Pierde peso

Pon el termostato a 18 °C (o menos) y transforma tu cuerpo

Claudina Navarro

Bajar el termostato de la calefacción es una medida eficaz para favorecer la transformación de la grasa blanca en grasa parda y quemar calorías.

Reducir la ingesta de calorías, realizar una buena selección de alimentos, hacer más ejercicio físico… y pasar un poco más de frío. Un estudio realizado en la Universidad de Maastricht ha demostrado que reducir las temperaturas de los termostatos en los espacios interiores puede ser una eficaz ayuda para perder peso con el objetivo de ganar salud.

La lógica es sencilla: al descender la temperatura exterior, el cuerpo tiene que incrementar la combustión de calorías para conservar la temperatura interior. La actividad física pone en forma los sistemas músculo-esquelético, cardiaco y respiratorio; de manera similar, someterse a temperaturas algo más bajas de lo habitual es un "entrenamiento térmico" con efectos benefiosos sobre el metabolismo.

La influencia de la temperatura ambiental sobre el organismo es tan grande que los investigadores holandeses sugieren en el artículo publicado en Trends in Endocrinology & Metabolism que el mantenimiento de los espacios interiores –en los que ya pasamos el 90% de nuestro tiempo– a temperaturas cálidas ha contribuido a la epidemia planetaria de obesidad.

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¿A qué temperatura debemos poner el termostato para perder peso?

Un estudio anterior, realizado en Japón, comprobó que se producía una reducción en la proporción de grasa corporal después de pasar dos horas al día durante seis semanas en una habitación a una temperatura de 17 °C.

Los investigadores holandeses, liderados por el doctor Wouter van Marken, probaron el efecto de una temperatura algo menor (15 °C) durante más tiempo (seis horas al día durante 10 días). Los análisis mostraron que había aumentado la proporción de grasa "parda" –la que se activa para obtener energía cuando es necesario y que está distribuida por el cuerpo de manera que prácticamente no se ve– y se había reducido la de grasa de grasa blanca –la que se acumula en los michelines o el abdomen y que es más peligrosa para la salud.

Además los participantes en el estudio manifestaron que con el paso de los días les resultaba menos desagradable el ambiente frío.

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La temperatura de 15 °C se eligió para realizar el estudio, pero los investigadores creen que si queremos aprovecharnos de las propiedades del frío en nuestra vida cotidiana no es necesario que bajemos tanto el termostato. Consideran que 18 °C es una temperatura soportable y recomendable. Solo son 4 °C menos que la temperatura considerada habitualmente de "confort" para los espacios interiores.

Además esta bajada de temperatura en los hogares y centros de trabajo sería de gran ayuda para ahorrar en la factura energética y combatir el cambio climático, pues se reducirían las emisiones de dióxido de carbono. Una vez más, lo que es bueno para el planeta, es bueno para nuestra salud.

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