Apertura pies cuadrada

Reflexoterapia

Automasaje de pies: relajante y antidolor

Puedes dejar que las manos actúen instintivamente, pero si actúas sobre las zonas reflejas, los beneficios se multiplican. Alivia el dolor lumbar, de cervicales, las piernas cansadas...

Ángel López Hanrath

Reflexoterapia para aplicar en casa

Combinar un masaje de pies con el estímulo de puntos reflejos constituye una potente herramienta para reequilibrar la salud con múltiples beneficios. Ahora bien, un automasaje pide regularidad, aprender a conocerse mediante el propio tacto y a aplicar la intensidad ideal para cada punto doloroso a la presión.

El pie, un mapa reflejo de tu cuerpo y tus órganos internos

Para la reflexología podal, en la planta del pie se manifiestan todas las partes del cuerpo. Desde el punto de visto físico, la relación se entiende como una respuesta del sistema nervioso. A nivel energético, más propio de la Medicina Tradicional China u otras técnicas, se explica con la idea de que cada parte del organismo manifiesta su totalidad. Así, lo que sucede en la planta del pie lo encontramos en la oreja o la palma de la mano.

Lo mejor es que la reflexoterapia funciona, como se puede comprobar en el trabajo con agujas en la oreja que se estudió tanto en China como en Francia a mediados del siglo pasado con el Dr. Paul Nogier.

En el mapa reflexológico del pie aparecen dibujados los diferentes órganos, glándulas y el sistema músculo-esquelético. Buscando la localización de nuestros puntos dolorosos podremos entender mejor qué nos pasa por dentro. Descubrir qué órganos se quejan o son más sensibles a la presión de los dedos.

También podremos poner más intención en algunas zonas que gracias a un diagnóstico previo sabemos que sufren alguna alteración.

Cómo practicar el automasaje

Los ejercicios que proponemos pueden servir para despertar la curiosidad y la creatividad.

Para empezar con la rutina, respira con profundidad un par de veces. Esto nos ayuda a centrarnos en lo que vamos a hacer y prepara nuestro cuerpo para estar presente. Frotamos las manos para hacerlas entrar en calor y para que la sensación al tocar nuestros pies sea más agradable.

Adopta una postura cómoda, sobre todo para que nos permita disfrutar del momento. Sin ninguna exigencia más.

Empieza por el pie izquierdo. Resulta placentero empezar a sentir la piel de los pies. Estrecharlos entre las manos aporta una sensación de tranquilidad y relajación porque su estimulación supone no solo un bienestar físico, sino también psicológico y emocional.

Aplica el masaje siguiendo el sentido de las agujas del reloj para activar la función del sistema reflejo; si se hiciera en sentido contrario, se inhibiría. Observamos, repasamos con las yemas de los dedos y decidimos si hay algo que requiere especialmente nuestra atención o si nos hacemos un tratamiento general.

Para aumentar sus efectos

A la hora de regalarnos un automasaje, debemos permanecer vigilantes en algunos aspectos y a la vez estos nos harán estar más presentes, con una actitud de atención. Aunque le dediquemos poco tiempo, si lo hacemos con conciencia nos permitirá detectar los cambios sutiles.

Aun poniendo énfasis en las zonas dolorosas, hemos de ampliar nuestro campo de acción e intentar llegar a todo el pie. Podemos aplicar aceite de masaje, cremas y aromatoterapia en función del estado físico en que nos encontremos y de lo que queramos conseguir o potenciar.

Al acabar, nos detenemos un instante para valorar la diferencia de cómo estábamos antes y cómo nos sentimos después del masaje. No solo buscando cambios en los pies, sino observando el resto del cuerpo y el estado de ánimo.

¿Qué te dicen tus pies sobre tu salud?

Encontrar un poco de tiempo para ti y tus pies es una rutina agradecida, pero también hay que invertir en el aprendizaje. Con la práctica serás capaz de reconocer sutiles cambios en los pies a través del tacto y la observación visual, y con ello sentir qué necesitas interiormente, qué te afecta y qué mueve tus emociones.

También puedes descubrir nuevas verrugas o callos. Si cambia la hidratación o el color de la piel y esta aparece seca o con eccemas. Modificaciones en forma de pecas, lunares o en el aspecto de las uñas. Conocer qué forma y posición tienen los dedos. Si existen cicatrices o grietas.

En función de dónde aparecen las novedades, los pies nos están diciendo una cosa u otra. Para interpretar el lenguaje de los pies debemos hacernos con un mapa reflexológico (en internet es muy sencillo). Si relacionamos el lugar donde se ha producido la transformación y cómo es esta, descubriremos lo que nos ocurre interiormente.

Estas son algunas pistas que nos dan los pies de lo que pasa en otros lugares de nuestro cuerpo:

  • El rojo nos habla de calor acumulado
  • El blanco indica frío que puede acumularse en el área lumbar y producir dolor muscular. Activar las zonas más pálidas puede calentar las lumbares.
  • La piel que se escama habla de sequedad de algún órgano, como el pulmón.
  • Y si pensamos en emociones, la zona del hígado se quejará si estamos estresados.

