Entrevista a Enric Carrera

"La industria textil no ha reconocido los problemas socioambientales"

Claudina Navarro

Enric Carrera nos explica en esta entrevista cómo reducir el impacto ambiental del sector textil. Producción limpia y de calidad, y trabajo digno son las claves de la moda enfocada a la sostenibilidad.

La industria textil se encuentra entre las más contaminantes y las más señaladas por su relación con la explotación laboral. Utiliza sustancias químicas tóxicas, requiere un alto consumo de agua y energía, genera grandes cantidades de desechos y vertidos, y muchas fábricas mantienen empleados en condiciones miserables.

Corregir todos estos problemas requiere llevar el conocimiento sobre producción limpia y las buenas prácticas a las empresas. Esta es una de las misiones de Enric Carrera, doctor en Ingeniería textil, máster en Educación Ambiental y en Ecoauditorías y Planificación Ambiental.

Desde 2018 está al frente del Instituto de Investigación Textil y Cooperación Industrial de Terrassa (INTEXTER), perteneciente a la Universitat Politécnica de Catalunya donde investiga y colabora con las empresas para reducir el impacto ambiental y aumentar la eficiencia en la producción.

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Enric Carrera: "Mientras no afrontemos el cambio de paradigma en la moda, no saldremos del bucle en que estamos atrapados"

–¿Qué le parece el movimiento de la "moda sostenible” en torno a la certificación GOTS del algodón, las fibras naturales y las condiciones dignas de trabajo?
–Me parece fantástico, muy necesario y oportuno. A mí me gusta más hablar de “moda sostenibilista”, es decir que contribuye a la sostenibilidad, porque la sostenibilidad es una propiedad del sistema no de las partes. De la misma manera tendríamos que hablar de "movilidad sostenibilista" y no de "movilidad sostenible". Especialmente interesante es recalcar que el movimiento se plantea las tres dimensiones de la sostenibilidad: la ambiental, la social y la económica. Utilizar algodón orgánico sin plantearse las condiciones sociales de los trabajadores o de un comercio justo, por ejemplo, no tiene ningún sentido en la lógica sostenibilista.

"El hiperconsumo insostenible inducido por la fast fashion es otro problema que hay que afrontar"

–¿Qué es lo que está haciendo peor la industria textil? ¿Cuáles son los problemas más graves?
–Lo peor que está haciendo la industria textil es no reconocer suficientemente ni afrontar adecuadamente la magnitud de los problemas socio-ambientales que produce una mala praxis industrial. Hoy en día hay tecnología suficiente tanto para reducir el consumo de agua como para depurar adecuadamente las aguas residuales de los procesos de tintura y acabado. Lo mismo digo para el consumo de determinados productos químicos.

Un buen diseño sostenibilista de los productos textiles contribuiría a minimizar muy notablemente este tipo de problemas. El hiperconsumo insostenible inducido por la fast fashion es otro problema que hay que afrontar, pero esto requiere una revisión del modelo de negocio de la moda, lo cual no será nada fácil.

Mientras no afrontemos, seriamente y con todas sus consecuencias, el cambio de paradigma que plantea la sostenibilidad no saldremos del bucle en el que estamos atrapados. Hay que reconocer, sin embargo, que hay una gran diferencia entre el impacto ambiental generado por la industria textil en Europa y en otras latitudes. Tanto la normativa europea como la sensibilidad de las empresas es muy distinta. La mayoría de las cifras y estadísticas negativas sobre el impacto generado por la industria textil no se corresponde, en general, con la realidad diaria de la industria textil europea.

–¿Es necesario que la ropa lleve tantos aditivos problemáticos (retardantes de llama, plastificantes, etc)?
–Uno de los principios de sostenibilidad nos dice que “menos es más”. La presencia de los aditivos problemáticos, sólo tiene sentido en casos particulares y muy concretos de prendas especiales, de seguridad, etc.

"Las fibras naturales, obtenidas mediante agricultura y ganadería orgánica certificada son las que mejor están situadas en la larga carrera de la sostenibilidad."

