Entrevista

¿Prestas atención a tu suelo pélvico?

Or Haleluiya y Álex Monasterio

La fisioterapeuta Silvia Soriano explica cómo cuidando esta "hamaca muscular" podemos evitar incontinencias, prolapsos y hasta dolores de espalda.

Silvia Soriano es fisioterapeuta con un máster en Osteopatía. Actualmente coordinada el máster de Osteopatía Visceral de la Universidad Autónoma de Barcelona y dirige la Clínica Osteopatía Egara. Como experta en esta estructura muscular a menudo olvidada, nos expone en esta entrevista todo lo que es importante saber.

El suelo pélvico evita la incontinencia y los prolapsos

–¿Qué es el suelo pélvico?

–Es un conjunto de estructuras musculares, faciales y de ligamentos, que cierran inferiormente la pelvis a modo de "hamaca muscular". Cumple una función de esfínter y de estabilización. Está dividido en dos planos: el profundo, que realiza el sostén visceral, y el superficial, encargado de la continencia o cierre de esfínteres.

–¿Qué tipo de alteraciones suelen afectarlo?

–Las alteraciones clásicas son la incontinencia y los prolapsos.

La incontinencia es la pérdida de control en los esfínteres y se clasifica en diferentes tipos: las incontinencias de esfuerzo, vinculadas a la realización de un esfuerzo como el deporte, la tos o un estornudo; las incontinencias de emergencia, dada la necesidad imperiosa de ir al baño y pérdida de contención urinaria; y las mixtas, donde hay una mezcla de ambas. También existen otras clases de incontinencia, como la fecal o la de gases.

Los prolapsos son la desubicación o caída de los órganos; usualmente de la vejiga, el útero e incluso el recto. Se debe a un fallo en la musculatura profunda estabilizadora o en el sistema fascial y ligamentario que sostiene estos órganos.

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Lo que ocurre en el suelo pélvico afecta a otras estructuras musculares

–Si el suelo pélvico no está tonificado, ¿cómo puede afectar al resto de estructuras musculares del cuerpo?

–Como el suelo pélvico interactúa con otras estructuras que conforman la pelvis ósea (se inserta en el hueso del pubis, las tuberosidades isquiáticas, el coxis y sacro) puede dar lugar a varias alteraciones:

• En relación a la columna vertebral, cualquier disfunción genera líneas de tensión que se reproducen y trasmiten a lo largo de su musculatura. O sea que cualquier disfunción en la mecánica inferior se traduce en tensiones mecánicas ascendentes.

• En relación a la musculatura pelvitrocantérea, puede afectar a la mecánica rotatoria de las caderas.

• En relación a la musculatura profunda abdominal, debido al trabajo en conjunto con los músculos transversos, oblicuos, al contraerse el suelo pélvico se realiza también una contracción en estas estructuras.

• En relación a los tabiques de la cavidad abdominal (el periné, el diafragma, la musculatura lumbar y de la pared abdominal), con los cuales trabaja en sinergia, si existe una falta de estabilidad o coordinación en alguno de estos tabiques, otro de ellos se verá afectado.

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Un problema en el suelo pélvico afecta a toda la columna vertebral

–¿Hasta dónde pueden afectar las alteraciones del suelo pélvico a la columna vertebral?

–Además de la conexión anatómica osteomuscular, también se establece una relación con estructuras ligamentosas y aponeuróticas de la columna. El ligamento de inserción posterior del suelo pélvico, ligamento anocoxígeo, está relacionado con la terminación de las meninge, que tapizan el conducto de la médula espinal y se extienden hasta la cavidad craneana. Así, las líneas de fuerza y tensiones se transmiten por toda la columna vertebral, ocasionando tensiones y asimetrías en su mecánica.

–¿Cómo una disfunción en el suelo pélvico puede influir en la musculatura de la cadera?

–La inserción del plano profundo del suelo pélvico se da en relación con los músculos pelvitrocantéreos, como el obturador interno. Esto hace que una disfunción, hipertonía o hipotonía pueda influir negativamente en la musculatura de la cadera. Como también descender y afectar al miembro inferior, ocasionando adaptaciones mecánicas. En conclusión, una alteración en el suelo pélvico puede generar cadenas lesionales ascendentes o descendentes.

