Alimentación saludable

6 mitos desmentidos sobre la dieta crudivegana o raw vegan

Llevar una dieta crudivegana no tiene por qué resultar nocivo. Simplemente hay que tener en cuenta nuestras necesidades nutricionales. Tampoco es necesario hacerla continuamente. Se puede hacer por temporadas o por días o incorporar a tu alimentación algunas de sus recomendaciones.

La dieta crudivegana consiste básicamente en alimentarse de alimentos vegetales que no se han sometido a temperaturas altas. Como resultado, se conservan altas proporciones de vitaminas, minerales y fitoquímicos, que normalmente se pierden durante la cocción. Además es una alimentación muy rica en fibra, que previene la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La dificultad de la dieta vegana se encuentra en consumir suficientes proteínas sin pasarse con las grasas, lo que implica comer a menudo cereales y legumbres germinados. Pero es posible seguir una dieta crudivegana nutricionalmente correcta.

1. No proporciona toda la energía

Una dieta crudivegana puede aportar todos los nutrientes y la energía que necesitas, pero a algunas personas se les hace difícil porque contiene tanta fibra que resulta muy saciante.

Para conseguir suficientes calorías –sobre todo si haces ejercicio– es crucial incluir a diario frutos secos y semillas, aceites, aguacates y fruta desecada.

2. Es una dieta aburrida

Al contrario, la cocina crudivegana es sorprendente y atractiva, incluso para las personas que no siguen esta opción alimentaria.

En la web de Cuerpomente encontrarás las recetas de Javier Medvedovsky, Carla Zaplana y Consol Rodríguez. ¡Anímate a prepararlas!

3. No aporta suficiente proteína

La principal crítica es que proporciona pocas proteínas, pero solo tienes que comer a diario suficientes raciones de frutos secos, semillas, legumbres y cereales germinados.

Por ejemplo, puedes conseguir 60 g de proteína consumiendo 75 g de anacardos, 200 g de quinoa germinada, 30 g de semillas de calabaza y 200 g de lentejas germinadas.

4. Es una opción radical

Muchos crudiveganos son, en realidad, flexibles, pues combinan un 70-80% de alimentos crudos con un 20-30% de cocinados.

O siguen la dieta crudivegana unos días a la semana o unas semanas repartidas por el año. Conviene recordar que en ningún caso seguir una dieta saludable debe resultar un sacrificio o conllevar alguna molestia.

5. No es sana para los niños

La Academia de Nutrición y Dietética de los Estados Unidos ciertamente desaconseja la dieta crudivegana en el caso de los niños porque resulta tan saciante que no puede cubrir habitualmente sus necesidades energéticas.

Pero si el desarrollo es correcto, al niño le gusta la dieta y no tiene dificultades digestivas, es una opción posible durante un periodo más o menos corto.

6. No es una dieta equilibrada

Los alimentos vegetales crudos pueden proporcionar todos los nutrientes necesarios, excepto la vitamina B12, que debe suplementarse (como ocurre en las dietas vegetarianas).

Si observamos la pirámide nutricional, los cereales cocinados como el pan, el arroz o las legumbres se sustituyen por germinados y cantidades mayores de frutos secos y semillas.

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