.
  • Date cuenta de lo que tienes y agradece.

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