–Desde su punto de vista, ¿cuáles son las fibras más sostenibles?
–Esta pregunta me la hacen muchas veces y la respuesta no es evidente, porque la sostenibilidad no depende únicamente de la fibra, sino del largo proceso textil seguido, de la responsabilidad social de las empresas de la cadena de valor, de su viabilidad económica, etc. Normalmente las personas que me hacen esta pregunta en realidad lo que quieren saber es cuál de las fibras textiles tiene un menor impacto ambiental. Esto es un problema porque muestra que lamentablemente, el concepto de sostenibilidad se ha reducido únicamente a la dimensión ambiental y esto es un error de concepto grave. Una empresa con emisiones cero que trate muy bien a sus trabajadores no será sostenible en el tiempo si no es viable económicamente. Repito que la sostenibilidad es una propiedad del sistema y no de las partes. Una empresa sostenibilista ha de ser ambientalmente limpia, socialmente justa y económicamente viable. Dicho esto, las fibras naturales, obtenidas mediante agricultura y ganadería orgánica certificada son las que mejor están situadas en la larga carrera de la sostenibilidad.

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–¿El cáñamo es una alternativa al algodón?
–El cáñamo textil, es una fibra vegetal muy interesante puesto que tiene unas condiciones de cultivo muy poco exigentes, no agota el suelo de nutrientes, sino al contrario. Permanece verde todo el año y por lo tanto es un buen cortafuegos. Se trata de una fibra resistente y fresca. Más que alternativa al algodón es complementaria. En el INTEXTER estamos investigado sobre el proceso de algodonización del cáñamo. Se trata de un tratamiento químico para conferir al cáñamo propiedades similares al algodón. Estamos trabajando con diferentes porcentajes de mezcla con otras fibras y los resultados iniciales son muy esperanzadores. El cáñamo puede contribuir a reducir el consumo del algodón producido de forma extensiva e intensiva que tan impacto ambiental tiene.

–¿La ropa debería ser más cara? ¿Es necesario reducir la producción y el consumo?
–En cierta medida el precio de los productos que consumos esta relacionado con la importancia y valor social que les damos. La fast-fashion ha contribuido a frivolizar la gran complejidad tecnológica y longitud de la cadena de valor de los productos textiles. Para obtener una camiseta de algodón hay que plantar la fibra, cuidar de su crecimiento, cosecharla, desmotarla, embalarla, transportarla, hilarla (apertura, limpieza, mezcla, carda, dos pasos de manuar, peinadora, mechera, continua, bobinadora), tejerla o tricotarla (con su preparación previa), proceder al descrudado, blanqueo, tintura o estampado y acabado, para finalmente confeccionarla. Todo esto no puede costar tres euros en una tienda. Si este sucede es que nos estamos engañando externalizando las internalidades.

Consejos: comprar menos, de calidad, y lavar menos la ropa

–¿Qué recomendaciones realizaría a un consumidor a la hora de comprar textil? ¿En qué nos tenemos que fijar?
–Primero: la compra de ropa es un acto emocional. Por lo tanto –y no es fácil– antes de comprar tenemos que pensar si realmente necesitamos aquella prenda y que uso le voy a dar. Segundo: comprar productos de calidad porque duraran más tiempo. Recuerdo que cuando de pequeño iba a comprar unos zapatos, mis abuelos me decían: “no nos podemos permitir el lujo de comprar barato”. Alargar la vida útil de las prendas es la mejor contribución que podemos hacer para reducir el impacto ambiental. Tercero: lavar la ropa con menor frecuencia e intensidad para alargar su vida útil. Si una camisa de algodón no está manchada no tiene sentido lavarla la durante dos horas a 40ºC con detergentes agresivos tal como figura en los programas de lavado. Hoy en día se da la paradoja que, en muchas prendas, las desgastamos más durante el lavado doméstico que durante su uso.

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–¿Qué le gustaría añadir?
–Se acostumbra a asociar el textil exclusivamente a la indumentaria, pero este sector industrial es mucho más amplio y diverso. Las prendas de vestir representan aproximadamente el 60% de la producción textil a nivel mundial. El 30% es el llamado textil hogar (sábanas, mantas, cortinas, toallas, tapicería, etc.) y un 10 % el llamado textil industrial (cinturones de seguridad, velas de barco, redes de pesca, telas asfálticas, etc.). Este sector representa más del 30% de la producción textil europea y es el que mayor tecnología e investigación demanda. También es el tiene un mayor margen industrial por su alto valor añadido. La industria textil europea camina claramente en esta dirección.

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