Sin desperdicios

4 ejemplos de conservas caseras y naturales

Redacción

Aplicando técnicas sencillas es muy fácil hacer conservas. Eso permite controlar la calidad de los ingredientes y aprovechar los periodos de mayor abundancia.

Elaborar conservas caseras es una buena forma de aprovechar la gran cantidad de excedentes de producción que podemos tener puntualmente si gozamos del privilegio de disponer de cultivos de autoabastecimiento ecológicos, ya sea de un huerto familiar como de un huerto urbano, sobre todo si ya no sabemos a quién regalar esas hortalizas recién cosechadas que llenan las cestas.

¿Qué hacer con esos tomates que maduran en pleno verano, cuando ya no damos abasto para consumirlos en ensaladas y nos hemos cansado de elaborar salsa? ¿Qué hacemos con esa enorme col, de la que sigue quedando la mitad en la nevera? ¿Y con el cesto de manzanas que me ha regalado el vecino? ¿Y con los guisantes, espinacas o judías tiernas que solo cosecho durante unas semanas al año?

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Existen numerosas formas de conservación, desde las clásicas como la esterilización al baño María, a otras tan efectivas pero menos conocidas, como el uso de un secador solar, la deshidratación por difusión osmótica, los lactofermentados o el enterrado en arena o fibra de coco que se aplica a raíces como la zanahoria o la remolacha roja.

4 formas de conservar alimentos de forma natural

 

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1. Deshidratar los alimentos

Salvo las semillas no muy ricas en grasas (que se enrancian) y algunos bulbos y tubérculos, la mayoría de alimentos no están hechos para durar. Secar frutas y hortalizas prolonga su conservación al protegerlas de los mohos, pero la industria alimentaria suele añadirles compuestos de azufre. Secar al sol o al horno suave intensifica los sabores de los tomates y de muchas frutas. Cada alimento tiene una o varias formas adecuadas de conservarse y es útil conocerlas.

Aquí te enseñamos 3 maneras de deshidratar alimentos sin añadir azufre

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2. Elaborar patés vegetales

Un ejemplo para aprovechar las aceitunas: se pueden triturar deshuesadas con un poco de ajo, albahaca y un tomate seco. Se añade después aceite virgen de oliva y se bate. Con sésamo molido y una parte de aceite puede elaborarse tahini, que se toma con pan o se añade a recetas como el hummus.

Muchas más recetas de patés vegetales, aquí. 

 

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3. Hacer mermelada con la fruta

Se añaden de 500 a 750 gramos de azúcar por kilo de fruta. La pectina de manzanas, grosellas y ciruelas rojas espesa la mermelada de forma natural; las fresas y cerezas carecen de ella. Si necesitas más instrucciones aquí te tienes información para cocinar una mermelada sana

  • Conservación: Los tarros se mantienen bien un par de meses en la nevera; para más tiempo se precisa baño María.
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4.Esterilizar tarros de hortalizas y frutas

Tomates enteros o en salsa, pimientos, berenjenas, peras, melocotones, manzanas en compota, pisto de verduras... se conservan en tarros herméticos hervidos al baño María.

  • El tiempo de esterilización oscila entre 15-20 minutos para los alimentos cocidos y 30-60 minutos para los crudos.

 

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Cuidado con las bacterias

Los alimentos no son imperecederos: experimentan una constante mutación y sufren una degradación progresiva, hasta el punto de que la mayoría se vuelven inapropiados para el consumo humano. En ese proceso, además de la influencia del aire y la luz, intervienen cuatro elementos básicos de orden microscópico:

  1. Las enzimas son sustancias de naturaleza proteica, presentes en las plantas, la tierra y el sistema digestivo de los animales (con una enzima de su saliva transforman las abejas el néctar en miel). No suelen ser activas a bajas temperaturas, por lo que no afectan a los alimentos congelados, y se degradan con temperaturas superiores a 60 ºC.
  2. Los hongos y los mohos, gracias a sus esporas, están presentes en cualquier rincón de la Tierra. No se reproducen en alimentos con concentraciones de agua inferiores al 10 o al 20%, y empiezan a morir por encima de los 60 ºC. Para estar seguros de su completa eliminación hay que esterilizar una conserva por encima de los 85 ºC.
  3. Las bacterias cumplen numerosas funciones en nuestro organismo, pero algunas resultan muy tóxicas, como la responsable del botulismo o los estafilococos implicados en diversos trastornos digestivos. Algunas resisten los 100 ºC, de ahí la conveniencia de esterilizar los tarros a 115 ºC con una olla exprés.
  4. La mayoría no se desarrolla en medios ácidos, lo que explica la capacidad conservante del vinagre.
  5. Las levaduras y fermentos suelen ser combinaciones de enzimas, hongos y bacterias, que tienden a fermentar los azúcares de los hidratos de carbono. Sucede así en la mayoría de frutos dulces, como los plátanos y los melones cuando maduran en exceso. El pan o la cerveza no podrían elaborarse sin su intervención.

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Más opciones para conservar

  • Congelar. Neveras y arcones congeladores han reemplazado el frío pasivo de cavas y fresqueras.
  • Escaldar las verduras elimina bacterias e inactiva enzimas sin dañar los nutrientes antes de congelarlas.
  • El aceite, el vinagre, la sal y el azúcar son grandes conservantes pero varían la composición del alimento.
  • La fermentación láctica añade virtudes saludables a la col y otras hortalizas.
  • El baño María es ideal en platos preparados, mermeladas y zumos.

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