7 situaciones en las que las hormonas de la mujer se desequilibran y cómo se nota

La mujer vive bajo la influencia de las hormonas desde la pubertad hasta la menopausia. Su desequilibrio puede afectarle tanto a nivel físico como mental.

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Desde que tiene lugar la primera regla hasta el cese de la misma, la vida de la mujer está marcada por cambios en los que participan de forma activa las hormonas.

Sin ir más lejos, son las responsables de tres situaciones exclusivas del sexo femenino: menstruación, embarazo y menopausia.

Además, y durante estos años, las fluctuaciones en sus niveles pueden causar alteraciones en la salud que, si bien en general son poco importantes, en algunas provocan desórdenes de cierta intensidad.

Los más comunes son el síndrome premenstrual y el dolor durante la menstruación, pero no son los únicos.

Entender por qué se producen es fundamental para conocerse mejor y aceptar la propia condición femenina, sin rechazar algunas de estas consecuencias.

Mantener una actitud serena y positiva, combinada con unos hábitos saludables, garantizará una travesía vital más plena y equilibrada.

Las tres hormonas que influyen en la mujer

Aunque estrógenos y progesterona son las hormonas femeninas por excelencia, la testosterona también desempeña un importante papel.

Los estrógenos

Los estrógenosnfluyen, entre otras cosas, en el crecimiento, textura y pigmentación de la piel y cabello; distribución de las grasas y su metabolismo; consistencia de los huesos, y deseo sexual; además, ejercen un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares e influyen en el comportamiento, incluso con cierto efecto antiestrés.

En exceso, pueden provocar desasosiego, insomnio, pérdida de memoria, retención de líquidos... mientras que una disminución puede acompañarse de irritabilidad, ansiedad, sofocos y a la larga osteoporosis, como ocurre en la menopausia.

La progesterona

Por su parte, la progesterona, además de influir en la temperatura corporal y el ciclo menstrual, es responsable del aumento del tamaño y de la sensibilidad de los senos durante la menstruación y los días posteriores.

Asimismo, estimula la retención moderada de agua y sal por parte del riñón y puede tener un ligero efecto depresivo en la segunda fase del ciclo menstrual.

La testosterona

Aunque la testosterona es una hormona típicamente masculina, también desempeña una influencia decisiva en el estímulo sexual de la mujer, pues se produce en dosis bajas en los ovarios y las glándulas adrenales.

Cuando disminuye su concentración (los días previos a la regla, después del parto o al llegar la menopausia) se produce una disminución de la libido o el deseo sexual.

1. La madurez sexual

Las hormonas femeninas están presentes al nacer pero durante la infancia pasan por una fase de reposo relativo.

No es hasta la llegada de la pubertad cuando se activan de nuevo para producir grandes cambios. Entonces, la pituitaria, glándula localizada en el cerebro, aumenta la secreción de la hormona folículo-estimulante, que a su vez estimula la producción de estrógenos por parte de los ovarios.

Las consecuencias: crecimiento de las mamas, desarrollo de los órganos genitales... y, más tarde, la primera menstruación.

La secreción de progesterona no se da hasta unos 8 o 10 meses después, al establecerse los ciclos ovulatorios.

Además, por la activación hormonal, se desarrolla la estructura ósea y el sistema muscular de la adolescencia, se acumula grasa, aparece el acné...

A partir de entonces se inicia la etapa fértil en la mujer: los ovarios producen las células femeninas de la reproducción (óvulos) y las hormonas sexuales femeninas.

Esta actividad es cíclica (cada 28 días) y prepara su organismo para una eventual gestación, lo que supone un aumento de las mamas y de la temperatura corporal, retención de líquidos, nerviosismo...

Al no ocurrir la gestación, aparece la regla y las modificaciones revierten. En caso de haber embarazo también se da un gran cambio hormonal para que el bebé pueda desarrollarse en el útero.

Con el tiempo, pasados los 45 años, los estímulos hormonales desaparecen. Los ovarios dejan de funcionar y no hay más posibilidades de embarazo. Se inicia un nuevo periodo: la menopausia.

2. Síndrome premenstrual

Los días antes de la regla el organismo femenino suele sufrir molestias físicas y psíquicas, como irritabilidad, depresión, ansiedad, insomnio, hinchazón abdominal, tensión nerviosa, estreñimiento, cansancio, dolor mamario...

