Ejercicio como terapia

Hacer ejercicio para tratar y prevenir el cáncer

El ejercicio está tan indicado para prevenir el cáncer como lo está para cuidar el corazón. Y no solo eso, también es beneficioso en caso de sufrir la enfermedad.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

A la larga de beneficios que produce el ejercicio físico hay que añadir que es una ayuda en la lucha contra el cáncer y también en la prevención de esta grave enfermedad.

Según un estudio publicado en la revista elige, el ejercicio físico hace que las células T (un tipo de glóbulos blancos que forman parte de nuestro sistema defensivo) sean más eficaces al atacar las células cancerosas.

Los investigadores dicen que el hallazgo arroja luz sobre cómo el estilo de vida influye sobre la inmunidad y esperan que sirva para desarrollar nuevos tratamientos inmunoterapéuticos.

La capacidad de las células T para identificar y eliminar las células cancerosas es esencial para evitar el crecimiento de tumores y es una de las bases de los tratamientos de inmunoterapia actuales.

El ejercicio aumenta la eficacia de la inmunidad frente al cáncer

El ejercicio podría mejorar el resultado de estos tratamientos al aumentar la activación del sistema inmunológico, haciendo que las células que combaten los tumores sean más efectivas.

Si sufres cáncer o conoces a alguien que esté atravesando la enfermedad, resulta recomendable hablar con el oncólogo para establecer la pauta de ejercicio más adecuada al caso personal.

El estudio, dirigido por el doctor Randall S. Johnson, del Instituto Karolinska (Sueca), uno de los centros de investigación médica más avanzados del mundo, concluye que los metabolitos producidos por los músculos, como el lactado de sodio y que alcanzan el plasma sanguíneo mejoran la eficacia de las células inmunitarias T y CD8, que son capaces de reducir el crecimiento de los tumores.

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El estudio se ha realizado con ratones de laboratorio y con personas, que pedalearon en bicicletas durante 30 minutos.

Los autores del estudio recuerdan que la actividad física afecta de una manera u otra a todos los tejidos corporals. Investigaciones anteriores ya habían demostrado que la práctica de ejercicio físico podía reducir el riesgo de bastantes tipos de cáncer.

Además del efecto del ejercicio sobre la inmunidad a través de los metabolitos generados en los músculos, se ha demostrado que el ejercicio reduce la inflamación sistémica, aumenta el número de células inmunes circulantes y mejora la respuesta a la vacunación.

¿Qué tipo de ejercicio es más beneficioso para prevenir el cáncer?

La doctora Kathryn Schmitz, del Departamento de Ciencias de Salud Pública en la Facultad de Medicina de Penn State, señala que si en el pasado los médicos aconsejaban a los pacientes de cáncer que descansaran y evitaran la actividad física, hoy deben hacer todo lo contrario.

Schmitz asegura que se puede “dosificar” el ejercicio con precisión, tal como se hace con los fármacos, para abordar las diferentes situaciones de los pacientes.

  • 30 minutos de ejercicio aeróbico (correr, nadar, ir en bicicleta) tres veces por semana son suficientes para mejorar la ansiedad, la depresión, el cansancio, la calidad de vida y el funcionamiento físico en general.
  • También es beneficioso hacer ejercicio de resistencia (pesas, máquinas, gomas, etc) dos veces por semana.

El ejercicio aumenta las probabilidades de supervivencia de las personas con cáncer. Esto es algo probado en el caso de los cáncer de mama, colon y próstata, pero se recomienda a todos los pacientes que sigan las mismas pautas de ejercicio beneficiosas para las personas sanas:

  • 150 a 300 minutos a la semana de actividad de intensidad moderada o 75 a 150 minutos por semana de actividad de intensidad vigorosa.

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Por supuesto, los ejercicios se deben adaptar a las preferencias y al estado de cada paciente.

El ejercicio no solo mejora la eficacia del sistema inmunitario sino que puede reducir los efectos secundarios del tratamiento oncológico.

Schmitz cree que tanto los médicos como el público general deberían ser tan conscientes de los beneficios del ejercicio en relación con el cáncer como ya lo son sobre sus ventajas para el corazón o el peso.

Referencias científicas:

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