Paseo por la playa

Descálzate en la arena y estimula tus pies

El contacto del pie con el suelo lo vuelve flexible y estimula sus puntos reflejos. Estos son solo un par de beneficios que procura un placentero paseo a la orilla del mar.

Los zapatos protegen a los pies de los suelos irregulares, la humedad, el frío o el calor pero al aislarnos del terreno que pisamos también nos privan del contacto directo con la tierra. Por ello, cuando las condiciones lo favorecen, sobre hierba o sobre arena, es bueno descalzarse y sentir el cosquilleo del roce en la piel, notar cómo la planta del pie toca la tierra y cómo esta última nos sostiene por efecto de la ley de la gravedad.

Llevar la conciencia a nuestros pies y a sus puntos de apoyo puede resultar muy placentero y devolvernos a la realidad del cuerpo que habitamos y que a menudo olvidamos por un exceso de actividad mental.

Deja huella... y elimina electricidad estática

Caminar, y sobre todo correr, descalzo por la arena de una playa resulta especialmente beneficioso porque permite una correcta amortiguación del pie (es la arena la que se adapta a la forma de los pies, como se ve en las huellas que dejan).

A la vez, los paseos descalzos contribuyen a eliminar la electricidad estática que se acumula durante las horas pasadas frente al ordenador o pisando moqueta.

El agua fresca, si se camina a la orilla del mar, ejerce un efecto vasoconstrictor que estimula el retorno venoso y refresca en las horas de calor. Por otra parte, la piel absorbe las sales del mar cargadas de minerales benéficos.

Artículo relacionado

Earthing Pies Descalzos

¡Quítate los zapatos! Earthing: la salud de andar descalzos

A las personas que tienen los pies planos les convienen las orillas con pequeñas piedras, ya que fortalecen y masajean los pies, además de otorgarles flexibilidad.

Como los pies albergan puntos de reflejoterapia, las zonas que se perciban sensibles o dolorosas establecerán un contacto con los órganos con los que están relacionadas para regular su actividad.

Cómo dar buenos pasos por la playa

El pie debe apoyarse como un trípode formado por el primer metatarsiano (el hueso donde nace el dedo gordo), el quinto metatarsiano (donde nace el dedo pequeño) y el centro del talón.

Hay que ser consciente de estos tres puntos de apoyo y mantener una marcha equilibrada, sin arrastrar los pies y tocando primero con el talón, luego con el antepié y finalmente con la punta de los dedos.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?