Así hasta 150 síntomas, algunos de los cuales sufren cada mes el 95% de mujeres, si bien son más susceptibles las que están en la treintena y no han tenido hijos.

Su origen parece estar asociado con un aumento de los estrógenos sobre la progesterona, aunque también hay quien afirma que puede aparecer a raíz de un desequilibrio en la producción de serotonina (hormona que mejora el humor). Ésta aumenta con la combinación de azúcares y grasas, lo que explicaría la avidez por el chocolate.

Sin embargo, también influyen la dieta, factores genéticos y psicológicos. Y si los desencadenantes no están claros, tampoco se sabe a ciencia cierta por qué algunas mujeres los sufren y otras no, ni la razón de que a veces los síntomas sean tan intensos y otras apenas se den.

Incluso existe un 15% que presenta efectos premenstruales agradables: más creatividad o deseo.

Pero sea cual sea la causa, la medicina natural puede minimizar estos síntomas y hacer del periodo algo natural para la mujer, que puede recurrir a ciertos suplementos:

  • Sauzgatillo. Es un eficaz regulador hormonal; alivia la hinchazón y la hipersensibilidad de los pechos, la irritabilidad y la melancolía. Puede tomarse la decocción de sus frutos (tres veces al día) o en cápsulas (300 mg tres veces al día) durante los quince días previos al periodo.
  • Magnesio y calcio. Además del que proporciona la dieta, se sabe que un aporte diario a partes iguales (500 mg de cada) reduce la intensidad de los calambres y otros síntomas premenstruales si se toma una semana antes de la regla.
  • Vitamina B6. Mejora la capacidad cognitiva y reduce la tensión psíquica del SPM. También elimina los líquidos retenidos y eleva los niveles de progesterona del organismo. Tomar 200 mg al día es suficiente para beneficiarse de ella.
  • Aceite de onagra. Es rico en ácidos grasos omega-6, que ayudan a aliviar las molestias de los pechos y el dolor de cabeza. La dosis común es de 2 g al día (4 perlas de 50 mg) durante todo el mes.

Dieta y ejercicio para los días difíciles

Antes de la regla conviene moderar el consumo de grasas y dulces, bebidas estimulantes y alcohol, pues pueden favorecer la irritabilidad y el nerviosismo. Además, el alcohol prolonga el dolor menstrual.

Limitar la ingesta de sal y beber mucha agua es beneficioso para evitar la retención de líquidos propia de estos días. Tomar cereales, frutas y verduras ayudará a mantener un óptimo nivel de energía y reducir la sensación de fatiga y ansiedad que suele darse en los días previos a la regla.

El ejercicio suave y regular (pasear, bicicleta, nadar) mitiga el SPM al aumentar la concentración, ayudar a controlar el apetito y aliviar el insomnio. Además, aumenta el nivel de endorfinas, sustancias que alivian el dolor y producen bienestar

3. Dolor menstrual o dismenorrea

El ciclo menstrual se repite de forma cíclica e ininterrumpida durante años en la vida de una mujer. Es algo natural, pero no siempre se puede llevar de forma tan natural, pues son muchas las mujeres que padecen calambres y dolores de tipo cólico en la cavidad pélvica, sobre todo las primeras 24 horas.

Se denomina dismenorrea y la sufren más de la mitad de mujeres, si bien las fumadoras, las que tienen sobrepeso y las que tuvieron la primera regla antes de los 11 años son más propensas. La responsable es la elevada concentración de prostaglandina, hormona que produce contracciones y calambres en la matriz.

Aceptarse y relajarse

El estado emocional influye en el ciclo. En el caso de la dismenorrea, podría llegar a provocarla un exceso de estrés o tensiones psíquicas que afectan a la zona pélvica, contrayéndola.

También puede favorecerla una aversión al sexo o el rechazo inconsciente de la condición femenina y, por extensión, de la regla. Se trata, por tanto, de empezar por respetar y amar el propio cuerpo y la condición de mujer.

Calor

Un baño de agua caliente al día con unas hojas de manzanilla, lavanda, melisa o milenrama alivia el dolor. Además, es aconsejable descansar procurando que el ambiente sea caldeado para que el frío no provoque la contracción de los músculos.

