Posturas para el descanso

4 posturas de yoga para dormir mejor

Los beneficios del yoga contribuyen indirectamente a la calidad del sueño; pero además hay ciertas posturas que son específicamente útiles para conciliarlo.

Mercedes de la Rosa

Profesora de Yoga

El insomnio es un trastorno del sueño: dificultad a la hora de conciliarlo, despertares frecuentes durante la noche, o un despertar prematuro por la mañana.

Sea cual sea su forma, acaba provocando cansancio e irritación, y afectando a la vida diaria de quien lo padece.

Las causas del insomnio pueden ser diversas pero las más frecuentes son el estrés, la angustia, el miedo y las preocupaciones mentales.

¿Cómo ayuda el yoga a conciliar el sueño?

Estos son algunos de los beneficios del yoga, que a su vez repercuten en la calidad del descanso:

  • A través de la respiración consciente y completa, el yoga logra serenar la mente, que es la que hace perder el sueño.
  • También permite que una mayor cantidad de oxígeno llegue a los órganos y el cerebro, lo que fomenta la relajación del sistema nervioso, encargado de regular el sueño.
  • Uno de los objetivos del yoga es la unión de cuerpo y mente: con la práctica continuada, la mente llega a estar con la respiración y el cuerpo, y no vagando entre pensamientos que angustian.
  • El yoga ayuda a vivir el momento presente, lo que facilita mucho el sueño.
  • Además, la práctica física fomenta, entre otros beneficios, la correcta circulación de la sangre, la eliminación de toxinas, el estiramiento de los músculos y la eliminación de tensión y contracturas, lo que favorece el descanso.

Si quieres familiarizarte con las posturas básicas del yoga, quizá te ayude el curso online de iniciación al yoga de Escuela Cuerpomente.

Asanas contra el insomnio

Las asanas (posturas) más favorables para conciliar el sueño son:

  • Shirshasana (postura sobre la cabeza): puesto que provoca la disminución de la tensión, el miedo y el cansancio, activa la circulación y actúa sobre la glándula pituitaria. Requiere bastante práctica y debemos entrar y salir muy despacio de la postura para evitar lesiones.
    1. Ponte de rodillas y agarra los brazos por los codos, colocándolos en el suelo. Asegúrate de que están alienados con los hombros y estíralos hacia adelante. Une tus manos entre sí, juntando los dedos como si formases un cuenco.
    2. Apoya en ese cuenco la parte alta de tu cabeza, y desde ahí presiona los antebrazos hacia el suelo, haciendo que el cuello se estire.
    3. Levanta las rodillas del suelo y estira las piernas, como en el perro boca abajo.
    4. Ve acercando los pies hacia la cara, caminando de puntillas, hasta que tu espalda quede en un eje vertical.
    5. Apoyándote en la activación del abdomen y presionando los brazos contra el suelo, ve elevando las rodillas. Primero deja que cuelguen los pies y, poco a poco, ve estirando las piernas.
  • Sarvangasana (o vela) ya que activa las glándulas tiroides y paratiroides, además de favorecer la circulación e irrigación cerebral, disminuyendo la tensión nerviosa.

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  • Paschimottanasana (la pinza) o cualquier flexión hacia delante, ya que favorece la circulación, equilibra el sistema nervioso y ayuda a la armonía interna; decubre paso a paso cómo practicarla aquí.
  • Shavasana (postura del muerto). Está especialmente aconsejada antes de dormir.
    1. Túmbate en el suelo, boca arriba.
    2. Separa y relaja las piernas, deja los pies abiertos en su posición natural.
    3. Relaja los brazos a ambos lados del tronco con las palmas hacia arriba
    4. Ve relajando tu respiración.
    5. Puedes repasar mentalmente todas las partes del cuerpo para asegurarte de que se relajan y, probablemente, cuando llegues a la cabeza, ya estarás dormida.

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