Hipótesis desmentida

No hay un tipo sanguíneo que necesite comer carne

Claudina Navarro

No existe una dieta más adecuada para un tipo de sangre que para otro. Es la conclusión de un estudio dirigido por el doctor Neal Barnard, del Comité de Médicos por una Medicina Responsable.

Peter J. D'Adamo hizo famosa la dieta de los grupos sanguíneos con su libro Los grupos sanguíneos y la alimentación, publicado originalmente en inglés en 1996, que consiguió miles de seguidores en todo el mundo, entre ellos muchas celebridades, como Elizabeth Hurley, Demi Moore y Cheryl Cole. Según su hipótesis, cada grupo sanguíneo apareció en un momento de la evolución biológica y está adaptado a un determinado tipo de alimentación.

De esta manera aseguraba que las personas con grupo O, el más antiguo, se beneficiarían especialmente de una dieta rica en carne. En cambio, las personas con sangre de tipo A, más reciente, podían seguir dietas ricas en frutas, verduras y cereales.

El tipo de sangre no determina el efecto de los alimentos

La hipótesis nunca ha sido aceptada por la mayoría de nutricionistas y finalmente ha sido rebatida por un estudio realizado por el Comité de Médicos por una Medicina Responsable. Esta investigación ha concluido que el tipo de sangre no determina el efecto de los alimentos sobre el peso, la grasa corporal, las concentraciones de lípidos (colesterol y triglicéridos) en plasma o la glucemia.

El estudio ha sido publicado en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics y se ha realizado a partir de los datos obtenidos de dos grupos de participantes, uno de control y otro de personas con sobrepeso sin antecedentes de diabetes durante 16 semanas. A estas personas se les pidió que evitaran los alimentos de origen animal, que se concentraran en consumir frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, y que tomaran moderadamente aceites, nueces y semillas, de manera que la ingesta de grasas no superara los 30 g diarios. Además se les proporcionó un suplemento de vitamina B-12 (500 mcg/día). Los participantes del grupo de control debían seguir con su dieta habitual que incluía productos de origen animal.

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Para determinar si existía alguna conexión entre el tipo de sangre y la dieta, se comprobó si los dos tipos de dieta producían efectos distintos en función del grupo sanguíneo. "Descubrimos que el tipo de sangre no se asoció con ninguna diferencia", asegura el autor principal del estudio, el doctor Neal Barnard.

Según la hipótesis de D'Adamo, la dieta vegetariana debería haber sentado mejor a las personas con tipo de sangre A y peor a las de tipo O, pero el estudio reveló que benefició a todas por igual. Tampoco se pudo comprobar que la dieta con carne fuera mejor para las personas de sangre tipo O en el grupo de control.

"Nuestra investigación muestra que todos los tipos de sangre se benefician por igual de una dieta vegana basada en el consumo de frutas y verduras, legumbres y cereales integrales, con especial atención a la pérdida de peso y la salud cardiometabólica en adultos con sobrepeso", asegura Barnard.

No hubo diferencias significativas en ningún resultado entre individuos de tipo sanguíneo A y no A, o entre individuos de tipo sanguíneo O y no O.

La dieta vegetal quema más calorías

A parte del tema de los grupos sanguíneos, la investigación ha confirmado que una dieta vegetal estimula el metabolismo mejor que una carnívora, por lo que ayuda a controlar el peso o perder kilos. En concreto, la dieta vegetal "quema" un 18,7% más de calorías en comparación con el grupo de control que consumió carne.

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Independientemente del tipo de sangre, los participantes que consumieron más frutas, verduras y cereales tuvieron mejores resultados cardiometabólicos (es decir, menor índice de masa corporal, circunferencia de la cintura, colesterol serio, niveles de triglicéridos y resistencia a la insulina) que las personas que consumen menos vegetales.

Los autores del estudio concluyen que, si bien el grupo sanguíneo no condiciona los efectos de la alimentación, no se puede descartar que sí lo hagan otros factores genéticos.

Referencia científica:

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