Estamos incubando las futuras bacterias resistentes a todos los medicamentos

Las plantas de tratamiento de agua, los ríos, lagos y aguas subterráneas de Asia son los lugares donde problamente aparecerán bacterias que no se podrán tratar con los medicamentos habituales.

Sanitaria con cápsulas en la mano
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La presencia de residuos de antibióticos en las aguas de los países emergentes plantean un gran desafío. En India, China y muchos otros países de la zona el uso de antibióticos es tan indiscriminado que existe un gran riesgo potencial de que aparezcan bacterias resistentes a los tratamientos.

Las incubadoras de estas bacterias son las plantas de tratamiento de aguas residuales que reciben los residuos de los fármacos, pero no los separan eficazmente y los vierten en la naturaleza. En los países del pacífico occidental y el sudeste asiático, entre el 80 y el 90 % de las aguas residuales ingresan a los cuerpos de agua sin tratar.

Thomas Van Boeckel, profesor de geografía de la salud en la Universidad de Goteborg (Suecia) explica que se produce una concentración selectiva de antibióticos y que si aparece una bacteria resistente en China o la India, se extenderá a Europa y todo el mundo.

La resistencia a los antibióticos es una de las causas más frecuentes de muerte

Los antibióticos llegan a los ríos, lagos, mares y aguas subterráneas a partir de los desechos de los hospitales, las empresas farmacéuticas y las aguas residuales de las poblaciones, que recogen la orina y las heces de seres humanos y animales tratados con antibióticos.

China e India se encuentran entre los mayores productores y consumidores de antibióticos del mundo. Sin embargo, la resistencia a tales fármacos es ahora una de las principales causas de muerte en todo el mundo.

Con más residuos de antibióticos en el medio ambiente, aumenta el riesgo de aparición de otros patógenos resistentes. Las bacterias de diferentes especies pueden transmitirse mecanismos de resistencia entre sí, y los patógenos resistentes que aparecen en el medio ambiente pueden llegar a humanos y animales. Esto puede aumentar el número de casos en los que las infecciones ya no pueden tratarse con éxito.

En Asia, muchas personas usan el agua de los ríos y lagos directamente para lavarse y como agua potable, lo que aumenta el riesgo de infección con una de estas bacterias resistentes, explican los investigadores dirigidos por Nada Hanna, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia).

El equipo evaluó 240 análisis de la situación en países asiáticos. Además, utilizaron un método especial para determinar dónde la concentración de antibióticos puede ser tan alta que probablemente contribuya al desarrollo de resistencia a los antibióticos.

Alto riesgo en las plantas de tratamiento de aguas

Los valores fueron medidos en aguas residuales, entradas y salidas de plantas de tratamiento y en aguas receptoras. La conclusión es que las plantas de tratamiento son puntos críticos para el desarrollo de resistencias a los antibióticos en estas regiones.

Según el grupo de investigación, el mayor riesgo de desarrollar resistencia en el agua del grifo o potable fue para el antibiótico ciprofloxacino en China y otros países de la región del Pacífico occidental. El ciprofloxacino es un antibiótico de amplio espectro que se puede usar contra numerosas bacterias, pero debe usarse con precaución por sus efectos secundarios potencialmente graves.

Según los resultados de la revisión, se detectaron un total de 92 antibióticos humanos y veterinarios diferentes en cuerpos de agua en los países de la región del Pacífico Occidental y 45 en países del Sudeste Asiático.

La mano ancha con los antibióticos es un problema

Evitar el consumo innecesario de antibióticos es importante para evitar la propagación de resistencias, pero los estudios han demostrado repetidamente que la prescripción de antibióticos suele ser más laxa de lo que debería ser, especialmente en los países emergentes.

En 2019 se podían comprar antibióticos sin receta en el 80% de las faramacias de China, según una encuesta presentada en la revista Antimicrobial Resistance and Infection Control.

La OMS estima que 1,3 millones de personas mueren ahora cada año porque los antibióticos no son eficaces contra sus infecciones. La autoridad sanitaria de la Unión Europea, informó a fines de 2022 que más de 35.000 personas mueren cada año en el Espacio Económico Europeo debido a la resistencia a los antibióticos.

Según datos del Ministerio de Sanidad, en España mueren cada año 4.000 personas por patógenos multirresistentes, es decir, aquellos que son resistentes a varios antibióticos al mismo tiempo.

¿Qué caracteriza la resistencia a los antibióticos?

Los expertos hablan de resistencia cuando los pacientes no reaccionan a un antibiótico, es decir, cuando el antibiótico no destruye las bacterias que causan la enfermedad. Los patógenos se denominan multirresistentes, contra los cuales varios o todos los antibióticos disponibles ya no son efectivos.

En la revista Science Translational Medicine, Michael Cook y Gerard Wright, de la Universidad McMaster de Canadá, han advertido sobre una inminente "era posterior a los antibióticos". Según estos autores, algunas infecciones que solían curarse de forma rutinaria con medicamentos descubiertos en el siglo XX, ya no podrán tratarse en el futuro.

Referencia científica:

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