Movimiento fluido

Cómo mejorar la postura corporal en 12 ejercicios

Xavier Julià Eggert

Nuestro cuerpo acusa la tensión física y la emocional. Con estas técnicas de integración postural y del movimiento se logran pequeños ajustes que nos ayudan a sentirnos mejor en él.

Acompañándonos en este viaje personal de la vida, el cuerpo nos sirve como vehículo para relacionarnos con nosotros mismos, el entorno y los demás. Nos movemos, expresamos y evolucionamos en un constante intercambio entre un mundo interno y otro externo.

Somos nuestra postura y nos expresamos a través del movimiento. El cuerpo refleja las tensiones físicas y emocionales. Las malas posturas en la vida diaria, las tensiones creadas por lesiones, la falta de movilidad de las articulaciones, incluso las malas digestiones, los problemas oculares, de equilibrio, de oclusión o apoyos plantares, el exceso o la falta de actividad física... todo esto, tarde o temprano, acaba expresándose en patrones de tensión postural y de movimiento.

Estos patrones de tensión no se solucionan a base de ejercicios repetitivos sino a partir de principios universales de movimiento, que permiten comprender desde el primer día cómo liberar los patrones de tensión, cómo mejorar y poder alcanzar el máximo potencial de una manera sencilla, progresiva, segura y precisa. Esa es básicamente la filosofía del método de integración postural y del movimiento

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Integración postural y del movimiento

El ser humano se organiza en relación a sí mismo y al espacio/tiempo mediante sistemas de información. En un plano corporal podemos diferenciar la información externa que filtramos a través de los sentidos y la información interna que nos dan los sistemas fisiológicos.

Esta dimensión se interrelaciona con el aspecto afectivo-emocional, mental, social y cultural. Su combinación deja una impronta en la organización de nuestro cuerpo, lo que da como resultado un patrón postural y de movimiento.

A lo largo de los años, desde mi experiencia personal en el ámbito deportivo, con técnicas corporales y terapéuticas, he comprobado la importancia deintegrar aspectos tanto pasivos (terapia manual) como activos (terapia a través del movimiento).

El resultado es la integración de distintas especialidades que permiten reconocer nuestros patrones, regular la función tónica y reducir las tensiones; mejorar la funcionalidad de los sistemas fisiológicos y la calidad de vida; posibilitar movimientos más fluidos en la interpretación musical y el rendimiento deportivo; integrar nuestra conciencia, esquema e imagen corporales, así como adquirir herramientas para gestionar las tensiones creadas en las posturas y movimientos.

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 0005078. 1.  El movimiento cotidiano

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1. El movimiento cotidiano

El movimiento cotidiano de dar o recibir un objeto o simplemente dar la mano, por ejemplo, sirve como punto de partida. Compara al principio y al final las sensaciones que experimentas después de practicar los ejercicios. Siente qué zonas están más cerradas, en qué partes no consigues transmitir el movimiento de una manera fluida para irlas desplegando poco a poco en las secuencias que se proponen.

 

 0004903. 2. Genera un movimiento relajado

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2. Genera un movimiento relajado

Con la ayuda del terapeuta o procurando generar tú mismo un movimiento relajado y lo más pasivo posible, siente si se genera un movimiento que pueda transmitirse de los pies hacia la pelvis, columna, cabeza y brazos, o si por el contrario existe alguna zona de restricción. Recuerda las zonas de tensión para ir liberándolas.

 0004939. 3. Suelta la tensión

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3. Suelta la tensión

A fin de soltar la tensión y empezar a regular el tono, realiza micromovimientos con las articulaciones, sacude las extremidades sin perder el contacto con el suelo y rota ligeramente las extremidades hacia el interior y hacia el exterior.

 0004919. 4. Mueve tus articulaciones

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4. Mueve tus articulaciones

Intentando generar tú mismo el movimiento, siente cómo mueves el pie desde el talón, la parte externa, y desde el dedo pequeño hasta el gordo, y siente la continuidad del movimiento a medida que sube por la pierna hasta la parte interna de la rodilla.

 

 0004990.  5. Libera la pelvis

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5. Libera la pelvis

Viniendo del movimiento anterior y sin perder el contacto de la pierna con el suelo, siente cómo la articulación de la cadera empieza a rotar hacia fuera. Traslada el contacto desde la parte externa del pie hasta la interna. Permite que se transmita el movimiento desde el apoyo en el suelo hacia la rodilla y la cadera, elevándola ligeramente, y siente cómo desde la planta del pie hasta la zona lumbar se crea un movimiento de continuidad sin esfuerzo.

