Notar un dolor en la espalda al respirar es algo que puede ocurrir por causas muy diversas. Lo más habitual es que no se deba a nada grave y el dolor sea solo algo transitorio, pero en algunas ocasiones sí que puede tener un origen más serio que conviene abordar cuanto antes.

La ubicación de las molestias y los síntomas que las acompañan pueden darnos muchas pistas.

Causas del dolor de espalda al respirar

El origen de un dolor de espalda puede estar en una lesión en los huesos, músculos u otras estructuras de la columna o puede ser el resultado de un problema o enfermedad en los órganos internos (como el corazón o los pulmones) y, en ocasiones, empeora al respirar. Estas son las causas más habituales:

Relacionadas con los músculos y el esqueleto

  • Una contractura muscular: para respirar, nuestro cuerpo utiliza muchos músculos y una lesión o distensión en algunos de ellos puede provocar molestias y dolor al respirar. Puede aparecer un dolor repentino, espasmos musculares, un menor rango de movimiento o dificultades para agacharse, y el tratamiento suele implicar reposo o fisioterapia.
  • La escoliosis, una curvatura anormal de la columna, puede apretar o ejercer cierta presión en los pulmones y provocar dolor cuando respiramos. Además, puede provocar dolor de espalda, hombros con una alineación desigual o una cadera más alta que la otra. El tratamiento depende de lo importante que sea la curvatura y puede implicar desde fisioterapia o el uso de ortopedia hasta una operación.
  • Una fractura en un hueso de las costillas o la columna puede causar mucho dolor al respirar y puede deberse a un traumatismo, una lesión, la osteoporosis u otras enfermedades óseas. Además del dolor de espalda, que suele ser repentino, puede provocar dolor en el cuello, espasmos musculares o rigidez en la espalda, entre otros síntomas, y requiere atención médica.  

Relacionadas con la respiración

  • El asma, una enfermedad crónica que provoca la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias y puede dificultar la respiración, aumenta el riesgo de desarrollar dolor de espalda (tanto en la parte de arriba como la de abajo), probablemente a causa de la tos, la postura y el flujo de aire a través de las vías respiratorias.
  • La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una enfermedad pulmonar que reduce el flujo de aire y causa problemas respiratorios, puede causar dolor de espalda general, así como dolor de espalda al respirar y al moverse. Otros síntomas son las sibilancias, la falta de aire (en especial durante la actividad física), la opresión en el pecho, la tos crónica (a menudo con mucosidad) o la falta de energía.
  • La neumonía, una infección bacteriana, viral o fúngica de los pulmones, hace que los sacos de aire de los pulmones (alvéolos pulmonares) se inflamen y se llenen de líquido, lo que puede dificultar la respiración. Puede provocar dolor de espalda, el pecho o el estómago que empeora al respirar o toser, además de dificultad respiratoria, tos productiva, falta de aire (incluso estando en reposo), fiebre, sudoración y escalofríos. Hay que acudir al médico para evitar que se complique, pues puede llegar a ser mortal.
  • La pleuresía, una inflamación del revestimiento pulmonar que puede estar causada por una infección respiratoria como la neumonía o la tuberculosis, puede causar dolor en la espalda al respirar, así como un dolor agudo en el pecho al respirar, moverse, estornudar o toser. Hay que acudir al médico para tratar la causa subyacente y evitar que se complique.
  • La tos crónica (que dura más de 3 semanas) puede tensar la espalda y los músculos centrales y provocar molestias en la espalda. Si es muy violenta, puede irritar las raíces nerviosas de la espalda y causar ciática u otros tipos de dolor en la zona lumbar.
  • Un neumotórax o colapso pulmonar, que ocurre cuando el aire se escapa de los pulmones hacia la cavidad torácica, puede ocurrir debido a un traumatismo en el pecho o la espalda o a enfermedades como la EPOC. El dolor en la espalda o el pecho al respirar es el principal síntoma del neumotórax y puede empeorar al toser o estornudar. También puede haber tos que, a diferencia de lo que sucede en la neumonía o la pleuresía, es seca.
  • El cáncer de pulmón es una causa poco frecuente de dolor de espalda al respirar, pero puede ser un signo de que el cáncer se ha extendido a la columna. Otros síntomas del cáncer de pulmón incluyen: tos persistente, falta de aire, pérdida de peso inexplicable o involuntaria, infecciones persistentes en el pecho o toser sangre.

Relacionadas con el sistema cardiovascular

  • Un ataque cardíaco también puede provocar dolor de espalda al respirar, aunque hay otros síntomas más evidentes como dolor intenso en el pecho (con opresión o compresión en el pecho), dolor que se extiende desde el pecho hasta los brazos, la mandíbula, el cuello, la espalda y el estómago, mareos, dificultad para respirar y sibilancias. Ante estos síntomas hay que buscar atención médica urgente.
  • Una embolia pulmonar, un coágulo de sangre que impide el flujo de la sangre a los pulmones, puede causar dolor de espalda y otros síntomas como falta de aire repentina, dificultad para respirar, dolor en el pecho que empeora al inhalar o toser sangre. También es una emergencia médica.

Relacionadas con la salud mental

  • La ansiedad y otros problemas psicológicos pueden causar un dolor de espalda intenso y persistente. Los ataques de pánico (que suelen desencadenarse por un episodio de ansiedad intensa) provocan una respiración rápida y pueden hacer que duela más la espalda, además de notar dolor en el pecho, latidos cardiacos rápidos o palpitaciones, mareos o problemas para controlar los pensamientos.