Son ejemplos de lo que podemos "leer" en la planta del pie conjuntamente con un mapa reflexológico. Es un juego y a la vez una llave para conocer un poco más nuestro cuerpo.

Todos tendemos a recaer en los mismos desequilibrios y problemas de salud. Con la experiencia conseguida con el tiempo que hemos destinado a conocer nuestros pies, sabremos cuáles serán los puntos que suelen responder con dolor durante el masaje.

Resulta curioso palpar, en los primeros masajes, como pequeños cristalitos parecidos a azúcar. Diríamos que son la expresión física de bloqueos internos que gracias al masaje podemos ir disolviendo.

Si se realizan automasajeas con regularidad, las zonas reflejas dolorosas irán generalmente disminuyendo y nos iremos sintiendo más equilibrados y más resistentes a sufrir cualquier alteración a las primeras de cambio.

Depurar el organismo a través del masaje de pies

El cuerpo reacciona tras el automasaje, da respuestas y nos informa con diversas señales. Lo más normal es un aumento de la segregación de orina. Es aconsejable acabar la sesión en la zona (refleja) de la vejiga. Es como empujar todas las toxinas que se han movilizado en el masaje hacia el camino más sencillo para su posterior expulsión.

También podemos observar un aumento de la salivación, un incremento de la sudoración corporal o la aparición de secreción o goteo nasal.

Todos son recursos del organismo para limpiarse.

Asimismo se pueden "abrir las puertas" para que salgan emociones reprimidas y se expresen en forma de llanto o sueños. Mejor dejarnos llevar por lo que aparece y no poner barreras a lo que nos pide una parte de nosotros mismos.

Por último, puede que el cuerpo nos exija descanso y nos entre una profunda somnolencia.

Contraindicaciones de la reflexología podal

El automasaje es un cuidado muy seguro, pero cabe señalar algunas contraindicaciones. Debido sobre todo al desconocimiento de las zonas de presión, se puede activar algo que no nos interesa.

En caso de embarazo, especialmente durante los tres primeros meses, mejor no darse masajes.

Es recomendable la misma precaución si sufrimos algún trastorno en los pies o si las piernas se hinchan de manera anormal. En procesos febriles tampoco se recomienda.

Una vez hechas estas advertencias, os animo a hacer del automasaje en los pies un compañero de viaje para equilibrar las tensiones diarias. Seguro que os aportará agradables sensaciones.

Para nuestro masaje de pies, lo primero es darle el tiempo que requiere, sin urgencias. Procura una temperatura agradable, una luz tenue y hasta una música relajante. Concéntrate en el aquí y ahora mediante dos o tres respiraciones conscientes, lentas y profundas. Ninguna idea ajena al masaje puede distraernos. Frota las manos entre sí para calentarlas y empezar.

1. Para relajar pies cansados

Esta rutina se realiza en el masaje shiatsu. La forma más cómoda de realizarlo es sentado en una silla:

Presiona con los dos pulgares una línea imaginaria que va desde el talón hacia los dedos.

Automasaje para pies cansados

Pasa los nudillos tres o cuatro veces por toda la planta del pie, ejerciendo cierta presión.

Masaje en los pies con los nudillos

Trabaja dedo por dedo, apretando y movilizando cada una de las pequeñas articulaciones.

Masaje en los pies

Con el codo flexionado, vuelve a dibujar círculos, dejando caer el peso del tronco para aumentar la presión. Para finalizar, aprieta los pies con ambas manos.

Masaje con el codo en los pies

Puedes terminar la rutina con un ejercicio con pelota. Deja caer el peso del cuerpo sobre el pie que pisa la pelota e incide con movimientos lentos sobre las zonas dolorosas.

5 ejercicios para descansar tus pies

Relajación cotidiana

5 ejercicios para descansar tus pies

2. Para relajar la columna

La zona refleja de la columna vertebral discurre por el lado interno de cada pie, desde el talón hasta el extremo del dedo gordo (donde se encuentran virtualmente las vértebras cervicales). Es frecuente que al presionar sobre esta zona responda con dolor. Volvemos a trabajar punto por punto, haciendo un masaje en rotación.

Con el pulgar, presiona buscando sentir el hueso y masajea allí. Ve subiendo, poniendo más atención e intención en los puntos más molestos (será más de uno). Al relajar la musculatura, este masaje es capaz de aliviar los dolores a la altura de las vértebras lumbares, dorsales o cervicales sin tocar las zonas afectadas.

Masaje en los pies para la columna

3. Relajar la rodilla, la cadera y las piernas pesadas

Aplícate un masaje con el talón de un pie sobre el empeine del otro. Ve de un pie al otro alternativamente, así activarás la zona reflexológica del talón y el empeine.

Relajar la rodilla cuadrado

Al masajear la espinilla conseguirás relajar los tobillos y los pies. Realiza el masaje con el talón desnudo del otro pie, aplicando bastante fuerza. Lo puedes hacer sentado o bien tumbado en el suelo.

Masaje para relajar la espinilla

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