Bailar con el centro vital

9 beneficios de practicar la danza del vientre

Rachida Aharrat

Cada vez más mujeres disfrutan de los beneficios de la danza del vientre: desde flexibilizar y fortalecer los músculos de la pelvis hasta conectar con su esencia.

Después de muchos años dando clases, todavía puedo ver y percibir esa sensación en muchas de las mujeres que empiezan a bailar danza del vientre. Observo y siento como el hecho de moverse con sus caderas hace que encuentren otra forma de relacionarse consigo mismas, una forma más placentera.

Puedo asegurar, por mi experiencia, que un porcentaje muy elevado de las mujeres que empiezan a bailar danza del vientre no la dejan. Y si lo hacen, al cabo de un tiempo acaban retomando las clases. ¿Por qué esta danza despierta tantas emociones en muchas mujeres del mundo, sin tener en cuenta ni su edad ni su cultura? Aquí te explico sus beneficios.

Origen de la danza del vientre

En el libro de Casilda Rodrigáñez Pariremos con placer (Ed. Crimentales) se puede leer: "Las danzas del vientre actuales son un vestigio de las danzas sexuales autoeróticas que practicaban las mujeres en la antigüedad, formando corros, de manera colectiva. La misma universalidad de estas danzas femeninas del vientre lleva a la conclusión de que no eran una expresión cultural de tal o cual pueblo, sino de una sexualidad común y universal, de antes del tabú del sexo y de la civilización patriarcal. Las niñas entonces crecían no solo moviendo la pelvis espontáneamente sin inhibición o censura, sino que eran estimuladas por sus madres, hermanas, etc., en los hábitos culturales de buscar el placer haciendo danzas del vientre en corros".

Según esta autora, las piezas de cerámica de las civilizaciones neolíticas prueban la existencia de corros femeninos y su carácter sexual autoerótico y no de seducción.

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Más tarde, la danza del vientre pasó a ser una práctica para la complacencia del hombre. De ahí que se prohibiera con la llegada del Islam a los países árabes. Aun así, la danza del vientre se mantuvo viva. Acabó practicándose de manera privada dentro de las casas y en palacio para el deleite de los sultanes.

Al mismo tiempo, gracias a las gawazees (gitanas egipcias) se siguió extendiendo por diferentes países. Actuaban en las calles, plazas y mercados, con sus cuerpos cubiertos por largas túnicas. Cuando se prohibió a las mujeres bailar en la calle, las sustituyeron hombres disfrazados de mujeres.

Actualmente la danza del vientre se mantiene en los países árabes como una reminiscencia cultural, pero no religiosa.

Aun hoy el hecho de que una mujer árabe se dedique profesionalmente a bailar danza del vientre está mal visto. Sin embargo, por otro lado, todavía puedes asistir a cualquier reunión familiar árabe y observar cómo las mujeres de la familia se sienten orgullosas al ver que sus hijas saben bailar la danza del vientre, siempre y cuando no salgan de estas reuniones familiares.

También se mantiene como tradición contratar bailarinas de danza del vientre profesionales para eventos importantes como bodas, bautizos y todo tipo de celebraciones. Y, evidentemente, pervive asimismo como reclamo turístico.

Por qué bailar danza del vientre

Hay muchas razones para bailar danza del vientre.

Diferentes culturas orientales se refieren al vientre (incluyendo la zona lumbar y abdominal, y la pelvis) como el centro vital, desde donde se irradian las fuerzas hacia todo el cuerpo. Este punto de vista energético ofrece una explicación a la alegría que provoca mover las caderas en la danza oriental.

En japonés, hara significa vientre. La palabra sirve para designar el centro de gravedad del cuerpo. Posarse, establecerse, apoyarse, asentarse en él, significa poder iniciar un camino hacia la meditación.

En muchas técnicas orientales el hara es el centro o la base de todos los ejercicios, desde donde la energía se proyecta hacia fuera a través de los movimientos.

Para la medicina tradicional china el chi es la energía potencial o vital de la persona: el cuerpo almacena el chi y lo transporta por una red de canales o meridianos.

Uno de los meridianos extraordinarios es el Dai Mai, también denominado "meridiano cinturón": se encuentra a la altura del ombligo y controla el paso de la energía de todos los meridianos principales.

En esta zona se encuentran la mayoría de los órganos: vejiga, riñón, hígado, bazo, intestinos, vesícula biliar, estómago, órganos reproductores, etc. Estirar, fortalecer y movilizar la zona lumbar ayuda a movilizar el chi.

