Actitud vital

Cómo gozar de prosperidad en tiempos de crisis

Laia Montserrat

El dinero materializa cierto tipo de energía, que se manifiesta a través de él. Cada persona se relaciona con el dinero de un modo particular. Comprenderlo puede facilitar el camino hacia la prosperidad.

"Mucho faze el dinero, mucho es de amar: al torpe faze bueno e ome de prestar, faze correr al coxo e al mudo fablar, el que non tiene manos, dyneros quiere tomar." Os invito a releer entero el texto del Arcipreste de Hita (1284-1351). Parece escrito hace dos días. Tampoco está nada mal el poema satírico de Quevedo, Poderoso Caballero es don dinero. ¡Y es que la cosa viene de lejos! Se trata de un asunto complejo que nos atañe a todos. Confluyen en él ideas preconcebidas, necesidad, tabúes, apariencias, rencores, avaricia y un largo etcétera de temas personales y sociales.

En nuestro país no se habla de dinero

En nuestro país cuesta hablar de dinero. Os pondré un ejemplo. Una amiga se inscribió hace tiempo en una web de citas, tanto en la página española como en la belga, dada su doble nacionalidad. Observó que los belgas solían exponer su salario, mientras los españoles no lo hacían nunca. ¿Pudor? ¿Miedo? No es fácil responder, pero es interesante constatarlo.

Al hablar con un americano, su sueldo es una de las primeras cosas que tal vez os cuente. Si alguien es muy atractivo emplean la expresión "you look like a million bucks!" ("¡pareces un millón de dólares!"). En Estados Unidos el dinero no es algo para ocultar sino un bien del que se está orgulloso.

Si os habéis preguntado si se puede vivir sin dinero, podéis investigar la experiencia de Heidemaire Schwermer. Esta psicoterapeuta alemana intercambia su trabajo por comida, alojamiento y otros bienes. Ha escrito un libro y dona los beneficios a mujeres maltratadas. Su experiencia demuestra que es posible, pero no fácil. Se debe tener un círculo de relaciones amplio y a mucha gente dando soporte al proyecto.

Sin ser tan extremistas, sí que sabemos que podríamos vivir incrementando los intercambios y utilizando menos dinero. Pero si no pagamos el alquiler porque alguien nos cede una habitación a cambio de algo, eso no impide que esa persona haya pagado su casa con dinero.

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Recelo ante el triunfo económico

Se nos ha inculcado que el dinero es algo sucio, que la pobreza está más cercana a la virtud que la riqueza. Desconfiamos de quien gana o gasta mucho, ¡algo injusto o inmoral tiene que haber detrás!

En nuestra sociedad el triunfo económico se mira con recelo. Es difícil admitir que alguien con su esfuerzo y su voluntad ha sabido generar riqueza. Tenemos una larga historia social de picaresca, ¿verdad? Este no es el país del "Sueño americano". Nuestras prioridades son diferentes.

Pero por otro lado, ¿quién no desea tener más dinero? Solo tenemos que fijarnos en lo que gastan los españoles en lotería y otros juegos de azar. En eso somos una referencia mundial.

Deseamos asimismo dinero y fortuna para nuestros hijos y aquellos a quienes queremos. De hecho les deseamos prosperidad más que riqueza. La prosperidad tiene que ver con una fuente más interna, con sentirse bien con la propia vida y llevar adelante los proyectos personales. No siempre guarda correlación con el saldo bancario: hay personas ricas pero pobres de espíritu... y pobres en similar situación. ¡La pobreza no garantiza ser buena persona! Y a la inversa: hay ricos con espíritus grandes y generosos; y pobres con gran corazón que comparten lo poco que tienen.

Hacer crecer lo que se tiene

¿Recuerdan la parábola de los talentos? El talento era una unidad de medida monetaria creada en Babilonia. La parábola dice que si se utilizan los talentos que se tienen de forma creativa, si se "invierte" en mejorar interior y exteriormente, nos sentimos bien. Si somos avaros o simplemente enterramos lo que recibimos, como el tercer personaje de la parábola, nos acabamos sintiendo frustrados, nos empobrecemos.

La primera riqueza que debe evolucionar es la riqueza interna. Viviendo con pasión, nuestra energía se moverá de forma fluida, empujando barreras y abriendo puertas. Para ello, hay que darse cuenta de lo mucho que ya tenemos. Conocerse a uno mismo y los recursos con que nacimos. Pero no todo acaba ahí: esa riqueza interior tiene que plasmarse en bienestar anímico y material.

Si no logramos vivir de lo que nos apasiona es porque nos gusta algo muy difícil de plasmar o no lo enfocamos del buen modo. También puede ocurrir que prefiramos vivir de otra cosa y dedicar nuestras pasiones a momentos en que somos totalmente libres. Hay que valorar. La alianza perfecta es ganarse el pan con algo que nos motive, aunque tengamos otros centros de interés. Lo importante es hacer fructificar nuestros talentos.

