Salud invierno

Más salud y mejor ánimo

10 claves para empezar el año con energías renovadas

En invierno muchas personas se retraen buscando el descanso y el calor del hogar. Mantener el cuerpo activo y disfrutar de las horas de sol y de la naturaleza es esencial para arrancar el año más plenamente.

Gema Salgado

Para que florezca la primavera y broten a la vida frutos de esperanza es preciso que los árboles se deshagan de sus hojas y transiten el invierno conservando en esos meses de quietud su energía interior ante el rigor externo.

Al estar expuesto a menos horas de luz y a condiciones climáticas más adversas que en otras estaciones, el invierno te conduce al recogimiento y al encuentro con la parte más esencial y sensible de tu naturaleza: tu mundo interior.

Mantener el ánimo conforme avanza la estación fría dependerá de que sepas cuidar del cuerpo, la mente y el espíritu con una actitud abierta hacia la vida, apreciando lo valioso que depara esta estación.

Cuidarte en invierno potencia tu salud y mejora tu ánimo

Aquí te presentamos las pautas para abordar el final del invierno con salud y energía, justo cuando más suelen escasear las fuerzas

1. Mantener el calor corporal

En el sistema de los cinco elementos de la Medicina Tradicional China el invierno se asocia con el elemento agua; los órganos vinculados a él son el riñón y la vejiga, que tratan y filtran los líquidos corporales.

Pero también están vinculados los huesos, especialmente sensibles al frío, lo que en personas con artrosis o artritis reumatoide puede dar lugar a un mayor dolor articular. Mantener la espalda caliente y protegida evitará que la zona lumbar se ponga rígida o se agarrote para proteger los órganos internos.

Techu Arranz, especialista en Medicina Tradicional China y Chikung, y codirectora del instituto Potencial Humano de Madrid, explica que relacionarte mal con el frío lleva a sufrir más contracturas, que afectan a nivel físico y psicológico. Es como si darle demasiado peso a las inclemencias de la vida llevara a contraerse a nivel corporal.

Aparte de abrigarte bien, tomar bebidas y platos calientes –como se explica en el punto 3–, puedes visualizarte conservando y expandiendo tu fuego interior de dentro afuera. Te dará una fortaleza mayor que si te sientes vulnerable ante lo externo.

2. Moderar el estrés

Seguir un ritmo de vida frenético, encadenando una tarea con otra, parece un contrasentido en momentos en que la naturaleza y el propio instinto conducen al aquietamiento.

No es posible desatender las obligaciones, pero sí organizarse mejor para que el estrés no sea un elemento más de la vida cotidiana. Al abordar las responsabilidades es importante que el ritmo sea asumible y no te desborde.

Se puede comenzar por irse un poco antes a dormir para despertarse más descansado y sin sensación de sueño, lo cual mejora el rendimiento y el estado anímico.

Las hormonas del estrés, como el cortisol, interactúan con el sistema inmunitario y disminuyen los niveles de linfocitos, lo que te hace más propenso al cansancio, los resfriados, la gripe y otras infecciones, y lleva a consumir más azúcares y grasas. Eso favorece a su vez la irritabilidad y los altibajos anímicos.

3. Tomar alimentos que favorezcan el buen ánimo

Como se exponía en el apartado anterior, un problema añadido del estrés es que puede llevarte a consumir más azúcares y grasas, lo que afecta al equilibrio emocional a medio plazo, ya que estos nutrientes ofrecen energía rápida de asimilar pero su uso reiterado puede provocar irritabilidad y falta de concentración.

Para mantenerte estable anímicamente y con energía la dieta debe dar prioridad a los hidratos de carbono de absorción lenta, llamados así debido a su bajo índice glucémico, como los cereales integrales (avena, arroz, trigo...), las legumbres, las hortalizas y los frutos secos. Los guisos a base de legumbres y las sopas de verduras resultan ideales.

También son buenos aliados los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, sus mejores fuentes vegetales son el aceite de lino, las microalgas (chlorella, espirulina y klamath), las nueces y las diminutas semillas de chía. También se encuentra en el pescado azul para quien siga una dieta vegetariana.

Las vitaminas del grupo B y el magnesio equilibran positivamente el sistema nervioso.

Las primeras se encuentran en una amplia gama de alimentos. Los cereales integrales son mucho más ricos en ellas que los refinados, así como también en magnesio.

El magnesio, que abunda asimismo en hortalizas y frutas, es un componente esencial de la clorofila de las plantas.

4. Aprovechar la luz del sol

La luz diurna desempeña un papel extraordinario en el estado emocional, ya que activa la producción de serotonina y dopamina, las hormonas del ánimo y el bienestar.

Por el contrario, la ausencia del estímulo luminoso del sol (aunque sea tenue) y las largas horas que nos pasamos expuestos a la luz artificial en los lugares de trabajo aumentan la presencia de melatonina, la hormona del sueño, algo que puede inducir sentimientos de tristeza, sueño excesivo durante el día, irritabilidad o aislamiento, lo que ha dado en llamarse trastorno afectivo estacional.

Por ello, busca el contacto con la luz solar siempre que te sea posible, quizá durante la sobremesa, en algún parque o espacio natural cercano, debería convertirse en un hábito diario.

Además, el sol tomado sin protección –algo más factible en invierno– hace que el organismo genere vitamina D, y esta ayuda al cuerpo a absorber el calcio, un nutriente natural para los huesos, más sensibles en esta época.

