En presente

3 hábitos para exprimir tu día a día

Mercedes de la Rosa

La felicidad diaria puede residir en las cosas más sencillas, pero no siempre sabemos apreciarlas cuando acontecen.

1. La respiración, una gran herramienta

Es la base de muchas técnicas, pues nos conecta con el presente y con uno mismo.

  • Postura cómoda: siéntate cómodo, cierra los ojos y empieza a inhalar y a exhalar por la nariz, escuchando el sonido del aire, y visualizando su recorrido a través del cuerpo. Imagínalo entrando por las fosas nasales, pasando por la garganta, los pulmones y llegando hasta el abdomen. al exhalar, sigue el recorrido inverso.
  • Observa sin intervenir: observa simplemente, no trates de cambiar la respiración. Siente cómo el aire que inspiras tiene una temperatura cuando entra por la nariz, y cómo esta cambia al exhalar. Observa cuál es su textura; si es suave o áspera, si es rápida o lenta, regular o irregular.
  • Reconducir la atención: si tu atención se dispersa con algún pensamiento o ruido –lo que es muy probable– vuelve a focalizarla en la respiración. tras unos minutos, notarás que se suaviza y tranquiliza. También tu mente bajará de intensidad, estará más silenciada y en paz, lo que te permitirá estar más presente.

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2. Saborear la comida con atención plena

Una mayor conciencia en la mesa ayuda a comer mejor e incrementa el disfrute.

  • En la mesa: el mindfulness o atención plena propone vivir con más consciencia observando lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo, sin juzgar. La mesa ofrece un buen campo de entrenamiento. Un ejercicio típico es comer una uva pasa como si se viera por primera vez, pero se puede practicar con cualquier alimento, bebida o plato.
  • Cinco sentidos: procura no comer por impulso ni con prisas. Conecta con tu sensación de hambre y observa el alimento (color, textura), huélelo, tócalo incluso. En la boca fíjate en las sensaciones: cómo sabe, su consistencia, si deja sabor al tragar… entre bocado y bocado, deja el cubierto en la mesa para no pinchar de nuevo enseguida.
  • Cuida el ambiente: el ambiente contribuye al placer. Arregla bien la mesa (puedes poner flores o velas) y apaga los aparatos electrónicos.
  • La digestión: observa cómo te sientan los alimentos. Te ayudará a hacer mejores elecciones en el futuro.

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3. Convertir un día libre en un día especial

Esta práctica de un día entrena una actitud trasladable al resto de la semana.

  • Variar la mirada: proponemos hacer que el próximo día festivo sea distinto. No importa si haces lo de siempre: estar en familia, descansar, deporte, arreglar la casa… se trata de vivirlo de otra manera.
  • Celebrar: celebra la hora del desayuno preparando algo especial. Si eliges quedar en ver a amigos o familia, procura que sea también un motivo de gozo y disfrute.
  • Mucha atención: esfuérzate en estar presente y atento cuando los demás te hablen, escucha lo que tienen que contarte, siente su contacto cuando te besen o te abracen. si haces ejercicio, pon también toda la atención en cada uno de los movimientos y las respiraciones.
  • Agradecer: cuando falte poco para que acabe el día, da gracias por cada una de las situaciones que hayas vivido. No importa si son las mismas de cada semana; la atención te habrá permitido sentirlas de manera distinta. Agradece el poder vivirlas así.

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