También resultan muy útiles las aplicaciones de calor directo sobre el vientre (bolsas de agua caliente, manta eléctrica o lámparas infrarrojas), o bien de cataplasmas de arcilla o bolsas con romero. Por otro lado, realizar masajes en el abdomen es muy aconsejable.

Yoga

Practicar esta técnica regula el sistema hormonal, aplaca el estrés, relaja los músculos y tonifica la pelvis.

Además, ciertas posturas o asanas alivian notablemente los dolores y calambres. No así aquellas en que el útero esté en posición invertida, las que opriman el vientre y las que fortalezcan los abdominales.

4. Reglas irregulares

Aunque el ciclo de 28 días es el que se utiliza como patrón, tan sólo un 15% de los ciclos de las mujeres en edad reproductiva se ajusta a él. Por ello los especialistas suelen considerar normal que oscile entre 21 y 35.

Pero además del intervalo entre reglas, la duración del sangrado y su intensidad son otros parámetros que determinan un ciclo. En el momento en que se observan variaciones en alguno de ellos, se puede hablar de irregularidad.

Una de las causas más habituales es que el organismo padezca un desequilibrio hormonal entre los estrógenos y la progesterona, aunque puede ocurrir también como consecuencia de una situación de estrés o de tensión emocional.

Como siempre, el estado anímico de la mujer es determinante en sus hormonas dado que las órdenes para segregarlas provienen del hipotálamo, un centro de control que incide en el cuerpo y la mente.

Así, se ha comprobado que mujeres sometidas a altos niveles de estrés, ansiedad o nerviosismo padecen más trastornos menstruales. Por ello, conviene hacer frente a las situaciones que lo provocan, afrontando las raíces psicológicas del malestar y practicando técnicas eficaces de relajación.

Excesos que afectan

Cualquier desorden en la alimentación, dietas demasiado ricas en grasas y proteínas, regímenes severos o trastornos en la conducta alimentaria como la anorexia pueden favorecer las irregularidades en el ciclo menstrual o incluso interrumpirlo.

Por otro lado, ejercicios extenuantes, rígidos o severos pueden propiciar el retraso de la regla, debido a que provocan una pérdida brusca y rápida de peso que influye en el periodo.

Una dieta equilibrada y completa, y la práctica de ejercicio moderado y regular son las mejores bazas para regular el ciclo.

Masajes y plantas

Los masajes en el vientre con aceite esencial de salvia favorecen la regulación del equilibrio hormonal y con ello el ciclo menstrual.

Las fricciones se hacen en el sentido de las agujas del reloj y deben abarcar la zona uterina y ovárica. Se realizará cada día al menos durante 10 minutos para que penetren los principios activos del aceite de salvia en la piel.

En cuanto a las plantas más útiles para las irregularidades, está la bolsa de pastor, en tintura, cuando se trata de pérdidas excesivas entre reglas, de la que se tomarán 40 gramos del extracto con la comida y otras 40 con la cena.

Y elabrótano hembra, para regular el flujo menstrual o impulsarlo en caso de amenorrea. Se toma la infusión, en tres dosis, antes de las comidas.

5. Embarazo

Muchos de los cambios que experimenta el organismo durante la gestación también son debidos a la acción directa de las hormonas, en concreto de cuatro.

La que inicia todo el proceso es el estrógeno: responsable del desarrollo sexual femenino, y decisiva en la función reproductiva. Además, una vez se ha producido el embarazo, la placenta la genera para que se desarrolle sin problemas.

Por otro lado, está la progesterona, que estimula el engrosamiento de los tejidos que envuelven el útero, preparándolo para la implantación del óvulo fecundado. Después, actuará para que las mamas puedan producir la preciada leche materna.

La tercera implicada es la "hormona del embarazo" (gonadotropina coriónica humana), llamada así porque sólo se produce en el periodo de gestación y es la responsable de mantenerla.

La segrega la placenta y se encuentra en la sangre y la orina. Precisamente su presencia aquí permite confirmar el embarazo con el test.

Por último, la placenta produce una hormona llamada lactógena, cuya misión consiste en estimular las glándulas que producen la leche materna localizada en los senos, y que presenta además otra función de vital importancia: garantizar un óptimo desarrollo fetal.

Cambios físicos en el embarazo

El signo más temprano de embarazo es la ausencia del periodo (amenorrea), que puede ir acompañada de náuseas matutinas y mareos, debidos a los cambios metabólicos provocados por los estrógenos.