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Y al revés… un latigazo cervical afecta al suelo pélvico

–¿Pueden otras lesiones, como el latigazo cervical, afectar al suelo pélvico?

–Por supuesto que sí, y el caso del latigazo cervical representa un muy buen ejemplo de ello. La tracción mecánica por este traumatismo a nivel cervical se transmite a los otros segmentos de la columna vertebral, incluido el lumbar, que se encuentra en relación directa con la inserción posterior del suelo pélvico. Y se debe tener en cuenta que la transmisión no solo se da por medio del sistema muscular o ligamentoso, sino también a través del sistema neuromeníngeo. Se generan incluso alteraciones en el sistema nervioso central y neurohormonal.

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Qué pasa después de un parto o cesárea

–¿Qué perjudica al suelo pélvico?

–En primer orden, se habla de los traumatismos obstétricos. Por ejemplo, el uso de fórceps y otros instrumentos para modificar la posición del bebé. También las episiotomías, que son pequeños cortes en el periné para aumentar la cavidad y mejorar el expulsivo en el momento del parto. En una cesárea, la incisión suprapúbica que atraviesa la piel, la musculatura y el peritoneo no solo incide en la pared abdominal sino que también afecta a otra de las fascias de la cavidad. Aun más si la cicatriz se enfibrosa. La debilidad en esta zona se traduce en una hipertonía lumbar o en adaptaciones posturales debido al dolor. Estas pueden ocasionar la rectificación de la curvatura de la columna, que posiblemente degenere en discopatías, como hernias discales y protrusiones. Esto se ha de tratar desarrollando la elasticidad y reforzando la musculatura en el área donde fue realizada la incisión. Y se hace por medio de técnicas de fisioterapia y osteopatía, y del ejercicio físico.

–¿Qué recomiendas en estos casos?

–El embarazo es una condición fisiológica del organismo, no una afección o patología. Por lo tanto, hay que seguir con la vida cotidiana habitual y realizar actividades físicas, evitando las de impacto. A nivel diagnóstico, recomiendo revisar en qué estado se encuentra el suelo pélvico antes del embarazo, por si hay algún problema que abordar con tiempo y para aplicar técnicas terapéuticas que luego no serán aptas durante el embarazo. Durante la gestación se realiza un control y al final se hace la valoración posparto, muy improtante: se observa la tonicidad del suelo pélvico, la fuerza muscular, su hipertonía o hipotonía, si existe algún desgarro o episiotomía, etc.

–¿Qué profesionales realizan la valoración del suelo pélvico?

–Lo más frecuente es un ginecobstetra. No obstante, puede ser realizada por un fisioterapeuta osteópata. Claro, lo ideal será que el profesional esté especializado en el área. Si es un osteópata, es importante asegurarse de que posea como base una profesión sanitaria, como la medicina, la fisioterapia o la enfermería, y que luego haya realizado el máster en Osteopatía, porque entonces tendrá la preparación adecuada, con el conocimiento global del sistema, que le permitirá realizar un diagnóstico completo. Este trabajo evaluativo va acompañado de uno terapéutico, en el que encaja la práctica del yoga.

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El yoga ayuda al suelo pélvico

–¿Cómo puede ayudar el yoga?

–Mientras en otras prácticas suele ser una estructura olvidada, en el yoga existen posturas que involucran la contracción consciente de esta musculatura. Esto es muy beneficioso. Permite que se integre dentro de nuestro esquema corporal, algo importante para que nuestro sistema nervioso aprenda a realizar su contracción y la haga partícipe de actividades cotidianas. Pero no es una musculatura que deba contraerse de manera sostenida. Han de hacerse contracciones conscientes, espontáneas y breves (de entre 3 y 6 segundos).

Por eso es importante realizar una valoración personalizada y adecuar la práctica teniendo en cuenta si existe hipertonía o hipotonía de la musculatura, u otra característica biomecánica. Por ejemplo, si se observa una hipertonía, se ha de trabajar primero la elasticidad de esta estructura. Mientras que al abordar una hipotonía, el objetivo es fortalecerla.

Un Profesional de FisiomYoga posee la formación ideal para el abordaje terapéutico del suelo pélvico.

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