Pulmones sanos

10 formas muy sencillas de reducir el riesgo de enfermedad pulmonar

Dr. Pablo Saz

Mantener el sistema respiratorio en forma es clave cuando llega el frío. Con sencillos hábitos podemos ayudar a que esté más sano y fuerte. Vale la pena prestarle atención.

Podemos fortalecer nuestro sistema respiratorio, en especial nuestros pulmones, para adaptarnos a la llegada de los días más fríos, que suelen venir acompañados de distintos tipos de virus, y podemos hacerlo potenciando las capacidades innatas de nuestro organismo y a través de medios más naturales.

Además de no fumar, para reducir el riesgo de sufrir alguna enfermedad pulmonar ten en cuenta lo siguiente:

1. Ventilar la casa (y la oficina) a menudo

Muchos productos del hogar desprenden sustancias químicas que resultan nocivas para los pulmones.

  • Renueva el aire y no tapes las rejillas de ventilación en los meses de frío y evitarás la concentración de tóxicos.

2. Evitar el gas radón en casa

El gas radón constituye la primera causa de cáncer de pulmón en personas no fumadoras. Emana del suelo y es radioactivo

  • Comprueba si vives en una zona de riesgo consultando el mapa del Consejo de Seguridad Nacional (csn.es).

3. Exponerse al mínimo a la contaminación

La calidad del aire exterior puede variar de un día a otro y, a veces, no resultar saludable.

  • No hagas ejercicio al aire libre y limita el tiempo que pasas en la calle en los días de mucha contaminación.

4. Más higiene para reducir el riesgo de infección

Mantén la higiene básica de lavado de manos y evita los lugares concurridos. Es útil para todas las infecciones.

  • Si te resfrías protege a tus seres queridos y compañeros de trabajo manteniéndote alejado hasta que mejores.

5. Evitar alimentos que congestionan

Algunos alimentos favorecen la mucosidad o la sensación de congestión.

  • Evita los lácteos, las carnes procesadas, los productos con cafeína y los abundantes en histamina, como conservas de pescado y bebidas con alcohol.

6. Practicar ejercicio aeróbico

Practicar ejercicicio contribuye a mantener los pulmones sanos y a pleno rendimiento, aunque acabemos jadeando un poco.

  • Respirarás más rápido y más profundo, y el corazón aumentará el flujo sanguíneo a los pulmones.

7. Fortalecer el sistema respiratorio con hidroterapia

  • Limpieza nasal. La llamada «jala neti» (en sánscrito) es una técnica higiénica y curativa que limpia la nariz y los senos frontales con agua templada y un poco de sal y leche. También puedes aplicarte pulverizadores de sal marina, a la venta en farmacias y herbodietéticas.
  • Agua fría. Termina la ducha templada con unos segundos de agua fría. Por la mañana, frótate el pecho y la espalda con un paño humedecido en agua fría. Es un eficaz estímulo de la inmunidad.
  • Baños calientes de pies. También puedes darte un agradable baño templado. Y aplicarte cataplasmas de arcilla, linaza, fenogreco o patata.

8. Recurrir a las plantas en caso de gripes y resfriados

La naturaleza nos ofrece remedios que alivian, desinfectan y descongestionan.

  • Marrubio blanco. Se usa en tisanas y vahos como expectorante y por su efecto balsámico y fluidificante bronquial.
  • Tusílago. Un remedio clásico para el resfriado, la bronquitis y los síndromes catarrales: su acción es antitusiva y emoliente.
  • Flores de saúco. Son pectorales y estimulan la sudoración, por lo que resultan muy útiles para tratar los catarros y gripes.
  • Tomillo. Actúa como antitusígeno, sudorífico y expectorante. Su aceite esencial inhalado resulta antiséptico en las vías respiratorias.

9. Tomar nutrientes que ayudan a controlar la mucosidad

Una dieta rica en frutas y verduras crudas (cebollas, ajos, zumos de uva, manzana…) ayuda a controlar la mucosidad. Si además En general, si la dieta es variada garantiza el aporte de todos los nutrientes que necesitan los pulmones pero, en caso de convalecencia o tendencia a sufrir una bajada de defensas, puede resultar conveniente tomar en invierno algún suplemento de manera preventiva. Los más indicados son estos, pero antes de tomarlos siempre debes consultar con un especialista:

  • Selenio (200 microgramos al día). Aumenta la producción de glóbulos blancos que defienden de las infecciones.
  • Zinc (15 mg al día). Estimula la inmunidad y favorece la lucha contra bacterias y virus.
  • Vitamina C (100 mg al día). Indispensable para una buena salud general y preventiva de resfriados y enfriamientos.
  • Vitamina E (80 mg al día). Potencia el sistema inmunitario, sobre todo en personas mayores.
  • Betacaroteno (15 mg al día). Se transforma en vitamina A dentro del cuerpo y ejerce funciones antioxidantes.
  • Flavonoides (1 g al día). Con efectos también antioxidantes y favorecedores de la acción beneficiosa de las vitaminas y minerales que se ingieren con los alimentos.
  • Vitamina D. Un estudio publicado este año encontró que los niveles más altos de vitamina D se asociaron con una mejor función pulmonar. Puede valer la pena invertir en suplementos de esta vitamina en los meses de poco sol.

10. Respirar por la nariz

Aprovecha a fondo las posibilidades de la nariz. Cualquier ocasión es buena para apreciar los olores, ya sea al comer o al pasear.

  • Recuerda que en todo momento se debe respirar por la nariz. Tratar a tiempo cuaquier síntoma puede evitar complicaciones de las infecciones.

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