También la variación de estos puede causar trastornos de sueño (somnolencia, insomnio...), así como favorecer la aparición de manchas oscuras en la piel, sobre todo en el rostro.

Inflamación del pecho, exceso o defecto de apetito y una especial sensibilidad para los olores son otras consecuencias de la revolución hormonal que tiene lugar en el organismo femenino.

Cambios psicológicos en el embarazo

Las hormonas no sólo provocan cambios físicos sino que influyen, y mucho, en el estado de ánimo de las embarazadas.

Por eso, necesitan y merecen todo el afecto y la comprensión de quienes les rodean. Algo que debe prolongarse tras el parto, momento en que los niveles hormonales de estrógeno y progesterona caen en picado, favoreciendo cambios de humor, tristeza, etc. en las nuevas madres.

Remedios para sentirse mejor

Además de una dieta equilibrada en la que no falten el calcio, el hierro y el ácido fólico (presentes en legumbres, verdura de hoja verde, frutos secos... ), algunas plantas pueden ayudar, como:

  • Infusión de jengibre fresco rallado (menos de una cucharadita en polvo por taza de agua): tomada en pequeñas cantidades durante el día, combate las náuseas y el mareo. La infusión de menta también resulta efectiva.
  • Tila para el insomnio: se prepara una infusión simple, de la que se toman dos tazas al día (la última al acostarse).
  • Gatuña contra la retención de líquidos: esta planta tiene un efecto diurético, por lo que es útil tomar una infusión simple, tres tazas al día, o bien en extracto líquido, tintura y cápsulas.
  • Berro en anemia: por sus propiedades remineralizantes, esta planta puede añadirse a las ensaladas y bocadillos, o bien tomarse en decocción o zumo fresco.

6. Menopausia

La menopausia supone el cese de la menstruación en la mujer. Es una etapa natural en su vida sexual y reproductora que, lejos de verse como una enfermedad, debe afrontarse con seguridad y confianza, pues sólo así se podrá vivir como una oportunidad de conocerse mejor y aceptarla.

La causa fundamental de su aparición es un descenso progresivo de las funciones de los ovarios y un cambio en la secreción de las hormonas ováricas.

Sin embargo, no se trata de un fenómeno brusco, sino que se existe una etapa previa en la que se van dando una serie de cambios graduales en el ritmo y abundancia de las menstruaciones hasta que éstas desaparecen.

Consecuencias físicas y psicológicas de la menopausia

El reajuste hormonal que supone puede generar síntomas como sofocos, sudoraciones, calambres, pérdida de cabello o sequedad vaginal.

La reducción de los niveles de estrógenos favorece la disminución de leptina, hormona relacionada con el control del apetito, por lo que este aumenta y con él el peso.

Además, al disminuir los estrógenos se desequilibra la balanza hormonal hacia los andrógenos, lo que provoca que el incremento de peso sea de tipo masculino (en abdomen o estómago), riesgo añadido de hipertensión y accidentes vasculares. Algo que debe tenerse en cuenta, pues hasta ahora las hormonas femeninas protegían a la mujer frente a éstos.

La reducción de estrógenos también causa osteoporosis (pérdida de masa ósea), que facilita las fracturas.

Además, es ésta una etapa de cambios emocionales, como ansiedad o depresión, debidos no sólo a la influencia de las hormonas sino al hecho de que la menopausia significa la pérdida de fertilidad y de la juventud entendida como tal, algo que muchas mujeres no logran asumir.

Aliados y enemigos.

Para gozar de bienestar es importante conocer qué sienta mejor y qué evitar:

