pensar bien otoño

Ritmos biológicos

En otoño piensas mejor que en invierno

Tu cerebro piensa con más acierto en verano y otoño. La diferencia estacional en las capacidades intelectuales se corresponde con cambios de la química cerebral.

Claudina Navarro

Cada día sabemos un poco más sobre cómo se reflejan los ritmos del cosmos en el cuerpo humano. Y son reflejos que condicionan nuestra vida, pero no somos conscientes de ello. El último hallazgo es sorprendente: ¿sabes que en otoño tu inteligencia es más aguda que en invierno?

Las diferencias entre estaciones son importantes para el diagnóstico y el tratamiento del Alzheimer

Un estudio realizado en la Universidad de Toronto ha comprobado que las facultades intelectuales están más afinadas en verano y otoño que en invierno y primavera. Esta diferencia afecta al diagnóstico de una demencia en una persona mayor: en verano y otoño es un 30% menos probable que se diagnostique un deterioro cognitivo leve o los síntomas iniciales de la demencia en personas mayores de 70 años.

La diferencia en las capacidades intelectuales entre el verano/otoño y el invierno/primavera se corresponde con el deterioro de las capacidades intelectuales que muestran personas con 5 años más de edad.

El objetivo del grupo de expertos en neurobiología liderado por Andrew Lim era descubrir las diferencias en la plasticidad de las facultades intelectuales y del cerebro con el fin de mejorar el diagnóstico y el tratamiento del Alzheimer y otras demencias. Para ello, los investigadores han analizado los datos obtenidos en 5 estudios con más de 3.353 participantes de una edad media por encima de los 70 años, algunos de ellos con Alzheimer.

Las diferencias en el funcionamiento del cerebro se observaron tanto en personas sanas como en enfermas y no estaban influidas por factores como síntomas depresivos, duración del sueño, activida física o cambios hormonales.

Cambios químicos en el cerebro

Los investigadores pudieron establecer una relación entre las capacidades intelectuales y determinados parámetros químicos del cerebro. Por ejemplo, se halló que los niveles altos de "beta-amiloide 42" en el líquido cefalo-raquídeo son más altos en verano y se corresponde con un mayor rendimiento cognitivo. También se encontraron correlaciones estacionales en la expresión de genes asociados a las facultades intelecuales.

Los autores sugieren varias teorías para explicar que estos cambios estén vinculados a las estaciones. Algunos factores que pueden variar en función de la estación son la obtención de vitamina D, las hormonas sexuales y la melatonina. Pero los investigadores se decantan por la existencia de relojes estacionales endógenos, que se han descubierto en otras especies.

A nivel práctico, Andrew Lim propone que los métodos para diagnosticar las demencias se adapten a la estación del año y que en invierno y primavera aumenten los esfuerzos terapéuticos con las personas enfermas, pues su estado será peor.

Prevenir con una vida sana

Factores que previenen el desarrollo de demencias son la alimentación sana rica en antioxidantes como el té verde, el aceite de oliva y los ácidos grasos omega-3; la actividad física regular; la actividad intelectual, el descanso y el sueño. También conviene evitar la exposición a metales pesados y otros contaminantes.

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