Buenos hábitos

Cómo dormir bien en verano

Claudina Navarro

El calor y el exceso de estímulos pueden hacer que por la noche no pares de dar vueltas en la cama. Estos consejos te pueden ayudar.

Un chapuzón en la playa o la piscina tras el paseo en bicicleta y luego un refrigerio en la terraza. Nos encanta el verano, pero sus noches nos lo ponen muy difícil para dormir bien.

Nos revolcamos en un sueño intranquilo en la cama, nos tapamos y al instante nos destapamos, los mosquitos zumban junto a los oídos y las sábanas se nos pegan al cuerpo de tanto sudar. Y cuando por fin estamos descansando se cuelan los rayos de sol por la ventana.

En verano dormimos menos

Los estudios indican que en verano dormimos algo menos que en invierno y que las mujeres y los jóvenes tienen más dificultades para conseguir un buen sueño por culpa del calor.

La temperatura del cuerpo está sometido a un ciclo diario por el que por la noche baje entre 0,5 y 1 ºC. Por eso se recomienda que la temperatura para dormir se sitúe en los 18-19 ºC. Cuando la temperatura ambiental es alta, el organismo tiene más dificultades para disminuir un poco su temperatura.

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Toma una ducha tibia antes de irte a la cama

Ni caliente, ni fría. Tomar una ducha tibia puede ayudar a dormir bien. Si la ducha fuera fría, los vasos sanguíneos se contraen y la sangre fluye en menor cantidad cerca de la superficie de la piel, lo que dificulta la reducción de la temperatura corporal.

A muchas personas les gusta dormircon las ventanas abiertas. En el clima mediterráneo, la mayoría de las noches es una buena idea. Sin embargo, una bajada imprevista de las temperaturas puede acabar en un resfriado o una tortícolis.

Para evitarlo, si podemos refrescar la habitación manteniéndola a oscuras durante el día, siempre es más seguro dormir con las ventanas cerradas o entornadas.

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Cuidado con el exceso de luz

Durante el verano va aumentando la duración de la noche, pero todavía son cortas. El cambio en la hora oficial tampoco ayuda, pues retrasa la llegada de la noche. Al estar expuestos a muchas horas de luz aumentan las dificultades para dormir.

Para favorecer el sueño, se recomienda establecer hábitos relajantes a partir de la tarde y evitar cualquier fuente de luz en el dormitorio, por pequeña que sea. El objetivo es dormir al menos 7 horas con un sueño de calidad, sin interrupciones, para despertarse descansadados.

En verano no todo es malo para el sueño. El sol, el mar, el ejercicio físico y las relaciones sociales nos activan y el descanso es más necesario, por lo que durante la noche debería ser más fácil caer dormido. De hecho, muchas personas que sufren de insomnio no lo padecen en verano.

El estado de ánimo también es muy importante. En verano son menos frecuentes los episodios depresivos y la alegría y el bienestar anímico juegan a a favor del sueño.

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Si haces deporte, mejor por la mañana

Existen un par de errores de comportamiento que pueden sumarse al calor contra el sueño. El primero de ellos es querer aprovechar las horas más frescas tras la puesta del sol para hacer deporte. Esto activa y complica la llegada del sueño. Es mejor hacer ejercicio a primera hora de la mañana.

El segundo es comer menos en el desayuno y en el almuerzo y aumentar las cantidades en la cena. La digestión difícil y el calor no son una buena mezcla para dormir.

Por tanto, el consejo es cenar ligero. Y no beber demasiado porque la vejiga llena nos puede despertar o mantener tensos por la noche.

El alcohol es siempre desaconsejable, y también lo es en relación con el sueño. Si se bebe alcohol aumentan las probabilidades de que si te despiertas por la noche ya no puedas volver a conciliar el sueño.

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