Coronavirus COVID-19

¿Los parques deberían estar abiertos?

Claudina Navarro

Los efectos beneficiosos de visitar un espacio verde superarían a los riesgos, siempre que se mantuvieran unas medidas mínimas de precaución.

En España, desde el pasado 14 de marzo adultos y niños permanecemos confinados en nuestras casas, de las que solo podemos salir para comprar alimentos, medicamentos o prensa, ir al médico, a trabajar o pasear al perro y pocas cosas más. Son las actividades que se consideran esenciales.

Para reducir el riesgo de contagiarse con el coronavirus de la COVID-19 tenemos prohibido salir a hacer deporte o pasear por los parques. Sin embargo, algunos expertos consideran que, si se trata de cuidar la salud, ir al parque sería más ventajoso que no ir, incluso durante el confinamiento. Los beneficios del ejercicio y el aire fresco –sobre todo ahora que la contaminación en las ciudades se ha reducido a la mitaḍ– superarían a los inconvenientes.

¿Por qué algunos expertos recomiendan abrir los parques?

Por supuesto, hay razones para cerrar los parques: en ellos las personas tendemos a juntarnos y a hablar demasiado cerca unos de otros, y los niños se tocan y tocan los equipamientos donde juegan, lo que representa un riesgo.

Pero la existencia de parques, jardines botánicos y espacios naturales no es un lujo, sino que forma parte, o debería formar, de las políticas de salud pública porque refuerzan el organismo y nos ayudan a superar situaciones de estrés como las que atravesamos precisamente ahora, cuando estamos preocupados por la salud de nuestros familiares, amigos y vecinos, y por nuestros trabajos.

Por eso expertos como el profesor William Friedman, profesor de biología en la Universidad de Harvard, proponen que se puedan utilizar los parques con las mismas precauciones que utilizamos en las tiendas de alimentación: estableciendo un límite máximo de capacidad para el espacio, manteniendo las distancias y llevando mascarilla. También se podrían cerrar las zonas de juego infantil, aunque los niños podrían pasear acompañados de sus padres. Con esas precauciones los beneficios superarían a los riesgos.

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Los beneficios psicológicos y físicos que obtendríamos

La ciencia ha demostrado que el tiempo pasado en contacto con la naturaleza tiene importantes efectos psicológicos, incluso neurológicos: disminución de los pensamientos desorganizados y negativos, reducción del estrés y de la fatiga mental, aumento de la capacidad de concentración y una mejoría de las facultades cognitivas. Nada sentaría mejor a los niños durante este confinamiento.

Por supuesto, también produce beneficios en otros sistemas. La lista de efectos del ejercicio físico es demasiado larga para reproducirla aquí, y el simple hecho de no hacer otra cosa que estar rodeado de plantas bajo la luz del cielo produce un estímulo sobre la inmunidad.

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¿Qué precauciones sería necesario tomar en los parques?

Si se abriesen los espacios verdes –por el momento en España no está permitido salir a pasear– deberíamos saber que se pueden reducir los riesgos de contagiarse con el coronavirus SARS-CoV-2 con una serie de precauciones, que deberíamos adoptar.

  • Mantener el distanciamiento físico. Ten en cuenta que los estudios indican que la posibilidad de recibir una gota exhalada por otra persona es mayor a su espalda y que la distancia de precaución aumenta en proporción a la velocidad de esa persona (imagínalo como si dejara una estela a su paso).

Por tanto, es preferible caminar a dos metros de distancia al lado o en diagonal a la otra persona que detrás de ella.

  • Todos deberíamos usar mascarilla. Se sospecha que incluso una máscara de tela casera puede reducir el riesgo de que infectemos a otras personas o de que nos infecten. Recuerda que las personas que no experimentan síntomas también pueden contagiar el SARS-CoV-2. Además, utilizar la mascarilla transmite el mensaje de que te tomas en serio y comprendes la prevención.
  • Si corres, aléjate más. Ten en cuenta que expulsas más aerosoles mientras haces ejercicio, debido a la respiración y el esfuerzo. Por eso, si corres, asegúrate de que no te vas a acercar a menos de 4-6 metros de otra persona. Las otras personas deben tener en cuenta que al aire libre los virus se dispersan mucho más rápidamente y con menos riesgo que dentro de un comercio o un lugar de trabajo.
  • Minimiza la cantidad de superficies que tocas mientras estés fuera de casa. Y no te toques la cara, lávate las manos cuando llegues a casa y deja los zapatos en una caja o una bolsa.

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