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Los hábitos saludables que más reducen el riesgo de cáncer

La herencia genética pero también la forma de respirar, comer, sentir y moverse influyen en la aparición del cáncer. Estos hábitos reducen el riesgo de padecerlo.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El cáncer es la causa más frecuente de muerte prematura y evitable en la Unión Europea. Constituye un problema notable de salud pública.

Para hacerle frente se promulgó el Código Europeo Contra el Cáncer, una lista de recomendaciones que pueden, en numerosos casos, reducir la incidencia del cáncer y también la mortalidad asociada a él, además de mejorar la salud en general.

  • El primer consejo es no fumar. Si se es fumador, dejar de fumar lo antes posible y no fumar en presencia de otras personas. Si no se fuma, no probar el tabaco.
  • En segundo lugar, si se bebe alcohol, ya sea cerveza, vino o licores, moderar su consumo.
  • Resulta recomendable también aumentar el consumo diario de verduras y frutas frescas, y comer a menudo cereales con un alto contenido de fibra.
  • Evitar, asimismo, el exceso de peso, hacer más ejercicio físico y limitar el consumo de alimentos ricos en grasas.
  • Además, evitar las exposiciones prolongadas al sol y las quemaduras solares, especialmente durante la infancia.
  • La última recomendación básica es respetar estrictamente las normas destinadas a evitar cualquier tipo de exposición a sustancias consideradas cancerígenas y cumplir todas las instrucciones de salud y seguridad en relación con las sustancias que pueden provocar cáncer.

¿Podemos luchar contra la genética?

Muchas veces se pregunta sobre la influencia del factor genético para desarrollar un cáncer. ¿Por qué aparece más en algunas familias? ¿Hasta qué punto es importante?

En algunos tipos de tumor, y sobre todo cuando se presenta a edades muy tempranas, la herencia genética parece determinante.

Existen oncogenes capaces de producir cáncer. Pero el cuerpo posee también genes supresores. Es decir, desde un punto de vista genético puede, potencialmente, desarrollar un cáncer pero también suprimirlo. La activación de un mecanismo u otro depende en buena medida del modo de vida y el entorno.

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Hoy se denomina oncogen a un gen que, como consecuencia de una alteración en su código, codifica una proteína capaz de desencadenar una transformación maligna, como los oncogenes RAS, que codifican la p.21-ras (proteína de PM 21000).

En contrapartida, también existen los genes de factores supresores. Se los conoce con el nombre de antioncogenes y ejercen una acción supresora de la proliferación.

Cuando se trata bien al cuerpo y se le libera de toxinas alimentarias y ambientales tiene más posibilidades de que se estimulen estos factores de protección ante el tumor.

Cómo reducir el riesgo de cáncer

La medicina naturista ha resaltado la importancia que tienen la dieta, los factores psicológicos y los problemas del medio ambiente tanto antes como después del diagnóstico de cáncer, acompañando a tratamientos convencionales.

En 1997 se publicó Alimentación, Nutrición y Prevención del Cáncer: una perspectiva global, considerado el estudio más exhaustivo sobre la relación entre la dieta y el riesgo de padecer cáncer.

Su conclusión principal es que una alimentación rica en vegetales y frutas, el ejercicio físico regular y mantener un peso saludable previenen entre un 30 y un 40% el número de casos de cáncer en todo el mundo. El efecto es parecido al de dejar de fumar.

En la actualidad nuevos estudios ponen de manifiesto la relación entre la alimentación, el ejercicio y el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

Se sabe que la fibra protege del cáncer de colon y la soja, del de mama, por ejemplo. También que los alimentos con antioxidantes (té verde, coles, soja, granada, uva, jugo de remolacha, cebolla, ajo o seta shiitake) ejercen una acción anticancerígena en el organismo, como también algunas plantas, especialmente la uña de gato.

En ocasiones se ha dicho que existe una personalidad que predispone al cáncer. Se suele asociar a personas resignadas, sumisas y que renuncian a la expresión y satisfacción de las propias necesidades en favor de los demás.

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Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, en su libro La enfermedad como camino, comparan el desarrollo del cáncer con la conducta humana. Su teoría es que tanto la célula cancerosa como el ser humano no respetan el medio ambiente, únicamente se aprovechan de él.

Consideran que no solo la actitud del enfermo de cáncer ha de cambiar, para que sea capaz de respetar el medio ambiente sino toda la comunidad humana, que ha de ser capaz de convivir en armonía con el medio ambiente sin explotarlo más allá de ciertos límites.

La exposición a agentes cancerígenos, sobre todo de la madre, se relaciona con entre el 85 y el 96% de los cánceres pediátricos. La población pediátrica (fetal, infantil y juvenil) es especialmente vulnerable a los contaminantes potencialmente cancerígenos.

Es importante conocer estos factores medioambientales pero sobre todo diseñar estrategias para prevenir el contacto con las embarazadas y los niños.