 

 0005024.  6. Liberación de la parte superior del cuerpo

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6. Liberación de la parte superior del cuerpo

Tumbado en el suelo, con el brazo en ángulo de 90 grados frente al cuerpo y las piernas dobladas, siente tu respiración y cómo facilita el inicio de tus movimientos. Libera el cuello y toda tensión residual de tu respiración. 

En ocasiones existe mucha tensión en el cuello y las cervicales que impide disociar el movimiento del brazo, escápula, columna vertebral, cabeza y vista sin que se mueva todo en bloque. Fijándote en la fluidez de este movimiento, explora la sensación de continuidad que se genera, sin necesidad de elevar el tono del tejido y la contracción muscular.

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7. Movimiento espiral

Proyectando el brazo por encima de la cabeza y deslizando la pierna contraria siente el movimiento espiral que se genera desde la pierna y en la columna. Permite que se expanda a través del movimiento y la respiración de la caja torácica en su parte anterior y lateral. 

 0005010. 9.  Integración del movimiento

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8. Integración del movimiento

Siente la integración del movimiento generado desde el principio de la secuencia, con la rotación externa de la cadera y la apertura de la pelvis, el apoyo plantar, la continuidad a través de la columna hasta la extremidad superior y su proyección por encima de la cabeza.

 

 0005048. 10. Espiral sentado

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9. Espiral sentado

Siente el contacto de tus piernas e isquiones en el suelo (si no consigues hacer contacto, coloca una manta debajo). Con la ayuda del terapeuta o de una pared, inicia el movimiento desde el pie notando la estabilidad, transmítelo hacia la rodilla, la apertura de la pelvis, abdomen, esternón y zona pectoral, expande el movimiento a través de la coronilla e intégralo con la vista en la dirección del movimiento. La sensación es la de realizar una espiral a través de todo el cuerpo.

 

 0005061. 11. Transición desde la posición sentada

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10. Transición desde la posición sentada

Siéntate en una silla con la mitad de la pelvis en su exterior. Con la ayuda del terapeuta o poniendo mucha atención en la alineación y verticalidad, siente cómo cabeza, cuello, tórax, abdomen y pelvis descansan atraídos por la fuerza de la gravedad. Al mismo tiempo, concéntrate en la sensación de estar suspendido por la coronilla de un hilo imaginario manteniendo la espalda erguida.

 

 0005068. 12. Toma conciencia

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11. Toma conciencia

Toma conciencia del contacto de tu apoyo plantar y la relación con el suelo. Siente cómo generas el movimiento desde los dedos del pie, pasando de la parte externa a la interna hasta el pulgar. Permite que la transmisión de este movimiento desde el contacto con el suelo pueda fluir en una espiral a través de toda la pierna, la pelvis, el abdomen y el tórax como en la fase en que estabas en el suelo. 

 0005075. 13. Conexión entre el pie y la rodilla

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12. Conexión entre el pie y la rodilla

Nota cómo esta continuidad te facilita proyectar el brazo hacia delante, integrando la cabeza, la vista y sintiendo la conexión desde el pie hasta la coronilla.  Al final de la secuencia, repite el movimiento inicial (nº 1) para observar los cambios. Siente si la percepción de las zonas restringidas que notabas han cambiado. Repítelo del otro lado. 

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Diagnóstico eficaz

Un buen diagnóstico previo permite comprender el patrón postural de una persona en relación a la fuerza de gravedad y su organización en el espacio. Es el mapa que nos guía en el camino terapéutico. Por ejemplo, si se cierran los ojos y se le pide a alguien que estire de nuestro jersey o pantalón en cualquier dirección, se nota cómo el punto fijo desde el cual se genera esa tracción modifica la sensación corporal e incluso el propio esquema postural.

Este punto fijo de tracción puede considerarse como la restricción de movilidad de una estructura corporal, o de un sistema fisiológico, o bien de la deficiente motilidad de un órgano que no permite que los movimientos gocen de libertad.

En nuestra organización externa con el entorno, la posturología clínica nos ayuda a comprender la importancia de los sentidos; estos pueden generar patrones de desequilibrio que afectan a la posición del cráneo, la columna, la pelvis o las extremidades.

Se analiza la entrada de información a través de la visión, sistema vestibular, apoyos plantares, cicatrices, así como la relación de la articulación temporomandibular (ATM) y de la oclusión, ambas de gran importancia y relación con los problemas craneales y cervicales. Desde la osteopatía se analiza la organización interna en relación a la movilidad de los tejidos, órganos y diferentes sistemas fisiológicos. La combinación de esta visión externa e interna permite obtener un mapa donde se generan las restricciones y las relaciones entre ellas.

