Tu fuente de vitalidad

Vivir con más energía: cuida tus mitocondrias

Dr. Tomás Álvaro

A veces no sabemos por qué nos sentimos cansados o por qué nos sentimos capaces de cualquier cosa. La clave está en las mitocondrias. ¡Cuídalas y rebosarás de energía!

Tu capacidad para moverte y para pensar, todo lo que haces requiere un aporte de energía. Esta energía se produce en las mitocondrias, unas organelas ubicadas en el interior de cada célula, que actúan como verdaderas centrales eléctricas capaces de fabricarla para que el cuerpo y la mente funcionen correctamente y sin problemas.

Las mitocondrias son un milagro de la evolución, de la vida. Hace millones de años, cuando el oxígeno comenzó a aumentar en la atmósfera, se produjo una simbiosis entre una célula que no podía metabolizarlo y una bacteria que sí lo hacía. Esta bacteria es el origen de las mitocondrias, que se reproducen por su cuenta dentro de cada célula y tienen su propio ADN (ADN mitocondrial), diferente al ADN nuclear (sus 37 genes, por cierto, se heredan esencialmente de la madre).

Las mitocondrias son esenciales para tu vitalidad

En el funcionamiento del cuerpo las mitocondrias desempeñan un papel crucial, pues son las encargadas de transformar los nutrientes de los alimentos en energía en forma de ATP (trifosfato de adenosina), molécula que se conoce como "la moneda energética" del organismo.

Para esta transformación es imprescindible la participación del oxígeno y son las mitocondrias las que tienen la capacidad de utilizarlo para quemar literalmente los nutrientes de forma controlada. Gracias a este proceso tenemos energía para abastecer las necesidades de todos los órganos, realizar todas las actividades que nos proponemos y sentirnos bien.

Mitocondrias sanas: una clave de la salud

Por eso, disponer de una buena cantidad de mitocondrias funcionalmente competentes es indispensable para gozar de salud física y mental. Los estudios realizados en los últimos años nos revelan que unas mitocondrias sanas contribuyen a la prevención del cáncer y las enfermedades neurodegenerativas, y retrasan el envejecimiento.

Sabemos que una de las diferencias más importante entre una célula normal y una célula tumoral es la forma en que respira, es decir, la manera en que genera energía. Lo descubrió Otto Warburg en 1920, cuando demostró que el daño en las mitocondrias se relacionaba con la aparición de cáncer. Hoy sabemos que las mitocondrias no solo producen energía en condiciones normales, sino que, además, indican a las células cuándo reproducirse y cuándo morir.

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Un posible origen del cansancio

Un mal funcionamiento de las mitocondrias se aprecia en síntomas como el cansancio. A nivel celular, los científicos están investigando la relación entre el funcionamiento de las mitocondrias, encargadas de producir energía en cada célula de nuestro cuerpo, y nuestra sensación de cansancio o de vitalidad.

Los estudios del doctor Robert Naviaux, de la Universidad de California en San Diego, indican que trastornos como el síndrome de fatiga crónica y la esclerosis múltiple pueden ser desencadenados por infecciones o traumas físicos o psíquicos que actúan como estresores sobre las mitocondrias y provocan que entren en modo de "ahorro energético".

La forma de evitar este "letargo mitocondrial" es no mantener la producción excesiva y sostenida de adrenalina, cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés y, por otra parte, proporcionarles los nutrientes, la actividad y el descanso que necesitan.

Las mitocondrias son importantes en la salud mental

La actividad cerebral depende de la función mitocondrial. Los estudios científicos están descubriendo cómo la ansiedad, el estrés crónico, la migraña, el autismo, la depresión, la demencia o el Parkinson pueden asociarse con una serie de alteraciones mitocondriales.

Por ejemplo, en estudios con animales se ha comprobado que una reducción en la producción de energía por parte de las mitocondrias se corresponde con síntomas de depresión y ansiedad.

Algunos trastornos neurodegenerativos, como las enfermedades de Parkinson y de Huntington o la esclerosis lateral amiotrófica –la enfermedad del científico Stephen Hawking– son causados, al menos en ocasiones, por mutaciones mitocondriales que provocan exceso de oxidación y acumulación de proteínas que entorpecen el funcionamiento de las neuronas.

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Esquizofrenia, depresión, epilepsia y autismo

Enfermedades como la esquizofrenia, la depresión mayor o el trastorno bipolar pueden tener su origen en alteraciones del ADN mitocondrial. La investigadora Helena Torrell, del Institut Pere Mata de la Universidad Rovira i Virgili (Reus, Tarragona), descubrió estas alteraciones genéticas mitocondriales en el tejido cerebral de pacientes psiquiátricos.

Algunos casos de epilepsia y autismo pueden explicarse por alteraciones del metabolismo bioenergético y oxidativo causadas por cambios en la expresión de genes del ADN mitocondrial, según explica el doctor Juan José García Peñas en un artículo publicado en la Revista de Neurología.

La información disponible va dibujando un panorama en el que las mitocondrias determinan el funcionamiento correcto de los principales sistemas fisiológicos, incluido el cerebro.

Los investigadores Peter Kramer y Paola Bressan, de la Universidad de Padova (Italia), aseguran que, aunque desconocemos todos los mecanismos relacionados con las enfermedades mentales, sabemos qué hace falta para mantener las mitocondrias saludables: "ejercicio físico, suficiente sueño, una dieta nutritiva y actividades relajantes como el yoga o la meditación".

Evita los enemigos de las mitocondrias

Nos interesa mantener unas mitocondrias sanas. Para ello debemos evitar ciertos factores que pueden inducir el fallo mitocondrial:

  • Virus
  • Bacterias
  • Alcohol
  • Tabaco
  • Fármacos innecesarios
  • Radiaciones y otros contaminantes ambientales
  • Estrés crónico

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Todos estos agentes producen alteraciones en las mitocondrias que propician procesos tumorales, enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico, disfunciones del sistema inmunitario, alteraciones de la salud mental, fatiga, autismo o depresión.

Además de evitar estos factores, podemos proteger las mitocondrias de los radicales libres que son generados por su propio funcionamiento. Podemos hacerlo con un estilo de vida adecuado y una alimentación nutritiva y antioxidante que contrarreste los efectos negativos de los radicales libres. De esta manera mantendremos niveles elevados de energía, bienestar y salud.

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