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Atajar las causas

Las mujeres sufren más estrés que los hombres (y tiene remedio)

Los estudios muestran que las mujeres sufren las consecuencias del exceso de trabajo fuera y dentro de casa. Pero la situación se puede cambiar.

Claudina Navarro

El estereotipo del ejecutivo (masculino) estresado no tiene sentido. La imagen típica de la persona agobiada por las responsabilidades debería ser una mujer con una carrera profesional y una familia.

Los estudios prueban que hay más mujeres estresadas que hombres. Muchas tienen un trabajo (en dura competencia con los hombres) que les proporciona un sueldo y además cuidan de su familia. La consecuencia es que a menudo acostumbran a olvidarse de sus propias necesidades.

Las mujeres duplican el estrés de los hombres

De acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Brain & Behavior, las mujeres padecen casi el doble de probabilidades de sufrir estrés y ansiedad que los hombres. Y esta diferencia no disminuye sino que aumenta con cada año que pasa.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas dice que las mujeres realizan el triple de trabajo en casa que los hombres. Esta es una de las causas del estrés de las mujeres, con el agravante de que a menudo no se consideran las tareas del hogar y la atención a los hijos como "trabajos" aunque frecuentemente sean más difíciles que muchos trabajos remunerados.

Otra contribución a la sobrecarga de las mujeres es que sufren más las consecuencias del "trabajo emocional". Las mujeres se preocupan más por mostras las emociones adecuadas en el trabajo, como optimismo, calma y empatía, aunque realmente no las sientan. Esto contribuye a su estrés y a menudo las mujeres ni siquiera son conscientes de ello.

Cómo pueden reducir su estrés las mujeres

Para evitar estas injustas causas de estrés las mujeres pueden tomar una serie de medidas:

Dedica más tiempo a cuidarte

Cuidarse no tiene nada que ver con los caprichos. Es dormir el tiempo suficiente, tomar comidas nutritivas, hacer ejercicio y descansar. Para ello es necesario el apoyo de la pareja y de la familia.

También es necesario desconectar de las causas de estrés. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, porque la mente tiende a no desengancharse de sus preocupaciones. Para conseguirlo resulta de mucha ayuda reservar tiempo para una serie de actividades y rituales: realizar ejercicios respiratorios, técnicas de relajación, yoga, meditación, paseos, etc.

Reconoce las causas

Es muy útil entender las causas que producen el estrés. No es suficiente con acharlo al "trabajo", así, en general. Investiga los detalles específicos que incrementan el estrés. ¿La relación con los compañeros o los jefes es satisfactoria? ¿Estás haciendo lo que realmente quieres? ¿Sientes que tu trabajo –también en casa– es reconocido?

Solo conociendo estas causas concretas podrás enfrentarlas y cambiarlas.

Busca comprensión

Uno mismo no es un buen juez. No sabemos si estamos exagerando o equivocándonos en nuestra valoración de las circunstancias que atravesamos. Puedes leer libros que te ayuden a reconocer el estrés y que te den consejos para reducirlo. O puedes compartir tu experiencia con amigas y compañeras que probablemente atraviesen o hayan atravesado situaciones similares.

Por supuesto, la pareja debería comprenderte y ayudarte. Pero si esa ayuda no llega es posible que no sea consciente de tu situación o que no sepa qué puede hacer él. En ese caso debes hablar con claridad y asertividad.

De esa manera puedes reclamar, por ejemplo, un reparto más justo de las tareas del hogar si consideras que no lo está siendo. Por supuesto, no creas que él no lo puede hacer igual que tú. Siempre puede aprender.

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