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Una forma de movilizar la energía

Así pues, la danza del vientre, con sus movimientos ondulantes y su trabajo de la musculatura abdominal profunda, ayuda a movilizar los tres tipos de jing (esencia), que son la esencia-sangre, la esencia hormonal y los fluidos pesados como la linfa y el líquido sinovial.

Según la tradición hindú, con las danzas que movilizan el vientre se activan los cuatro primeros chakras:

  1. El primer chakra nos enraíza con el mundo.
  2. Con el segundo chakra se activa la energía creadora; es el que nos conecta con las emociones originales.
  3. El tercer chakra da la energía y la actividad, a la vez que purifica.
  4. El cuarto chakraune la parte inferior y la superior del cuerpo: la inferior está conectada con lo físico y lo emocional, y la superior, con lo psíquico y espiritual.

Practicar danza del vientre significa crecer en dos sentidos, como un árbol: las raíces se ensanchan y profundizan en la tierra, y la copa se eleva hacia el cielo.

Beneficios físicos de la danza del vientre

Las caderas se pueden mover a partir de las piernas o de los abdominales pero aconsejo que el movimiento de caderas y piernas nazca del vientre (de ahí el nombre de esta danza).

Con este tipo de baile también se fortalece y flexibiliza la musculatura profunda de la columna. La zona de la columna que más se trabaja es la dorso-lumbar, que permite realizar movimientos como los desplazamientos laterales, los giros y las contracciones laterales.

Desde esta zona se puede bailar disociando la parte superior del cuerpo de la inferior.

Liberar las caderas

Para balancear alternativamente las caderas hacia abajo en "el vaivén" o "péndulo" se parte de una posición básica con los pies en paralelo y las rodillas ligeramente flexionadas. Así se mantienen las caderas en el centro, con su propio peso y libres.

Cuando en esta posición se mueven las piernas, las rodillas se articulan de delante hacia atrás sin llegar a estirarse del todo. Esto hace que se fortalezcan los cuádriceps, los músculos tibiales y los tríceps surales, mientras que los glúteos y los isquiotibiales se mantienen relajados.

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Los abdominales inferiores se tonifican junto al periné para mantener un movimiento de caderas.

Musculatura profunda de la columna

En el movimiento del "camello" y "contra-camello", el trabajo ondulante de la columna en el plano sagital y frontal hace que se trabaje con la musculatura profunda de la espalda (músculo inter-transverso, inter-espinoso, transverso espinoso, complexo mayor, epi-espinoso, esplenio, etc.).

En este tipo de movimiento cobra protagonismo el músculo recto mayor del abdomen.

Trabajo abdominal

Al trabajar en el plano transversal, para dibujar círculos o movimientos de infinito, se utilizan parte de las fibras de la musculatura profunda junto con otros músculos para alargar el tronco. Las otras fibras y el trabajo abdominal consiguen el movimiento.

Aparte de la musculatura profunda de la columna, en este tipo de movimientos los abdominales que adquieren protagonismo son el transverso, el oblicuo menor y el mayor.

Músculos pélvicos

Cuando se mueven las caderas con pequeños acentos rítmicos, se trabajan los músculos profundos de la pelvis: el periné, el piramidal, el obturador interno y externo, parte de las fibras de los aductores, el iliaco, el glúteo menor, el cuadrado lumbar, el psoas, etc.

Al movilizar las fibras más bajas de estas musculaturas, incluso para realizar otro tipo de movimientos en los que participa de manera muy activa el suelo pélvico, se estimula el centro tendinoso del periné, que es donde se entrecruzan la mayoría de los músculos que conforman el suelo pélvico.

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La musculatura externa también interviene en estos movimientos, pero no de manera protagonista. En la danza del vientre lo fundamental es tener un gran dominio de la musculatura interna.

Por ello, muchas de las nuevas practicantes se frustran aun habiendo bailado antes otro tipo de danzas.

Hay que tener paciencia al empezar. Como todos los practicantes de cualquier técnica corporal saben, no hay nada que no se consiga a base de esfuerzo, disciplina y paciencia.

Los beneficios de trabajar con la musculatura profunda son muchos, pero uno de ellos es que el líquido sinovial se segrega con más facilidad, y en caso de lesión favorece la recuperación.

El trabajo abdominal que se realiza contribuye a masajear las vísceras y la gran mayoría de los órganos que se encuentran en la cavidad abdominal. Este movimiento interno ayuda, pues, en muchos casos a aliviar dolores de estómago, malas digestiones, estreñimiento o dolores menstruales.

El trabajo de las cadenas musculares hace que también se active el periné, por lo que resulta muy beneficioso para muchas mujeres que sufren pérdidas de orina o para aquellas a las que interese hacer un ejercicio preparativo al parto o de recuperación posparto.