En este sentido, la unidad de pediatría del Hospital Infantil Universitario La Fe de Valencia es puntera en el estudio de la relación entre el medio ambiente y las enfermedades pediátricas.

El cáncer, que se detecta como un tumor en un lugar determinado del cuerpo, es la expresión visible de una alteración general del metabolismo celular que se ha ido gestando desde largo tiempo atrás.

Los mejores aliados en la prevención del cáncer

Para la medicina naturista, prevenir el cáncer es una tarea global y a largo plazo que implica cuidar el organismo desde múltiples puntos de vista. Estos son los principales hábitos físicos, dietéticos y emocionales que propone.

  • Hábitos sanos. En muchas ocasiones el cáncer aparece como consecuencia de un estímulo continuado. Por ejemplo: cáncer de piel por la acción del sol. A menudo ese estímulo es artificial: cáncer de pulmón por la nicotina y el alquitrán, de vejiga por las anilinas, de escroto por el hollín... Aunque algunas personas lo toleran mejor, es necesario evitar el tabaco.
  • Alimentos naturales.
    • Los alimentos llegan desnaturalizados a la mesa, a menudo envasados y con conservantes. Es importante que lo que comemos tenga buena calidad y esté libre de plaguicidas.
    • Por otra parte, se ingieren alimentos demasiado ricos en proteínas y grasas para el escaso ejercicio físico que se realiza, lo que origina un exceso de ácidos en la sangre. Esto, unido al sedentarismo y el estreñimiento, favorece una intoxicación de los tejidos.
    • La dieta debe ser de tendencia vegetariana o incluir abundantes frutas y vegetales, ricas en sustancias que protegen del cáncer, y moderar los fritos.
    • Es importante masticar bien y en una atmósfera agradable.
    • En general, conviene evitar el azúcar refinado, el alcohol, el café, el exceso de sal y las conservas artificiales.
  • Ejercicio regular. Es bueno caminar y moverse, si puede ser al aire libre.
  • Pocos medicamentos. Mejor tomar la menor cantidad posible de medicamentos, incluidos los antitérmicos.
  • Descanso suficiente. Las horas de sueño perdidas no se recuperan jamás. Conviene, por tanto, dormir las suficientes. Es preferible acostarse temprano y levantarse pronto.
  • Relajación. En el plano psíquico, hay que saber relajarse, recogerse o meditar, dejando de lado las prisas y los problemas.

Qué hacer cuando el diagnóstico es cáncer

Las limitaciones de las terapias naturales a la hora de abordar el cáncer hacen aconsejable optar por una medicina integrada, que considere los inconvenientes de los tratamientos convencionales pero también sus ventajas.

  • Primero informarse. Acceder, si es posible, a los estudios sobre los tratamientos propuestos. La mejor terapia es la que ofrece la mayor supervivencia con la mejor calidad de vida. Eso lo tiene que determinar el propio enfermo.
  • ¡Cuidado con quienes prometen la curación a toda costa. En general, cualquier médico coherente se ofrecerá a tratar al paciente lo mejor posible, pero no "venderá" la curación.
  • La cirugía es un tratamiento eficaz contra el cáncer pero para la oncología moderna rara vez es necesario mutilar un miembro o un órgano si el tumor es pequeño y en ningún caso si es muy grande.

Hacia el año 400 a. C, Hipócrates dijo: "Es mejor no realizar tratamiento alguno frente a un cáncer oculto, ya que su extirpación producirá la muerte rápida del paciente, mientras que si no recibe agresión alguna, el enfermo vivirá largo tiempo."

  • La quimioterapia es un conjunto de medicamentos tóxicos que a través de la sangre llegan a las células tumorales y las destruyen. Actúa también sobre las células normales pero estas tienen intactos sus mecanismos para reparar el daño en el ADN. La quimioterapia puede asustar pero la alternativa a no recibirla puede ser el crecimiento inexorable del tumor, con todo su cuadro de síntomas y sufrimiento.
  • La radioterapia. La precisión del escáner o la PET-TAC para dibujar tumores y la posibilidad de modular la intensidad de las dosis han aumentado las curaciones y dejan menos secuelas.

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La opinión del enfermo

La medicina debería objetivar la información no para el consumo sino para humanizar la medicina. Es importante medir la objetividad del médico pero también tener en cuenta la opinión del paciente.

Es necesario admitir la conveniencia de optar por una medicina integrada. E igualmente importante respetar la opción del enfermo, que siempre es la mejor en ese momento.

Libros sobre cáncer y medicina natural

  • La curación del cáncer. Métodos naturales; M. Murray et al.. Ed. Robinbook
  • El cáncer se cura; Dr J. R. Gerrmá. Ed Planeta
  • La medicina natural en la lucha contra el cáncer; D. Beyersdorff. Ed. RBA-lntegral

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