Enfermar  vacaciones

Medicina mente-cuerpo

¿Por qué nos ponemos enfermos siempre en vacaciones?

No es por mala suerte que muchas personas se pongan enfermas en las vacaciones. Tiene que ver con las respuestas del cuerpo a las situaciones de estrés.

Claudina Navarro

No es una leyenda urbana. Es cierto que algunas personas se ponen enfermas al llegar las vacaciones y no es por casualidad. Cuando ocurre, la sabiduría popular lo atribuye al estrés previo. Se dice de esa persona que no se permitió enfermar mientras trabajaba, que llegó al límite y finalmente el cuerpo se rindió durante las vacaciones.

Hasta ahora la medicina no ha prestado mucha atención al fenómeno, pero estudios recientes confirman que la explicación intuitiva es cierta. Somos capaces de resistir la sobrecarga de trabajo y de responsabilidades, pero cuando se termina el proyecto, se deja atrás el examen o el conflicto familiar, el organismo pasa factura.

El estrés hace que el cuerpo se prepare para resistir y luchar

"Cuando el individuo se encuentra sometido a un gran estrés, el cuerpo se ocupa de mantener en pie todas las funciones. Los síntomas de estrés o agotamiento se obvian o se desprecian", afirma el doctor Peter Henningsen, jefe de la unidad de medicina psicosomática de la Universidad de Múnich. "Cuando el estrés disminuye, salen a la luz los problemas", añade.

La resistencia al estrés tiene sentido desde el punto de vista evolutivo, pues en situaciones de riesgo nos preparamos para pelear o huir si es necesario. Dicho de otra manera, sacamos fuerzas de flaqueza. En un escenario peligroso no puede pararnos un dolor de cabeza o un ataque de tos.

Las hormonas del estrés ocultan los síntomas

La secreción de las hormonas del estrés, adrenalina y cortisol, hace que no se sientan los dolores u otros síntomas, aunque puede favorecer la multiplicación de los virus, que se harán sentir unos días después.

Varias investigaciones prueban que los pacientes sufren de forma más aguda los dolores y otras limitaciones cuando están de vacaciones o durante un fin de semana largo. Los problemas de salud crónicos, como las migrañas o el asma, también rebrotan cuando nos permitimos relajarnos.

Enfermar durante las vacaciones no es un signo de debilidad, sino lo contrario: fuimos capaces de resistir el embate del estrés cuando era necesario. Cuando llegan los días más relajados se normalizan los niveles hormonales y se empiezan a sentir los primeros síntomas.

Cuando la relajación es un problema

El doctor Marc Schon, de la Universidad de California Los Ángeles, ha escrito un libro titulado Cuando la relajación es peligrosa para tu salud. Schon, que es experto en medicina mente-cuerpo, en hipnosis y en técnicas de meditación, propone modificar nuestra actitud durante las situaciones de estrés para superarlas con éxito y no sufrir consecuencias negativas posteriores (las "enfermedades post-estrés").

Los trastornos vacacionales post-estrés más frecuentes son los dolores de cabeza, las enfermedades víricas, la depresión, los dolores de estómago, los ataques de pánico, trastornos alimentarios como los atracones y las enfermedades de la piel.

Salir poco a poco del estrés

Schon habla del "let down effect" que se produce justo cuando tenemos la oportunidad de relajarnos y creemos que vamos a sentirnos mejor. Además de enfrentarse de otra manera a los retos de la vida, explica que hay que salir del estrés poco a poco, no de golpe, para que no se produzcan los cambios bioquímicos en el cuerpo que perjudican la inmunidad y nos dejan más vulnerables a la enfermedad.

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