Wu wei, el arte de fluir

Fluir con la vida

¿Be water, my friend? Los 11 secretos para conseguirlo

Formamos parte de un orden extraordinario, coherente y sabio. Si dejamos de ofrecer resistencia, aprenderemos a fluir y disfrutar de cada momento.

Lola Cejudo

¿Alguna vez has sentido la necesidad de hacer algo solo por la satisfacción que te genera? Estás tan inmerso en esa tarea que apenas eres consciente del tiempo que ha pasado e, incluso, experimentas la sensación de haber estado al margen de la realidad: sin prisas, ni agobios, sin nada que perturbe tu calma interior.

Pues bien, esta situación es la que más se aproxima al concepto de fluir siguiendo el curso natural de la vida.

El Wu Wei o arte de fluir es uno de los conceptos más importantes de la filosofía taoísta y se presenta como referencia imprescindible en ciertos momentos vitales.

Aquellos momentos vitales en los que, agotados por el esfuerzo que realizamos para conseguir algo, para obtener aquello que deseamos, terminamos perdiendo la verdadera esencia de nuestro ser.

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Wu Wei: las 12 claves para fluir con la vida

"Cuando sepas ser Wu Wei, No Actuante, serás verdaderamente y cumplirás tu ciclo vital con la misma falta de esfuerzo que la ola que se mueve a nuestros pies", dice Henri Borel, autor de Wu Wei: la vía del no actuar o cómo seguir el ritmo natural de la vida (Ed. Obelisco). Esta es una de las ideas centrales de esta filosofía taoísta, cuyos secretos están al alcance de todos:

1. Sí, somos parte de un todo

Nuestra existencia forma parte de la naturaleza, somos un todo, y la vida carece de sentido al margen del mismo.

Cuando logramos desprendernos de deseos y pretensiones (que pertenecen más al ego que a nuestra esencia), y empezamos a conectar con el modo que tienen las plantas de crecer, el río de desembocar en el mar, o la primavera de dar paso al verano, estaremos en disposición de experimentar la auténtica felicidad.

2. Deja de esforzarte

Según el principio filosófico milenario del Wu Wei, únicamente cuando dejamos de pretender, de necesitar, de forzar las situaciones y perfilamos una visión distinta de la vida, aceptando que las cosas sucedan de forma natural, sin esfuerzo, seremos realmente capaces de hacer frente a cualquier situación que se presente.

3. No te resistas

Se trata de "no actuar", pero no en el sentido de no hacer nada, sino en el de dejar que nuestra vida suceda siguiendo el ritmo que marca la naturaleza.

Imbuidos por las necesidades de nuestro ego, es fácil entrar en una dinámica de lucha constante contra el universo. Un ir en contra de la corriente que puede generarnos cansancio y agotamiento extremos, así como una pérdida de autenticidad.

En cambio, si optamos por dejarnos llevar por el cauce natural de la vida, esta brotará fácilmente. Casi sin intentarlo, sin forzar nada.

4. La constante es el cambio

El Wu Wei es un ejemplo de cómo algunas filosofías abrazan la idea de que todo cambia de forma constante, y que eso es lo bueno, pues es lo natural.

En este sentido, uno de los principales rasgos identificativos de las culturas asiáticas (la china y la japonesa, principalmente) es el hecho de aceptar el cambio como tal. Así se expone en la obra Tao te ching, escrita en torno al 600 a.C. por el pensador chino Lao-Tse y pieza fundacional del taoísmo.

Todo lo que está a nuestro alrededor cambia de manera constante, fluida, simple y espontánea; y, puesto que esto es lo natural, se considera moralmente bueno.

5. Aceptar las leyes de la naturaleza

Mientras que en los países occidentales nuestra forma de entender la vida se resume en la necesidad de dominar y modificar la naturaleza, en gran parte de Oriente la filosofía tradicional es totalmente diferente.

Se renuncia a la pretensión de someter y controlar el medio ambiente, pues se entiende que una completa fusión con el entorno puede generar una evolución mucho más cercana a lo que marcan las leyes de la naturaleza.

Así pues, la aceptación y una actitud intelectual de humildad, dejando atrás los apegos y las ambiciones personales, se presentan como el mejor modo de vivir y adaptarse a una realidad en transformacion constante.