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Límites para llegar lejos

Asistí durante cierto tiempo a reuniones para personas muy endeudadas organizadas por el gobierno francés. En aquel programa piloto se las ayudaba personalmente a mejorar su situación. Una de las primeras propuestas era que destruyesen su tarjeta de crédito. Cuando tenemos un billete de 10 euros en la mano sabemos cuál es su valor. Pero pagar 10 euros con un billete no tiene nada que ver con pagar 50 usando una tarjeta de crédito.

Muchas personas no logran asimilar el valor del dinero que no ven. Porque es difícil de hacer. Con una tarjeta, gastan más de lo que pueden y su vida se convierte en un calvario. Si están obligadas a pagar con dinero contante y sonante, les resulta más fácil controlar los gastos.

Otro buen truco es usar diferentes sobres, aunque sean virtuales, para compartimentar los gastos. Así se tiene un mejor control también. Por ello, si se quiere ser próspero y que dicha prosperidad se plasme en dinero, lo primero es aprender a administrar lo que se tiene. Sea la cantidad que sea. Dicen algunos que el dinero es energía, pero toda energía necesita un cauce.

El dinero en la pareja

Durante algunos años viví en Andorra la Vella, en el núcleo comercial. Los fines de semana no me gustaba salir a la calle, abarrotada de gente. Cuando lo hacía, era frecuente oír discutir a las parejas. Ir de compras hacía surgir deseos y necesidades distintos y provocaba encontronazos y tensiones. Cada uno quería gastar de forma distinta el dinero y hallaba irrelevantes los deseos del otro. Lo que tenía que haber sido un momento de placer se convertía en una amarga experiencia.

La economía dentro de la pareja es un tema complejo. Es fácil hablar de la economía y de la crisis, pero no de nuestra economía personal. A veces se miente y se ocultan gastos para evitar conflictos.

El control de gastos, el cómo y en qué invertir, las prioridades, el ahorro, son temas que se deberían tener hablados y clarificados desde el principio de la relación, sobre todo si hay un proyecto familiar. Muchas veces no es así y las parejas se lanzan a una vida en común sin poner estos temas sobre la mesa. Sumar sueldos no es tan simple. Formar parte de la pareja y a la vez seguir siendo autónomo y tomando las decisiones adecuadas merece un tiempo de reflexión y ciertos acuerdos.

Expresar los miedos, las incertidumbres, así como las necesidades propias, permite que la pareja se conozca en este aspecto tan fundamental. Hay que definir el proyecto común y los proyectos personales para que todo tenga cabida en su justa proporción.

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En tiempos de crisis

Cuando hace unos meses una amiga me habló de sus proyectos, en un momento dado su voz se hizo más profunda y su tono más apasionado. "Este es el bueno –le dije–. Este te motiva de verdad". Durante un tiempo siguió por otros derroteros. No le funcionó. Ahora ha tomado aquel camino que le hacía brillar los ojos. Estoy segura de que le irá bien. Que la emoción sea motor y la cabeza guíe la acción.

En momentos difíciles se necesita poner en marcha todos los recursos personales. Si se tiene que sacar adelante un proyecto, debe ser algo que motive y apasione. Solo así se podrá tener la suficiente energía para no darse por vencido y buscar nuevos caminos hasta dar con el bueno.

Quienes han logrado realizar sus sueños han tenido que esforzarse para superar momentos duros y grandes derrotas. La crisis actual nos aboca a tener que enfrentar situaciones de incertidumbre, cambios, pérdida de trabajo... Todo esto genera miedo y desconfianza. Pero no nos podemos dejar abatir. Frente a las dificultades, ¡los sueños!... con una buena dosis de reflexión.

Es útil recordar a Epicuro: "¿Quieres ser rico? Pues no te afanes por aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia". Pero no conviene olvidar que el dinero también es fuerza, vida, creatividad, energía de crecimiento. Hay que usarlo para ser próspero sin dejar que nos obsesione.

Palabras clave en estos momentos

  • Ética. No hagas nada en contra de tu sentido moral. Favorece esta actitud en ti y favorece a las personas que la tienen.
  • Solidaridad. Ayuda y pide ayuda si la necesitas.
  • Confianza. Confía en que tus sueños pueden realizarse, ¡aunque el camino sea largo y difiera del que habías previsto!
  • Prudencia. Siente, reflexiona, analiza, infórmate, observa... Solo después, pasa a la acción.
  • Previsión. Ten planes a corto, medio y largo plazo. Ordena tus prioridades y diseña tu plan estratégico. Ten flexibilidad para adaptar tu rumbo.
  • Innovación. No tengas miedo de las ideas nuevas o extrañas.
  • Control del riesgo. No te lances sin calcular lo que puedes perder y si en tal caso podrías remontar. Ten el plan B pensado.

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