Por otra parte, el sol te aporta calor, te recarga de energía y permite lucir un saludable tono de piel.

5. Realizar ejercicio físico

Caminar por la naturaleza, bailar, ir en bicicleta, nadar, hacer gimnasia de tonificación o practicar cualquier otra modalidad deportiva con regularidad reporta numerosos beneficios para el organismo: mantiene equilibrados los niveles de azúcar y colesterol, mejora la flexibilidad y la fuerza física, permite disfrutar de un cuerpo más ágil y saludable, genera optimismo y calor interno....

Vive mejor el invierno, por lo general, quien realiza alguna actividad física de su agrado.

Además, también ayuda a desconectar de las preocupaciones que ensombrecen el ánimo y a reducir los niveles de ansiedad.

Se ha demostrado que realizar tres cuartos de hora de deporte al día durante cinco días a la semana mantiene alejada la depresión.

6. Buscar nuevos estímulos

Vivir con asombro es importante, y más aún al final del invierno, cuando la melancolía acecha.

Es como cuando te enamoras, momento en que todo parece brillar lleno de magia, o como cuando superas una dura prueba y la experiencia parece haberte ofrecido la oportunidad de vivir más intensamente a partir de entonces.

Es preferible no dar nada por hecho y sentir que la vida tiene la capacidad de sorprenderte a cada paso.

Conviene tener la mente y el corazón abiertos a la magia y a las oportunidades, sin bajar la cabeza ante la rutina o los problemas cotidianos, pues cambiando algunos hábitos con una actitud positiva se percibe la realidad de otro modo.

“La rutina mata; el sistema inmunitario necesita ser asombrado”, afirma la terapeuta biopsicosocial Stella Maris Maruso. Así que buscar nuevos estímulos que te hagan sentir más vivo es ideal para alejar bajones anímicos.

Si habías descuidado esas facetas, puedes incorporar la música a tu día a día, realizar algún cursillo o taller de crecimiento personal, visitar algún museo o exposición interesante, realizar un corto viaje para celebrar algo o salir de vez en cuando con amigos.

Buscar nuevos alicientes permite mantenerse atento, te hace más abierto al mundo y más feliz.

7. Conectar con la naturaleza

En cada estación la naturaleza luce con una belleza especial. Contemplar un paisaje nevado que amortigua los sonidos mientras el aire frío purifica tus pulmones procura una sensación de paz y de vitalidad extraordinarias.

Hoy es fácil realizar múltiples actividades en la nieve: esquí de fondo, alpino o de montaña, caminatas con raquetas o simplemente salir de paseo en familia, lanzarse bolas de nieve y hacer juntos un gran muñeco.

Hacer excursiones garantiza la diversión y mejora la salud y el ánimo, ya que al regresar de la naturaleza te sientes renovado.

No renunciar a hacer excursiones en esta época del año, aunque sea a un paraje cercano y conocido, garantiza la diversión y mejora la salud y el ánimo, ya que al regresar de la naturaleza te sentirás renovado.

8. Apreciar tu hogar

En invierno, la casa se convierte en una proyección de tu estado interior. Es importante utilizar los fines de semana al menos para recuperar las horas de sueño perdidas, ya que te sentirás mejor física y anímicamente si lo haces.

Vivir de puertas adentro permite conectar con uno mismo y con los demás de una manera más estrecha y relajada.

Frente al fuego, si dispones de chimenea, o bien abrigado, es la mejor época para arrellanarse en el sofá a escuchar música, sumergirse en la lectura de un buen libro, ver una buena película con tu pareja o la familia, hacer bizcochos con los niños, poner orden en los armarios, en los cajones y trasteros, hacer mandalas relajantes, o puzles, o quedar con los amigos para compartir vivencias mientras se saborea una reconfortante infusión.

Vivir de puertas adentro permite conectar con uno mismo y con los demás de una manera más estrecha y relajada, bajar el control a que estas habituado en el día a día y recuperar fuerzas para los momentos de actividad.

9. Planificar nuevos proyectos

Esta es una buena época para analizar y reflexionar sobre los puntos de fuga de nuestra vida en diferentes ámbitos: emocional, familiar, laboral, relacional, creativo… y ver cómo puedes mejorarlos de cara a la primavera, cuando brota o florece lo plantado.

Un modo de hacerlo es elaborar una lista de propuestas realistas en cada uno de esos ámbitos, que podamos cumplir durante el año, y visualizarlas como si ya estuvieran sucediendo. De esta manera las atraemos hacia nuestras vidas y estamos más cerca de que se hagan realidad.

Visualizar los deseos como algo factible y con detalles concretos –tener un trabajo motivador, ganar salud, superar una crisis personal...– reduce la tensión ante el futuro y lleva a sentirse más expansivo anímicamente.

10. Cultivar el buen humor

“Un día sin reír es un día perdido”, decía Charles Chaplin. A menudo los estados de ánimo y el bienestar dependen de la actitud que tenemos ante lo que nos ocurre. Si abrazamos eso que nos sucede, por duro que sea a veces, y lo relativizamos, tomándolo incluso con humor, será más leve o podremos observarlo con mayor perspectiva.

“Un día sin reír es un día perdido” - Charles Chaplin

Ver películas cómicas, pasar mensajes divertidos a los amigos y hacer que emerja nuestro lado más payaso o folklórico pondrá mucha más salsa en tu vida y en la de quienes tienes alrededor.

No hay debes olvidar que la vida es un regalo y que hay que disfrutar cada momento con la mayor apertura posible.

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