  • Ejercicio: es la mejor baza contra la osteoporosis, sobre todo si se practica de modo regular, adaptado a la edad y condición física, y se realiza en espacios soleados para favorecer la fijación del calcio en los huesos.
  • Calcio y vitamina D: son nutrientes clave para la salud ósea. Están en los lácteos, las verduras de hoja verde o los huevos. El sol ayuda a sintetizar esta vitamina.
  • Soja: este alimento es rico en isoflavonas, que ejercen una acción reguladora hormonal y previenen la descalcificación. Asimismo, su consumo protege de la aterosclerosis y dolencias cardiacas, y puede reducir los sofocos.
  • Ácidos grasos esenciales: frutos secos, aguacate, linaza, pipas de girasol, aceite de oliva... son indispensables para mantener un buen nivel hormonal.
  • Cimicífuga: planta eficaz para reducir o eliminar sudores nocturnos, sofocos, sequedad vaginal, jaquecas... En tintura, disuelta en agua o zumo, en decocción de raíz (dos tazas al día) y cápsulas.
  • El tabaco: se ha comprobado que fumar daña los huesos y puede adelantar dos o tres años el inicio de la menopausia.
  • La dieta: comer muchas grasas y poca fibra, así como la obesidad, estimulan la resistencia a la insulina, lo que provoca un aumento en los niveles de estrógenos que se ha relacionado con el cáncer de mama en mujeres premenopáusicas.
  • Actitud positiva: es esencial para afrontar esta etapa y que suponga un enriquecimiento personal.

Riesgos de la terapia hormonal sustitutiva

Aunque se presentó como una panacea, cada día más evidencias ponen en entredicho la idoneidad de la terapia de reposición hormonal, pues a corto, medio o largo plazo puede comportar problemas graves de salud.

Entre ellos, accidentes vasculares cerebrales y cardiacos, y cánceres ginecológicos, en especial de mama. Sin contar la lista de problemas inducidos por la terapia en sí: aumento de la tensión arterial, mayor riesgo de cálculos biliares, depresión, diabetes, embolias, hipercolesterolemia y migrañas.

Lo aconsejable, por tanto, es que se limite a casos muy específicos y definidos por la patología médica, en lugar de convertirse en un remedio para aliviar los síntomas menores de la menopausia. Para ello, y como alternativa, hay que llevar un estilo de vida sano (dieta, ejercicio, relajación... ) y abordar los aspectos psicológicos.

7. Endometriosis y fibromas

Algunas alteraciones menstruales típicas, como las irregularidades 1 o el dolor, pueden deberse a dos trastornos relacionados con el útero.

Dolor, reglas abundantes y sangrado entre periodos menstruales pueden deberse en ocasiones a causas estrictamente físicas, como la presencia de fibromas o la endometriosis.

Esta última es una enfermedad común que se produce porque el endometrio, el tejido que cubre el útero, crece fuera de éste y suele extenderse hacia los ovarios, detrás del útero, sobre los tejidos que lo sostienen o sobre los intestinos o vejiga.

Una vez se implanta fuera, empieza a crecer y llega a convertirse en pequeñas protuberancias, denominadas tumores o implantes. Aunque sus efectos sobre el organismo femenino resultan del todo indeseables, son benignos y se han relacionado en muy raras ocasiones con cáncer.

Por su parte, los fibromas son tumores benignos del útero, originados en la pared muscular. Aparecen al menos en el 20% de las mujeres mayores de 35 años y, aunque se desconoce su causa, parecen depender de los niveles de estrógenos. Por lo general, disminuyen de tamaño con la llegada de la menopausia, cuando los niveles de estrógenos también lo hacen.

Para mejorar los síntomas en ambos casos, es aconsejable realizar ejercicio regular y moderado, así como aplicar calor en la zona dolorida, o bien recurrir a la ayuda de la fitoterapia. Las plantas como la onagra, el trébol o la bolsa de pastor resultan de gran ayuda por su acción reguladora hormonal.

Molestias en los pechos

Tras la ovulación, las mamas suelen volverse más densas y sensibles a causa del efecto hormonal que se produce sobre el tejido mamario en la segunda mitad del ciclo.

Así, son frecuentes las molestias y tensiones, entre los dos y quince días previos a la menstruación, que desaparecen con la regla.

Este dolor se conoce como mastodinia, es inofensivo y raramente está causado por una tumoración. Si así fuera, acostumbra a ser benigna y de tipo quístico.

Para aliviar las molestias es importante que estos días se utilice un sujetador que sostenga bien el pecho, sin oprimir, así como tomar alimentos ricos en vitamina A (zanahoria, albaricoque, coles... ) y E (cereales integrales, aceite de oliva... ).

También conviene limitar la sal y los estimulantes (café, chocolate o colas), realizarse masajes o recurrir a la hidroterapia.

Libros sobre salud femenina

  • Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. Christine Torthrup. Ed. Urano
  • El cerebro femenino; Louan Brizendine. Ed. RBA-Integral
  • Regla sin dolor; Anna Huete. Ed. Océano-Ámbar

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