6. Aprende a no temer

En gran medida, el miedo a que las cosas cambien –inherente a la naturaleza del ser humano– puede generar niveles considerables de estrés y angustia en muchas personas.

La pérdida de nuestra vida actual, así como de los hábitos y costumbres debido al paso del tiempo, junto con la incertidumbre que genera no saber qué nos depara el futuro, son miedos que pueden llevarnos a atravesar momentos difíciles a lo largo de nuestra existencia.

A este respecto, si somos capaces de integrar las enseñanzas que propone el Wu Wei, podríamos conseguir eliminar muchos de esos pensamientos nocivos para nuestra salud, tanto mental como física.

7. Que las cosas vengan a ti

El cambio es desde una perspectiva positiva, enriquecedora, pues la vida consiste en un proceso de transformación constante y cada uno de nosotros somos parte del cambio en sí.

Cuando decidimos cambiar la perspectiva vital y aceptamos convertirnos en cambio, automáticamente dejamos de temer cualquier variación en nuestra vida.

Si la parte más esencial de nuestro ser entra en contacto con la energía universal de la que forma parte y baila al ritmo que ella marca, podemos dejar a un lado el esfuerzo excesivo y el desgaste personal, pues comprendemos que no todo en la vida depende de uno. Entonces, las cosas vienen por sí solas a nuestro encuentro.

Nos sentimos parte del flujo natural de la vida y, en sintonía, las soluciones brotan hacia nosotros de forma abierta y amable.

8. Lo esencial no puede ser controlado

¿Sabes realmente qué haces para estar vivo? Todas nuestras células, órganos y sistemas internos gozan de un funcionamiento autónomo, tanto si somos conscientes de ello como si no.

No está en nuestras manos decidir, por ejemplo, qué tiempo hay que establecer para que una vida se geste en el vientre materno.

Existe una conciencia superior y una sabiduría extraordinaria donde el ego individual no tiene cabida, gracias a la que puede darse todo lo imprescindible para la vida: lo verdaderamente indispensable sucede más allá de nuestro control y voluntad.

9. Fíjate en el agua

Cuando entendemos que estamos vivos gracias a la acción de fuerzas que no somos capaces de manejar, podemos permitirnos vivir de una forma más relajada. Del mismo modo que el agua fluye, sin esfuerzo ni tensión, así hemos de orientar nuestros pasos en el mundo.

Be water, my friend ("Sé como el agua, amigo mío") es una célebre frase del actor Bruce Lee que hace referencia a la adaptación, anticipación y uso correcto de las fuerzas, tanto las propias como las del contrario:

"No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua, amigo mío".

Su mensaje se centra en no usar la fuerza para luchar contra la misma, pues es mejor ser agua, es decir, ser capaz de fluir, ser flexible y adaptable en un mundo en constante cambio.

10. Todo sigue su curso

Si entendemos que todo fluye y sigue su curso de una forma natural, adquiriremos una perspectiva muy útil a la hora de experimentar el paso del tiempo. Entenderemos que:

  • Aquello que siempre permanece no se corresponde con el mundo en el que vivimos, existe únicamente en nuestra imaginación.
  • La realidad siempre va por delante de nuestras ideas y creencias, de ahí la necesidad de la humildad.
  • Puesto que todo fluye, la destrucción también es una forma de creación: incluso en las experiencias más dolorosas hay semillas de esperanza y oportunidad.
  • De poco sirve crear etiquetas y conceptos rígidos que no guardan relación con una realidad en cambio constante.

11. No desconectes de ti mismo

Vivimos en una sociedad agobiada. Respiramos la tensión que genera la necesidad de controlarlo todo: tanto la naturaleza como nuestro ser interior.

Cada vez es más frecuente que personas de menor edad sufran estrés crónico o envejecimiento prematuro. Ambos son consecuencia directa de estar más lejos de nosotros mismos, desconectados de nuestra esencia.

La falta de sentido y la soledad existencial suelen ser constantes en la vida de una persona, de ahí la necesidad de contemplar la realidad como un todo donde se hallan nuestras raíces.

Formamos parte de un orden extraordinario, coherente y sabio, en el que el Wu Wei –gracias a la búsqueda de equilibrio interior, de descanso, de control sobre nuestras emociones, silencio y calma mental– puede ayudarnos a recuperar la paz y, con ella, nuestra felicidad más auténtica.

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