Activa tu cuerpo

¡Muévete! Tanta silla te está matando

Gema Salgado

La inactividad física domina nuestras vidas: pasamos entre nueve y diez horas al día sentados. El sedentarismo se compara ya al tabaquismo.

El cuerpo humano está pensado para moverse. Tenemos más de 360 articulaciones y unos 700 músculos esqueléticos que nos permiten un movimiento fácil y fluido. Tenemos una estructura física única que nos hace capaces de ponernos de pie contra la fuerza de la gravedad.

La sangre depende de nuestro movimiento para circular correctamente y nuestras células nerviosas se benefician de la actividad.

Actívate para ganar salud física y psicológica

El movimiento ha estado presente en todas nuestras labores y retos cotidianos necesarios para la supervivencia desde nuestros orígenes, pero los modos de vida de la sociedad tecnológica y acomodada nos han sumergido en unos hábitos sedentarios que pueden ser nuestra tumba.

Deja atrás la vida sedentaria

Si repasamos la vida de cualquier persona en nuestra sociedad vemos que, tras salir del hospital donde la madre ha dado a luz, al niño se le traslada en una sillita o en el coche, da sus primeros pasos con un andador y come sentado en una trona. Y cuando tiene edad de ir a la escuela, se le obliga a pasar largas horas pegado a una silla y a una mesa para desempeñar las actividades escolares.

Este modo de vida seguirá de adulto en el puesto de trabajo, especialmente si trabajas en una oficina, pasas largas horas delante de un ordenador y tu ocio consiste en ponerte delante de una pantalla.

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Si tenemos en cuenta que normalmente nos desplazamos en coche o transporte público hasta el lugar de trabajo, que con una llamada pueden servirnos comida a domicilio o que podemos hacer compras por internet sin tener que movernos de la silla, nuestras posibilidades de movimiento cada vez son menores.

Durante la infancia y la adolescencia, además, el exceso de tareas escolares propio de los actuales sistemas educativos reduce el tiempo para el deporte o el movimiento generado por el juego que generaciones anteriores sí realizaban.

Los cuerpos y las mentes de los niños están atados al asiento. Eso sin contar el tiempo que se pasan, y nos pasamos, sentados mirando el móvil.

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Vivimos en la sociedad de la inmovilidad

Hoy solo pasamos un tercio de nuestro tiempo sobre nuestros pies, lo que ha hecho sonar la alarma a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ya ha identificado la inactividad física como la cuarta causa de muerte en el planeta, incluso por delante de la obesidad, y los expertos no paran de hablar de los daños de la falta de movimiento en libros, programas de televisión o conferencias, apoyados por estudios médicos publicados en prestigiosas revistas científicas.

Todos comparan el sedentarismo con una bomba de relojería capaz de provocar, aparte de obesidad, enfermedades del corazón, diabetes, cánceres como el de colon y endometrio, problemas musculares y de espalda, trombosis venosa profunda, huesos frágiles, depresión y demencia.

Un problema similar al del tabaco en la década de los ochenta, cuando todos sabían que era nocivo para la salud pero no se daban cuenta del alcance que realmente tenían sus efectos.

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Muévete, ¡haz ejercicio!

Según la OMS, un adulto debe realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana o 30 minutos en al menos 5 días. Un estudio reciente aparecido en The Lancet halló que el impacto sobre la salud de una jornada laboral de ocho horas frente a un ordenador o en un coche puede ser aliviado por actividades como el ciclismo, a velocidades de más de 16 km/hora, o caminar rápidamente a 5,6 km/hora durante más de 60 minutos cada día.

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Muchos problemas de salud se gestan en la silla

El verdadero problema de permanecer sentados es hacerlo durante muchas horas, día tras día y en la misma posición, un hábito que nos enferma de diferentes formas. Veamos cómo.

Sentarse ante la mesa de trabajo con la espalda curvada y los hombros caídos, como lo hacemos comúnmente, presiona de forma desigual la columna.

Con el tiempo, esta postura desgasta los discos vertebrales, sobrecarga algunos ligamentos y articulaciones, y presiona los músculos, que se estiran para adaptarse a la posición curvada de la espalda.

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Trabaja un poco de pie, hazlo por tu espalda

El escaso movimiento de los músculos abdominales y mantener apretados los músculos de la espalda provoca hiperlordosis, una exageración del arco vertebral.

Sentarse durante horas presiona y oprime los músculos, los nervios, las arterias y las venas que forman las capas de tejido blando de los glúteos y las piernas, y los deja flácidos, lo cual puede dañar nuestra estabilidad y la capacidad de caminar con paso firme.

En las zonas más comprimidas, los nervios, las arterias y las venas pueden bloquearse, limitar las señales nerviosas y reducir el flujo de sangre. Esto puede provocar adormecimiento en las extremidades, hinchazón, varices y hasta trombosis venosa profunda.

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Protege tus huesos

La rigidez de los músculos y las articulaciones nos hace perder flexibilidad y merma los movimientos. Por otra parte, nuestros huesos, mientras nos mantenemos en movimiento, se ensanchan y fortalecen para facilitar la actividad, pero cuando estamos inactivos durante horas se debilitan. Pueden aparecer entonces problemas como la osteoporosis.

Perder la capacidad quemagrasas

Sentarse durante largos periodos de tiempo tiene otro efecto ligado a la obesidad y sus enfermedades derivadas: desactiva la lipoproteína lipasa, una enzima especial de las paredes de los capilares sanguíneos que descompone las grasas en la sangre.

Cuando nos sentamos no quemamos las grasas ni las calorías tan bien como cuando nos movemos, con lo cual ganamos peso. Puede, incluso, que se nos disparen los índices de colesterol o que nos sobrevenga una diabetes.

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Aumenta la probabilidad de algunos cánceres

Permanecer largas horas sentados ralentiza el proceso digestivo y alarga la exposición a posibles carcinógenos en el tubo digestivo. Esto da pie en mayor medida al cáncer de colon, por ejemplo, como han demostrado diferentes estudios realizados.

Además, la mayor concentración de hormonas como la insulina y el estrógeno, así como determinados factores de crecimiento, inciden entre otras cosas en un mayor riesgo de aparición de cáncer de endometrio en la mujer.

Por otra parte, no realizar actividad física aumenta la inflamación.

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Previene la depresión

A nivel cerebral, a pesar de que en la actualidad se entiende que el trabajo intelectual o la concentración se gana en posición tranquila y sentado ante una mesa, en realidad estar sentados largas horas reduce el flujo sanguíneo y la cantidad de oxígeno que entra en el torrente sanguíneo desde los pulmones, especialmente si en vez de estar sentados con la columna recta lo hacemos encorvados.

Moverse estimula el bombeo de la sangre y el oxígeno a través del cerebro, lo que libera endorfinas, sustancias químicas que influyen en el buen estado de ánimo y en la concentración.

Al pasar mucho tiempo sentados, la función cerebral decae y la concentración y el ánimo también. Sobreviene con más facilidad la depresión.

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