La medicina tradicional china nos permite considerar que la falta de movilidad y motilidad de los órganos puede provocar desequilibrios en la funcionalidad de los meridianos. Todo ello afecta a su vez a las emociones, las estructuras y tejidos asociados. Desde una visión más cercana a la psicología, determinados patrones posturales se asocian a diferentes tipologías de carácter. Todo ello nos ayuda a comprender nuestra corporeidad, a nosotros y a los demás, permitiéndonos un desarrollo personal más amplio.

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Terapia manual

Aunque en este artículo hablamos principalmente del movimiento, vamos a poner un ejemplo de cómo entender la importancia de la terapia manual. Imaginemos que nos vestimos con un traje de buzo dos tallas más pequeñas que la nuestra, ¿podríamos movernos con facilidad?

Consciente o inconscientemente esto es lo que sucede en nuestro cuerpo debido a la acumulación de tensiones. La terapia manual, a través de la osteopatía y las técnicas que regulan la elasticidad de las fascias, las membranas y el tejido conjuntivo en general, ayudará a devolvernos "la talla" que nos permita movernos con mayor amplitud y tener así una postura más eficiente, de menor gasto energético.

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Transmisión fluida del movimiento

La transmisión de un movimiento fluido se percibe por la coordinación libre de tensión de las diferentes unidades funcionales del cuerpo. Siente si los movimientos que realizas se transmiten tridimensionalmente en el espacio, desde el contacto de tus pies en el suelo hasta desplegarlos en su totalidad a través de las piernas, la pelvis, la columna vertebral, la cabeza y los brazos.

En el caso de las actividades de la vida diaria nos ayuda a comprender los mecanismos que utilizamos, como por ejemplo, si creamos compensaciones que pueden ser motivo de futuras tensiones. La posible retracción o expansión del movimiento se aprecia bien cuando se ha de ser preciso y eficiente, como en el caso de músicos y deportistas.

Durante años he tenido la oportunidad de practicar la guitarra clásica, una disciplina que me ha hecho entender y comprender que al ayudar a otros músicos tenía que valorar sus propias tensiones y las que generaban con su cuerpo al transmitir el movimiento al instrumento. Es interesante observar el caso de los pianistas. Después de una sesión de tratamiento y/o movimiento, se producen cambios en la coordinación entre columna, vista, extremidad y mano; e incluso antes de equilibrar los dos lados, la mano que inicialmente la persona sentía como la más débil, se convierte en la que mejor fluye en el movimiento.

Lo que siempre me ha llamado la atención y gracias a mi etapa como competidor en atletismo y profesor en diferentes disciplinas corporales, es la cantidad de lesiones que se producen en el ámbito deportivo y la falta de fluidez en muchas ocasiones del movimiento al correr.

El análisis del movimiento permite comprender que las tensiones y lesiones repetitivas o el hecho de que no se mejoren marcas, a menudo tiene más que ver con una coordinación deficiente de las unidades funcionales y el desequilibrio de los sistemas fisiológicos que le restan energía al cuerpo, que con los entrenamientos en los que además se suelen perpetuar las tensiones existentes.

En deportes como el golf, o el tenis sucede algo parecido a la música, ya que se transmite una acción a través de un instrumento determinado.

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Pasar a la práctica

La filosofía del método de integración postural, como apuntábamos al principio, no es trabajar solo sobre ejercicios repetitivos, sino sobre principios universales de movimiento, donde la estabilidad, la base de sustentación, el movimiento en espiral, la proyección y la fluidez son conceptos importantes.

Se trata de un proceso de aprendizaje a través del sistema nervioso, en el que la atención en la cualidad del movimiento prima sobre la cantidad de veces que lo realicemos. El simple ajuste de un pequeño cambio de ángulo en el movimiento, una respiración profunda, la sensación de direccionalidad o sentir si despierta una determinada emoción, son ejemplos que podemos usar en la práctica para explorar la expresión de una forma más armónica.

En la práctica clínica, diferenciamos entre sesiones grupales donde se explora el propio movimiento en relación al entorno y sesiones individuales desarrolladas en tres fases: diagnóstico, terapia manual y coordinación a través del movimiento, con y sin ayuda del terapeuta.

En las imágenes del artículo, se utiliza el ejemplo de una acción cotidiana. Si observas a lo largo del día cuántas veces realizas estos movimientos, tendrás una idea aproximada de las ocasiones en que puedes estar realizándolos con un gasto energético probablemente superior al que podrías estar generando si cada parte del cuerpo se integrara con las demás. Te deseo una feliz práctica.

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