Medicina natural

¿Cómo se puede favorecer la autocuración del cuerpo?

Si atraviesas una enfermedad, además de seguir un tratamiento médico puedes hacer mucho para favorecer la recuperación de la salud. Puedes apoyar los esfuerzos de tu cuerpo para recuperar el bienestar.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

El cuerpo tiene una capacidad de autocuración que resulta obvia: lo vemos con las heridas que se cierran y curan sin ayuda, los huesos se sueldan y la inflamación causada por un golpe se va reduciendo. Otros muchos procesos que tienden a restablecer el equilibrio y la salud ocurren continuamente en el organismo. Que el cuerpo sea capaz de curarse no quiere decir que no podamos hacer nada para estimular esta capacidad. Al contrario, las prácticas relacionadas con el autocuidado promueven la autocuración a todos los niveles.

Cuidar el propio cuerpo

Las rutinas adecuadas de alimentación, ejercicio físico y descanso son fundamentales para que cuerpo pueda desarrollar todo su potencial de homeostasis (recuperación del equilibrio, de la estabilidad) y curación.

La dieta esencialmente vegetal y con una proporción de los distintos tipos de alimentos similar a la dieta mediterránea se ha demostrado como la más saludable. Es capaz de prevenir o retrasar los trastornos cardiovasculares, las enfermedades neurodegenerativas y varios tipos de cáncer, en comparación con otras dietas.

El ejercicio físico es una necesidad para el organismo. El más recomendable es el continuo y moderado. Por ejemplo, caminar entre 7.500 y 13.000 pasos diarios. Además conviene hacer algún ejercicio de fuerza muscular dos o tres veces a la semana.

La otra cara del ejercicio es el descanso. El cuerpo se beneficia enormemente de la sucesión de periodos de actividad y descanso. Por ejemplo, si se desarrolla un trabajo intelectual, puede ser adecuado trabajar durante dos horas y hacer pausas de 20-30 minutos. Luego, el gran descanso llega por la noche: la gran mayoría de persona necesita dormir un mínimo de 7 horas. Y conviene hacerlo sin factores que alteren la calidad del sueño, como luces, ruidos o cenas pesadas.

Por otra parte, el uso de las plantas medicinales forma parte de este cuidado suave y cotidiano del cuerpo.

Cuidar el mundo interior

El mundo interior se refiere a las emociones, sentimientos y pensamientos. El autocuidado en estos ámbitos incluye el control del estrés a través de la gestión del tiempo y las técnicas de relajación.

Los conflictos emocionales son muy capaces de abocar el organismo entero hacia el desequilibrio. Reconocer las emociones, sean cuales sean, forma parte de la higiene emocional, pero si comprobamos que son causa de sufrimiento podemos buscar la ayuda de la psicoterapia.

Las técnicas que favorecen la atención plena, como la meditación, el taichí o el yoga, son una gran ayuda para disfrutar de un mundo interior rico y en equilibrio.

Cuidar tu comunidad

La comunidad está formada por las personas que nos rodean, desde el círculo más cercano de la familia, seguido por los amigos, los vecinos y la gran comunidad humana de personas que no conocemos pero con la que compartimos este planeta.

En todos estos ámbitos se puede hacer mucho para favorecer la colaboración, la ayuda mutua, la solidaridad, la escucha y la resiliencia. El estudio de las comunidades más longevas del planeta ha probado que los lazos comunitarios son un factor tan importante como la alimentación.

Conectarse con otros para participar en actividades significativas, que contribuyan al bienestar de todos, es seguramente la forma más eficaz de autocuidado a través de la comunidad. Este es el sentido, por ejemplo, de las organizaciones no gubernamentales y el trabajo voluntario y desinteresado.

Por supuesto, también se puede compartir y reforzar la comunidad a través del placer y el juego.

Cuidar el planeta

Los seres humano no vivimos en burbujas que nos aislen del mundo exterior. Al contrario, la salud de cada uno de nosotros depende en buena de medida de la salud de los ecosistemas que nos acogen. Los ecosistemas tampoco están aislados, sino que están relacionados y englobados en sistemas mayores, siendo el más grande Gaia, el planeta entendido como un gran ser vivo.

Evitar la difusión de las sustancias tóxicas, la pérdida de biodiversidad o el aumento de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases que calientan el planeta forma parte de nuestros cuidados dirigidos hacia el planeta. Además, podemos disfrutar de la naturaleza –del mar, las montañas, el aire puro, las plantas y los animales– para incrementar nuestro potencial de salud.

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