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Actividad y descanso

Otra razón para hacer ejercicio: regula tu reloj corporal

Deja que decida tu cuerpo, pero no dejes de moverte. Si haces ejercicio cuando te lo pide, tu cuerpo sabrá cuándo moverse y cuándo descansar. Hazle caso.

Los latidos del corazón, las hormonas, el hambre, el estado de alerta, la fatiga y otras funciones corporales se mueven en ciclos regulares, denominados circadianos porque siguen un patrón cercano a las 24 horas.

Este patrón parece seguirlo también la actividad física, según dos estudios hechos con ratones y publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences. Pero en el último se sugiere además que el ejercicio condiciona el reloj interno de manera más decisiva que la edad.

Tus relojes corporales saben cuándo debes moverte o estarte quieto

Según los investigadores, al hacer ejercicio favorecemos que los los relojes corporales puedan decidir cuando debemos movernos y cuándo permanecer quietos para satisfacer las necesidades del organismo.

Con el paso de los años y la reducción de la actividad física, la "memoria" de esos patrones se pierde y la actividad de los relojes biológicos corporales se vuelve más azarosa, según uno de los autores de las investigaciones, el doctor A.J.L. Scheer, del Women’s Hospital de la Harvard Medical School de Boston (Estados Unidos).

El ejercicio permite la autorregulación

Los estudios probaron que los ratones jóvenes – y los jóvenes humanos– desarrollan a lo largo del día picos y valles de actividad, con demarcaciones claras entre los movimientos asociados al día y la noche.

Esa regularidad la mantienen los ratones viejos que tienen una rueda giratoria en su jaula. Pero desaparece cuando se les quita la rueda y los ratones no hacen ejercicio.

Los autores concluyen que, sin actividad, los ratones pierden eficacia para juzgar cuándo y cuánto más deben estar en movimiento y cuándo deberían permanecer en reposo. Una razón más para hacer ejercicio físico durante toda la vida.

Si tienes el impulso de levantarte de la silla, hazlo

Los estudios también nos enseñan que debemos escuchar con atención los mensajes del cuerpo. Si llevamos un tiempo sentados y sentimos la necesidad de levantarnos y movernos, deberíamos hacerlo, porque esta necesidad surge de nuestra regulación interna.

Si no lo hacemos, los relojes biológicos que rigen la actividad y el desacanso acabarán por desajustarse y el bienestar del organismo entero se resentirá.

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