Conectar con la feminidad a través del baile

A nivel emocional la danza del vientre ayuda a conectar con la parte femenina: te reafirmas en la mujer que eres, crece la autoestima y la creatividad.

Al desbloquear el cuerpo, también lo hacen las desinhibiciones. Además, compartes un espacio con tus iguales, creas nuevas amistades con mujeres y, por supuesto, un espacio personal, un tiempo para ti.

Cuando se movilizan las caderas se moviliza la vida y los órganos que albergarán a futuras criaturas. Se movilizan los riñones, guardianes de la energía, según la medicina china.

Se moviliza la kundalini, la energía poderosa enrollada en la base de la espina dorsal según el yoga. Y se activa el centro vital o hara, según la cultura japonesa.

La danza del vientre suscita un cambio en quien la practica. No se trata tan solo de beneficios corporales, sino también de otros emocionales que los acompañan.

El efecto de la danza es justamente el de armonizar el cuerpo y la mente. El desbloqueo de las articulaciones, los músculos y los órganos trae consigo un desbloqueo psíquico, que saca a la luz sentimientos reprimidos.

La mujer se siente más bella desde dentro, más presente en el aquí y ahora, y más receptiva y sensible.

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Cómo empezar a practicar danza del vientre

Antes de empezar a bailar, hay que prestar atención a la posición del cuerpo:

  • Es importante tomar conciencia de la postura básica e intentar mantenerla durante el baile.
  • Para facilitar cualquier movimiento es necesario que la columna trabaje extendida, alargándose hacia el cielo. De esta manera se crea espacio entre las vértebras.
  • Los brazos han de permanecer a los lados relajados, al igual que los hombros.
  • La cadera se mantiene en el centro, con su propio peso y volumen, sin acrecentar ni esconder la curva fisiológica de la zona lumbar.

Movimiento básico: el ocho o infinito

El nombre del movimiento se debe al símbolo de infinito que dibujan las caderas, parecido a un 8 en horizontal.

Se trata de un movimiento aislado del resto del cuerpo, y como tal requiere práctica y control de los músculos. Hay que mantener las rodillas estiradas para poder realizar un trabajo abdominal óptimo.

Con los músculos abdominales (sobre todo el oblicuo mayor si la dirección es hacia atrás, o el oblicuo menor cuando es hacia delante) se ayuda a desplazar la pelvis hacia un lado y hacia atrás como si se quisiera trazar un círculo con una de las caderas. Se completa el infinito dibujando otro círculo con la otra cadera.

Las caderas deben desplazarse siempre en el plano horizontal. Puede que tardes algún tiempo en sentir que lo haces bien.

Movimiento básico: vaivén o péndulo

Pon una música con un ritmo bien marcado pero no muy rápido.

Con los pies separados unos 10 cm y las rodillas levemente flexionadas, lleva una cadera hacia abajo desde el abdomen y luego haz lo mismo con la otra cadera. El balanceo debe ser suave y relajado, sin presiones en los músculos ni golpes de cadera.

Empieza a cambiar el peso de un pie a otro pero sin moverte del sitio y sin que las rodillas lleguen a estirarse. Escucha bien la música y sincroniza el movimiento de las caderas con el golpe de percusión y el cambio de peso.

Luego camina con pasos pequeños, manteniendo la concentración en el vaivén de las caderas.

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Movimiento básico: camello y contra-camello

Colócate con los pies en paralelo separados de manera que queden en la línea vertical de las caderas.

Desde el esternón, dibuja con el pecho un círculo dirigido hacia dentro y hacia abajo. El propio movimiento desencadenará una onda a través de la columna vertebral. Con el trabajo abdominal ve contrayendo la musculatura en sentido descendente.

Para realizar el contra-camello parte de la misma posición, pero empieza la contracción desde los abdominales inferiores en sentido ascendente, creando una onda con toda la columna que acabe a la altura de la caja torácica.

Al igual que las demás ondulaciones, estos movimientos exigen coordinación y flexibilidad. Sé paciente y practícalos disfrutando de la sensación de las ondulaciones.

No te frustres si al principio el cuerpo no es capaz de hacer un movimiento. ¡No está acostumbrado! Recuerda que no hay prisa.

Ve muy lenta, concéntrate y al cabo de unos intentos notarás una respuesta mínima. ¡Celébralo! Acabas de activar un músculo atrofiado.

Libros para descubrir la danza del vientre

  • Danza del vientre; Devorah Korek, Ed. Océano-Ámbar
  • La danza mágica del vientre; Shokry Mohamed, Ed. Mandala
  • Serpent of the Nile; Wendy Buonaventura, Ed. Saqi Books

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