Los ritmos de la salud

Hacer ejercicio por la mañana reduce el riesgo de cáncer

Claudina Navarro

Un estudio señala que las personas que hacen ejercicio por la mañana temprano podrían tener menos probabilidades de desarrollar cáncer que las que lo hacen más tarde. El efecto beneficioso puede basarse en la regulación de los estrógeno y de la melatonina.

Si puedes elegir, haz tu sesión de ejercicio físico por la mañana. Una investigación publicada en el International Journal of Cancer ha sugerido que las personas que hacen ejercicio durante las primeras horas del día, inmediatamente después de despertarse, tienen un riesgo menor de desarrollar cáncer en comparación con las que hacen ejercicio por la tarde o por la noche.

Los científicos del ISGlobal de Barcelona, dirigido por el doctor Manolis Kogevinas, han demostrado que los efectos del ejercicio dependen de la hora del día en que se realice, es decir, guardan relación con los ritmos biológicos circadianos que gobiernan muchos procesos fisiológicos en el organismo.

Antes de esta investigación ya se sabía que el ejercicio físico diurno sirve para regular el ritmo circadiano principal de vigilia y sueño. Por eso previene o ayuda a resolver los patrones de sueño alterados. Como por la noche tienen lugar procesos de desintoxicación y regeneración, el ejercicio en general reduce el riesgo de cáncer.

La mejor hora para hacer ejercicio: de 8 a 10 de la mañana

Los investigadores fueron un paso más allá y se plantearon si las horas en que hacemos ejercicio también pueden tener una influencia sobre el riesgo de cáncer. Para comprobarlo, analizaron los datos de 2.795 participantes, un subconjunto del estudio MCC-MultiCaso Control Spain, cuyo objetivo es comprender los factores que causan cánceres comunes en España y cómo prevenirlos.

De 2008 a 2013, los investigadores entrevistaron a los participantes para conocer su actividad física durante toda su vida. Los autores del estudio observaron en particular a las 781 mujeres con cáncer de mama y a 504 hombres con cáncer de próstata.

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Los investigadores descubrieron que la mejor hora para hacer ejercicio es de las 8 a las 10 h de la mañana. Este horario es el que posee un mayor potencial para reducir el riesgo de desarrollar cánceres de mama y próstata. La reducción del riesgo llega al 25-27% en comparación con las personas que no hacen ejercicio.

Los papeles del estrógeno y la melatonina

Los investigadores sugieren que los efectos beneficioso del ejercicio matutino, en el caso del cáncer de mama, pueden estar relacionados con los estrógeno (hormonas femeninas). Los niveles altos de estrógeno se asocian con un mayor riesgo de cáncer de mama y el ejercicio puede reducirlos, teniendo en cuenta que la producción de estrógeno se activa hacia las 7 h de la mañana.

La melatonina también puede ser un factor. Los investigadores han demostrado que la hormona de la oscuridad y el sueño puede proteger contra el riesgo de cáncer y que si hacemos ejercicio por la tarde o por la noche se podría retrasar su producción.

El coordinador del estudio, Manolis Kogevinas, ha manifestado que, de confirmarse, "los resultados pueden mejorar las recomendaciones actuales de actividad física para la prevención del cáncer".

​Kogevinas añadió que al margen de la hora, todo el mundo puede reducir su riesgo de sufrir cáncer con una actividad física moderada de al menos 150 minutos a la semana.

Investigaciones anteriores han demostrado que hacer ejercicio puede reducir el riesgo de que una persona desarrolle muchos tipos de cáncer diferentes, no solo de próstata o de mama. Esta información es importante debido a la gran cantidad de personas que desarrollan cáncer y la gran cantidad de personas que mueren a causa de esta enfermedad.

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Además, cena antes de las 21 horas

Los trabajos científicos que se están realizando en el ISGlobal están arrojando mucha luz sobre la relación entre nuestros hábitos, los relojes biológicos y el cáncer. Un estudio anterior, dirigido también por Manolis Kogevinas, había determinado que cenar temprano, antes de las 21 horas, también reducía el riesgo de cáncer, y también lo hacía en torno a un 20%.

Así, pues si se suma el efecto de cenar temprano y el de hacer ejercicio con las primeras luces del día estaremos reduciendo considerablemente el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Referencias científicas:

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